Bosch presenta unos chips clave para el futuro del coche eléctrico

Bosch ha presentado su tercera generación de chips de carburo de silicio para coches eléctricos; los nuevos semiconductores ofrecen un 20% más de rendimiento y serán clave para mejorar autonomía, eficiencia y carga rápida; la compañía quiere liderar uno de los mercados tecnológicos más estratégicos del automóvil.

Bosch presenta unos chips clave para el futuro del coche eléctrico

Publicado: 28/05/2026 13:00

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Los semiconductores se han convertido en uno de los componentes más estratégicos de la industria del automóvil. Y dentro de esa carrera tecnológica, el carburo de silicio, o SiC, se está consolidando como una de las claves para mejorar autonomía, eficiencia y rendimiento cuando hablamos de coches eléctricos.

Ahora Bosch acaba de anunciar un importante avance con la llegada de su tercera generación de chips SiC, unos nuevos semiconductores capaces de ofrecer un 20% más de rendimiento respecto a la generación anterior y que ya han comenzado a enviarse como muestras a fabricantes de automóviles de todo el mundo.

La compañía alemana quiere reforzar así su posición en un mercado que crecerá de forma explosiva durante los próximos años. Según las previsiones de Yole Intelligence, el negocio global de semiconductores SiC pasará de mover unos 2.000 millones de euros en 2023 a cerca de 8.000 millones en 2029 gracias al auge del coche eléctrico.

Y Bosch no quiere quedarse fuera de esa batalla.

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A diferencia de los chips tradicionales basados en silicio, los semiconductores SiC permiten gestionar la energía de forma mucho más rápida y eficiente. Esto reduce las pérdidas eléctricas, mejora la densidad de potencia y ayuda a aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos.

En la práctica, estos chips son fundamentales en elementos como inversores, sistemas de carga y electrónica de potencia. Cuanto más eficientes son, menos energía desperdicia el coche y mejores prestaciones puede ofrecer.

Bosch asegura además que su nueva generación no solo mejora el rendimiento, sino que también reduce el tamaño de los componentes. La miniaturización permite fabricar más chips por cada oblea, reduciendo costes y aumentando la rentabilidad de producción.

Según Markus Heyn, responsable de Bosch Mobility, el objetivo de la compañía es convertirse en uno de los grandes fabricantes mundiales de chips SiC para automoción.

Y viendo el volumen de inversión anunciado, parece que van muy en serio.

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Desde 2021 Bosch ya ha entregado más de 60 millones de chips SiC en todo el mundo. Pero eso es solo el principio.

La empresa ha invertido cerca de 3.000 millones de euros en Europa dentro de los programas IPCEI dedicados a microelectrónica y tecnologías de comunicación. Además, a principios de 2025 adquirió una segunda fábrica en Roseville, California, donde está destinando otros 1.900 millones de euros adicionales.

La planta estadounidense empezará a producir chips SiC este mismo año, inicialmente para pruebas y validaciones con fabricantes. Más adelante, Bosch suministrará semiconductores tanto desde Alemania como desde Estados Unidos, reforzando así la resiliencia de su cadena de suministro frente a posibles tensiones geopolíticas o problemas logísticos.

La previsión de la compañía es especialmente ambiciosa: alcanzar una capacidad de producción cercana a los 900 millones de chips anuales a medio plazo.

Uno de los secretos detrás de esta evolución tecnológica es el llamado “proceso Bosch”, una técnica de grabado desarrollada originalmente en 1994 para sensores y que ahora ha sido adaptada al carburo de silicio.

Este sistema permite crear estructuras verticales extremadamente precisas dentro del material, aumentando notablemente la densidad de potencia de los chips. Precisamente ahí reside gran parte de la mejora de rendimiento conseguida por esta tercera generación.

Todo esto refleja hasta qué punto la batalla del coche eléctrico ya no depende únicamente de las baterías. La electrónica de potencia y los semiconductores se han convertido en otro frente decisivo donde fabricantes y proveedores están librando una auténtica guerra tecnológica.

Y Bosch quiere asegurarse de seguir siendo uno de los grandes actores de esa nueva industria.

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