La degradación de las baterías es mucho menor de lo esperado, según dos grandes estudios

La degradación de las baterías sigue siendo uno de los mayores temores entre quienes dudan de comprar un coche eléctrico; dos estudios independientes con miles de vehículos y una prueba de larga duración aportan datos muy reveladores; los resultados invitan a replantearse muchos de los mitos sobre su vida útil.

La degradación de las baterías es mucho menor de lo esperado, según dos grandes estudios

Publicado: 03/08/2026 13:27

8 min. lectura

Uno de los argumentos más repetidos por quienes desconfían de los coches eléctricos es el supuesto deterioro acelerado de sus baterías. La idea de que, tras unos pocos años, la autonomía se desploma y el coche pierde gran parte de su valor sigue muy extendida. Sin embargo, los datos reales que empiezan a acumularse en miles de vehículos apuntan justamente en la dirección contraria.

Dos de las investigaciones más completas publicadas hasta la fecha, una basada en casi 10.000 pruebas de baterías realizadas en Suecia y otra desarrollada por el ADAC con un Volkswagen ID.3 sometido a 220.000 kilómetros de uso intensivo, muestran que la degradación suele ser mucho menor de la que muchos imaginan.

Casi 10.000 coches eléctricos analizados: el 94% conserva más del 90% de capacidad

Hyundai Ioniq 9 FCE

El portal sueco de compraventa de vehículos Carla recopiló entre 2022 y 2026 un total de 9.953 pruebas de estado de batería (SoH) realizadas a coches eléctricos de diferentes marcas y modelos presentes en el mercado de ocasión del país.

Los resultados son especialmente llamativos. Más de la mitad de los vehículos analizados, concretamente 5.189 unidades, mantenían entre el 95% y el 100% de la capacidad original de su batería.

Si se amplía el margen, el dato es todavía más contundente: el 94% de los coches seguía conservando al menos el 90% de capacidad útil, una cifra muy alejada del límite habitual de garantía fijado por la mayoría de fabricantes, que suele activarse cuando la batería cae por debajo del 70%.

La distribución completa de los resultados refleja hasta qué punto los casos de degradación importante son excepcionales.

Estado de salud de la bateríaNúmero de vehículos
95% - 100%5.189
90% - 95%4.194
85% - 90%531
80% - 85%26
Menos del 80%13

En otras palabras, apenas 13 coches de los casi 10.000 analizados presentaban una capacidad inferior al 80%, una proporción cercana a uno por cada mil vehículos examinados.

También resulta interesante analizar el kilometraje de las unidades estudiadas. La media era de 50.460 kilómetros, aunque Carla señala que los vehículos que ya habían superado los 100.000 kilómetros seguían ofreciendo un resultado muy positivo, con una capacidad media superior al 92%.

Estos datos ayudan a explicar por qué cada vez son más los compradores que consideran el mercado de ocasión de coches eléctricos como una alternativa perfectamente válida.

El Volkswagen ID.3 del ADAC confirma que los coches eléctricos pueden recorrer cientos de miles de kilómetros

Este Volkswagen ID.3 apenas ha perdido autonomía después de 170.000 km

Si el estudio sueco aporta una visión global del mercado, la prueba de larga duración realizada por el ADAC permite comprobar cómo envejece un coche concreto tras un uso muy exigente.

El protagonista es un Volkswagen ID.3 adquirido nuevo en 2021 por el club automovilístico alemán para someterlo a una prueba permanente. Cinco años después, el compacto ya acumula 220.000 kilómetros, una cifra que supera ampliamente el uso habitual de la mayoría de vehículos particulares.

Tras todo ese recorrido, la medición del estado de la batería reveló un dato muy revelador: todavía conserva el 89% de su capacidad original. En términos prácticos, significa que el desgaste total apenas supera el 10%, lo que equivale aproximadamente a una pérdida media cercana al 1% cada 22.000 kilómetros.

Lo más interesante es que este resultado se ha obtenido sin tratar especialmente bien la batería. Durante la prueba se realizaron numerosos viajes largos por autopista, se utilizó con frecuencia carga rápida en corriente continua, el vehículo circuló tanto en verano como en invierno e incluso pasó largos periodos estacionado con la batería completamente cargada, una situación que normalmente no se recomienda.

Este Volkswagen ID.3 apenas ha perdido autonomía tras más de 170.000 km

Pese a todo ello, el ID.3 continúa siendo plenamente válido para viajar. Según el ADAC, mantiene una autonomía próxima a los 400 kilómetros en autopista con una conducción moderada, mientras que la potencia de carga apenas se ha resentido. El vehículo sigue admitiendo picos cercanos a 160 kW, suficientes para recuperar del 10% al 80% de batería en aproximadamente media hora.

Otro aspecto curioso de la prueba fue la evolución de la eficiencia energética. Tras una actualización de software lanzada por Volkswagen en 2023, el consumo descendió desde unos 20 kWh/100 km hasta 18,3 kWh/100 km, incluyendo las pérdidas durante la recarga. La mejora se debió principalmente a una gestión más eficiente del calentamiento de la batería, reduciendo tanto el consumo como el estrés térmico del sistema.

Con estos resultados, el ADAC considera razonable pensar que el ID.3 podrá superar ampliamente los 350.000 kilómetros antes de que la degradación de la batería tenga un impacto importante sobre su uso cotidiano, siempre que el ritmo de desgaste continúe siendo similar. A pesar de esto, el coche, salvo imprevisto, seguirá funcionando durante unos cuantos años más, eso si, con menos autonomía.

La garantía oficial de Volkswagen para este modelo cubría la batería durante ocho años o 160.000 kilómetros, garantizando al menos un 70% de capacidad. Sin embargo, el vehículo del ADAC ya ha superado ese límite de kilometraje en 60.000 kilómetros y continúa muy lejos de acercarse al umbral de garantía.

Todo ello vuelve a poner sobre la mesa una realidad que cada vez respaldan más estudios independientes: la batería suele durar mucho más de lo que la mayoría de compradores imagina, gracias a sistemas avanzados de gestión térmica, electrónica de control y márgenes de seguridad que impiden utilizar toda la capacidad disponible. Eso no significa que todas envejezcan igual, ya que factores como el clima, el uso intensivo de carga rápida o los hábitos de recarga influyen en la degradación, pero los datos disponibles muestran que los casos de deterioro severo siguen siendo claramente minoritarios.

Precisamente por eso, una de las mejores formas de valorar un coche eléctrico de segunda mano ya no es fijarse únicamente en los kilómetros recorridos, sino comprobar el estado de salud de la batería, un dato que ofrece mucha más información sobre su vida útil real.

Fuentes | Newmobility | ADAC

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