El Alpine A390 GT se enfrenta a 2.500 km de prueba y deja claro cuál es su gran problema

El Alpine A390 GT se ha sometido a una exigente prueba de 2.500 kilómetros; el SUV deportivo francés destaca por confort, comportamiento y tecnología; aunque también deja algunas dudas en aspectos clave.

El Alpine A390 GT se enfrenta a 2.500 km de prueba y deja claro cuál es su gran problema

Publicado: 20/05/2026 11:00

9 min. lectura

El medio francés L’Argus ha puesto a prueba al nuevo Alpine A390 GT en una exigente ruta de 2.500 kilómetros para comprobar si el primer SUV deportivo de la marca francesa está realmente preparado para un uso diario y familiar. Y lo cierto es que el resultado deja sensaciones encontradas en un modelo que busca combinar deportividad, confort y exclusividad en formato eléctrico.

Por ahora, el Alpine A390 solo está disponible en su versión GT de 400 CV, ya que el más potente GTS de 470 CV sigue retrasándose por problemas relacionados con el suministro de las baterías. Este GT utiliza un sistema de tres motores, uno delantero y dos traseros, asociado a una batería de 89 kWh útiles suministrada por LG.

El SUV francés mide algo más de 4,6 metros de largo y apuesta por una silueta muy deportiva, con una línea de techo baja y un diseño muy musculoso. Eso sí, el planteamiento estético tiene consecuencias directas en la habitabilidad. Según destacan desde L’Argus, el acceso a las plazas traseras no es especialmente cómodo y la sensación de espacio queda bastante limitada por la escasa superficie acristalada y unos pilares delanteros muy gruesos.

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Aun así, el Alpine sorprende por su maletero. Pese a su aspecto de coupé elevado, ofrece 532 litros de capacidad, una cifra muy razonable para viajar en familia. Durante la prueba pudieron cargar maletas, carrito infantil, bicicleta y equipaje variado sin mayores problemas. Eso sí, no dispone de maletero delantero y el hueco bajo el piso trasero es bastante pequeño debido a la presencia de los motores posteriores.

Donde el Alpine A390 GT sí consigue convencer claramente es en la conducción. A pesar de sus 2.124 kg de peso, L’Argus destaca que el francés se mueve con mucha más agilidad de la esperada. La dirección es rápida, el chasis transmite precisión y el coche mantiene una gran estabilidad tanto en ciudad como en carretera o autopista.

No busca impresionar con aceleraciones brutales, sino ofrecer una entrega de potencia progresiva y fácil de controlar. Y parece que lo consigue. Durante los más de 2.000 kilómetros realizados en familia no hubo mareos ni incomodidad para los pasajeros, algo que sí ocurre en algunos rivales excesivamente bruscos en sus respuestas.

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El trabajo del chasis ha sido uno de los aspectos más valorados de esta prueba, especialmente en carreteras reviradas, donde el A390 consigue disimular bastante bien su elevado peso. Sin embargo, los probadores también señalan que Alpine ha sido demasiado conservadora en la puesta a punto electrónica. Incluso en el modo Track, el coche apenas permite jugar con la zaga y corta rápidamente cualquier intento de deslizamiento.

En el interior, el sistema multimedia heredado de Renault se lleva gran parte de los elogios. El conjunto de pantallas con servicios de Google integrados ofrece una experiencia rápida, intuitiva y muy completa. Incluye aplicaciones nativas como Waze, Spotify, YouTube o juegos para entretener durante las recargas, además de un planificador de rutas bastante preciso.

Además, Alpine mantiene botones físicos para funciones importantes como la climatización o la desconexión rápida de ciertas ayudas a la conducción, algo cada vez menos habitual y que mejora mucho el uso diario.

Otro punto importante era comprobar el comportamiento de la batería y los tiempos de carga en viajes largos. El Alpine A390 utiliza una arquitectura de 400 voltios, frente a los 800 voltios que ya emplean algunos rivales como el Hyundai Ioniq 5 N o el Porsche Macan. Sobre el papel esto supone tiempos de carga más lentos, aunque en la práctica los resultados no han sido malos.

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Durante las pruebas, las recargas rápidas del 20 al 80% se completaron en unos 27 minutos, una cifra que ya se queda en modesta para su categoría. Pero el principal problema del A390 llega de la mano del consumo.

El gasto energético del A390 GT ha resultado bastante elevado incluso conduciendo con suavidad. En carreteras secundarias y zonas urbanas el consumo medio fue de 21,8 kWh a los 100 km, lo que deja una autonomía real de unos 408 kilómetros. En autopista, circulando a 130 km/h reales, el consumo se disparó hasta los 27,1 kWh/100 km.

Eso significa que, en un viaje largo, lo razonable es esperar unos 230 kilómetros entre cargas rápidas si queremos movernos en la franja habitual entre el 10 y el 80% de batería. Una cifra muy justa para un modelo pensado también para viajar.

L’Argus también critica algunas ausencias tecnológicas difíciles de justificar en un coche que arranca en 67.500 euros. El Alpine A390 GT no dispone de pantalla Head-Up Display, tampoco ofrece dirección en el eje trasero, suspensión adaptativa ni techo panorámico. Además, la calidad de las cámaras de aparcamiento deja bastante que desear para un modelo de este precio.

Otro aspecto mejorable es el tacto del freno regenerativo. Como ocurre en muchos coches eléctricos, la transición entre frenada regenerativa y frenada convencional no termina de sentirse natural. En los niveles más altos de retención, el pedal se vuelve poco agradable y la respuesta puede resultar algo brusca al detenerse.

En conjunto, la conclusión de L’Argus es bastante clara. El Alpine A390 GT no pretende competir directamente con Tesla ni convertirse en el SUV más tecnológico del mercado. Tampoco busca ser el más rápido en línea recta. Su propuesta apuesta más por el equilibrio dinámico, el confort y una cierta exclusividad.

El problema es que se queda en tierra de nadie para muchos compradores. Las familias echarán en falta más amplitud interior, los aficionados a la tecnología encontrarán carencias importantes y quienes busquen sensaciones extremas probablemente seguirán mirando hacia otros modelos más radicales.

Pero precisamente ahí puede estar su atractivo. El Alpine A390 GT es diferente, tiene personalidad propia y ofrece una experiencia de conducción muy cuidada en un mercado cada vez más homogéneo. Y eso, para algunos conductores, sigue teniendo mucho valor.

Resumen de la prueba Alpine A390 GT

  • Medidas: 4.61 m de largo, 2.05 m de ancho, 1.88 m de alto, distancia entre ejes: 2.708mm
  • Maletero: 532 litros
  • Potencia: 295 kW (401 CV)
  • Batería: 89 kWh útiles
  • Autonomía WLTP con llanta de 20 pulgadas: 557 km
  • Autonomía WLTP con llanta de 21 pulgadas: 504 km
  • Autonomía real en carretera secundaria: 408 km
  • Autonomía real estimada en autopista: 230 km entre cargas rápidas
  • Consumo en carretera secundaria: 21,8 kWh/100 km
  • Consumo en autopista: 27,1 kWh/100 km
  • Tiempo de carga rápida del 20 al 80%: 27 minutos
  • Peso: 2.124 kg
  • Precio de venta: 67.500 euros

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