
La apuesta de BYD para Europa: cargas de hasta 1.500 kW y 60 céntimos el kWh ¿Será competitivo?
BYD prepara el desembarco de su red de carga ultrarrápida en Europa con un objetivo muy claro: ofrecer estaciones capaces de cargar un coche eléctrico en muy poco tiempo. La compañía china prevé instalar 3.000 estaciones antes de 2027 y que ya tiene una estimación de lo que costará cargar.

BYD sigue acelerando su expansión en Europa y no solo quiere hacerlo con nuevos modelos. El fabricante chino tiene entre manos un proyecto para desplegar su red de carga ultrarrápida Flash Charging en el continente, una infraestructura capaz de ofrecer potencias de hasta 1.500 kW y que, además, pretende hacerlo con unos precios a priori competitivos. Eso si, con alguna letra pequeña.
Según ha explicado Bono Ge, máximo responsable de BYD en Reino Unido, el objetivo es que el coste de la energía para los clientes de la marca se sitúe idealmente por debajo de los 0,60 euros/kWh.
Para respaldar esta estrategia, el fabricante planea desplegar 3.000 estaciones Flash Charging en Europa antes de finales de 2027. La pregunta es, ¿merecerá la pena o es solo publicidad?
Una tecnología de carga que todavía está dando sus primeros pasos

El principal problema de esos "1.500 kW" es que apenas está disponible en unos pocos modelos. El principal exponente es el Denza Z9 GT, el familiar de altas prestaciones de la marca premium del grupo chino. Pero es de esperar que poco a poco lleguen más modelos, incluyendo alguno de los segmentos medios, como el nuevo Atto 3, que en China ha debutado con esta tecnología.
En el caso del Denza, gracias a la tecnología Flash Charging, el modelo puede aprovechar una potencia máxima de hasta 1.500 kW en condiciones ideales. Según los datos facilitados por la marca, su batería de 122,49 kWh puede pasar del 10% al 70% en apenas cinco minutos. Para alcanzar el 97% de carga desde el 10%, el tiempo se sitúa en torno a los nueve minutos. Ni tiempo para ir a hacer un pipi rápido.
La letra pequeña es que estas tarifas de precios reducidos estará reservada para los clientes de la marca. Algo similar a lo que hace Tesla. Los conductores de vehículos de otros fabricantes también podrán utilizar estas estaciones, aunque previsiblemente tendrán que afrontar tarifas más elevadas. De esta forma, BYD busca financiar parte de la inversión y, al mismo tiempo, ofrecer una ventaja competitiva a quienes apuesten por sus modelos.
¿Es competitiva la apuesta de BYD?

Aunque la propuesta de BYD resulta llamativa por la combinación de potencia y precio, conviene poner las cifras en contexto. Los 0,60 euros/kWh que plantea la marca para sus clientes son competitivos si tenemos en cuenta que hablamos de cargadores capaces de alcanzar hasta 1.500 kW, una potencia muy superior a la disponible actualmente en Europa. Sin embargo, para muchos usuarios la diferencia práctica puede traducirse simplemente en ahorrar unos pocos minutos durante una parada, a cambio de pagar más por la energía consumida. Para otros, cuyo sistema no sea capaz de aprovechar dicha potencia, las diferencias de tiempo serán nulas.
De hecho, ya existen operadores con tarifas más económicas. En España, Zunder ofrece precios desde 0,45 euros/kWh, con la suscripción de 9.99 euros al mes, en su red con tomas de hasta 400 kW. Una potencia que nos permite recuperar buena parte de la batería en apenas 15 o 20 minutos. Por su parte, la red de Tesla aplica tarifas que dependen de la hora, pero que rondan los 0,49 euros/kWh para usuarios sin suscripción, mientras que los propietarios de la marca y los abonados al servicio, 12.99 euros al mes, pueden acceder a precios que en determinados horarios llegan a situarse en torno a 0,36 euros/kWh. Una red con variedad de estaciones, desde las vetustas V2 con 150 kW, hasta los modernos V4, con 250 kW.

La cuestión es que la enorme potencia anunciada por BYD solo podrá aprovecharse en modelos específicamente preparados para ello. Incluso entre los coches más avanzados del mercado, son muy pocos los que pueden mantener potencias de carga superiores a 300 o 400 kW durante un periodo significativo de tiempo. Esto significa que, para una gran parte de los conductores, la diferencia entre utilizar un cargador de 400 kW y uno de 1.500 kW podría ser mucho menor de lo que sugieren las cifras sobre el papel.
Además, en viajes largos la experiencia de uso no depende únicamente de la velocidad máxima de carga. Factores como la ubicación de las estaciones, su fiabilidad, el número de puntos disponibles o el precio final de la energía suelen tener un peso igual o incluso mayor en la decisión de los usuarios. En este sentido, redes consolidadas como Tesla o Zunder cuentan con una importante ventaja gracias a años de despliegue y experiencia operativa.
Por tanto, la apuesta de BYD tiene potencial para convertirse en un importante argumento comercial, especialmente para los futuros modelos compatibles con la tecnología Flash Charging. No obstante, más allá del impacto de los titulares y de las impresionantes cifras de potencia, habrá que comprobar si los conductores están dispuestos a pagar un precio superior por reducir unos minutos el tiempo de recarga frente a alternativas que ya ofrecen costes más bajos y velocidades suficientemente elevadas para el uso cotidiano.


