
"Si las cosas no cambian, no sobreviviremos". El CEO de Toyota lanza una advertencia a la industria
Toyota sigue siendo el mayor fabricante de automóviles del mundo; sin embargo, no está a salvo de la amenaza que representa el auge de la industria china, motivo por el que está tomando medidas para mejorar su competitividad.

La industria automotriz está inmersa en la que probablemente sea la mayor transformación de su historia: la electrificación, la conducción autónoma y la digitalización han puesto patas arriba el sector, con grandes grupos tradicionales tambaleándose mientras nuevos jugadores buscan hacerse con un trozo del pastel. Los grandes protagonistas de esta transición están siendo los fabricantes chinos.
Su agilidad y ritmo innovativo han pillado con el pie cambiado a sus rivales coreanos, europeos, norteamericanos y japoneses. El férreo dominio de la industria china en el sector de las baterías le otorga una clara ventaja competitiva, como demuestra el hecho de que los dos mayores productores de celdas del planeta sean CATL y BYD.
La amenaza viene dada no solo por grandes grupos ya asentados como Chery, Geely o SAIC, sino también por jóvenes startups como NIO o XPeng, e incluso gigantes tecnológicos reconvertidos en fabricantes de automóviles como Xiaomi. En contraste, las marcas extranjeras están teniendo serias dificultades para mantener su competitividad en el país asiático, lo que ha forzado a firmas como Mitsubishi o Skoda a abandonar dicho mercado.
Incluso colosos como Volkswagen o Toyota están teniendo problemas. En el caso concreto del conglomerado nipón, recientemente nos hacíamos eco de que había tenido que recurrir a proveedores y tecnología de origen chino para poder desarrollar coches eléctricos competitivos para el mercado chino. Un buen ejemplo de esto es el bZ3X, que está cosechando cierto éxito comercial en la región.

Toyota necesita mejorar su competitividad
Koji Sato, que el próximo mes de abril dejará su cargo como CEO de Toyota, ha advertido durante una reciente cumbre de proveedores que, si las cosas no cambian, habrá problemas. "Si las cosas no cambian, no sobreviviremos. Quiero que todos reconozcan esta sensación de crisis. En este momento, en la industria automotriz estamos luchando por nuestra propia supervivencia".
"Nos espera una dura batalla. Debemos trabajar juntos y fortalecer nuestra capacidad para prevalecer. Para ello, necesitamos mejorar la productividad en todos los ámbitos. Tanto a nivel individual como a nivel de industria, transformemos nuestra forma de luchar para asegurar nuestra supervivencia".

Con el objetivo de mejorar su competitividad y reducir costes, Toyota habría tomado la decisión de simplificar sus complejos estándares de calidad, lo que le permitirá rebajar el precio de sus componentes y minimizar el desperdicio de piezas. Hasta ahora, los proveedores se veían obligados a desechar piezas por defectos estéticos, no funcionales; por ejemplo, la marca rechazaba arneses de cables decolorados... a pesar de que ni siquiera se ven.
"El cliente medio ni siquiera ve estas piezas", explica Shoji Nishihara, gerente de compras del departamento de desarrollo de vehículos de Toyota. Por ello, se han flexibilizado los estándares para las piezas que no son visibles, permitiendo a los proveedores además reducir la cantidad de herramientas y moldes que necesitan para producir piezas de repuesto.

El nuevo CEO de la compañía, Kenta Kon, es de la misma opinión que su predecesor. A pesar de que Toyota sigue siendo el mayor fabricante del mundo y disfruta de unas ganancias saludables, no considera que se encuentre en una posición segura y cómoda. "Cada parte impulsa a la otra a fortalecerse", señaló Kon a los proveedores. "Creo que la única manera de lograrlo es reconstruir nuestras bases competitivas debilitadas y recuperar la fortaleza de Toyota".


