
Este coche eléctrico captura las partículas que generan sus propios neumáticos y frenos mientras circula
Los coches eléctricos han eliminado las emisiones procedentes del tubo de escape, pero todavía generan partículas por el desgaste de neumáticos y frenos; un equipo de estudiantes ha desarrollado una solución para actuar directamente sobre ellas y para ello han desarrollado un prototipo que combina reducción de peso, conducción más suave y un sistema capaz de recoger parte de estas partículas mientras circula que anticipa un futuro todavía más sostenible.

Los coches eléctricos han conseguido eliminar una de las principales fuentes de contaminación asociadas al automóvil: las emisiones procedentes del tubo de escape. Pero eso no significa que sean completamente ajenos a las partículas que se generan durante la circulación. Los neumáticos, los frenos y el propio contacto con el asfalto siguen produciendo partículas, y precisamente ahí es donde un grupo de estudiantes ha decidido poner el foco.
La propuesta llega desde la Universidad Tecnológica de Eindhoven, en Países Bajos, donde el equipo TU/ecomotive ha desarrollado un prototipo que intenta abordar este problema de una forma bastante diferente. No se trata únicamente de reducir las partículas que genera el coche, sino también de capturar parte de ellas mientras el vehículo está circulando.
El resultado se llama Ventra y combina varias soluciones que trabajan en la misma dirección. Por un lado, intenta reducir el desgaste antes de que se produzca. Por otro, recoge las partículas que consiguen escapar y, además, analiza la forma de conducir para ayudar al usuario a generar menos durante sus desplazamientos.
Un coche eléctrico que recoge las partículas alrededor de las ruedas

El funcionamiento del Ventra parte de una idea relativamente sencilla. Las partículas procedentes del desgaste de los neumáticos y de los frenos aparecen precisamente alrededor de las ruedas, por lo que el equipo ha diseñado un sistema que actúa directamente en esa zona en lugar de intentar filtrar todo el aire que rodea al coche.
El sistema, denominado T.R.A.C.E., utiliza carga eléctrica para atraer las partículas hacia unas superficies de recogida. De esta forma, el polvo generado durante la circulación queda atrapado cerca de su origen. Posteriormente, esas superficies pueden limpiarse y el material recogido puede reutilizarse.
Según las simulaciones realizadas por TU/ecomotive, el sistema puede capturar más del 24% de las partículas liberadas por los neumáticos cuando el coche circula entre 50 y 80 km/h. En circulación urbana, donde las velocidades son inferiores, el sistema utiliza ventiladores para mover el aire alrededor de las ruedas y la capacidad de recogida llega hasta el 42% de las partículas.
La propuesta resulta especialmente interesante porque no se limita a colocar un filtro convencional. Las partículas reciben una carga eléctrica y son atraídas hacia las superficies colectoras, que después pueden retirarse para recuperar el material acumulado. TU/ecomotive incluso ha utilizado partículas capturadas para crear un revestimiento interior del propio prototipo.

Pero el equipo también ha trabajado en la otra parte del problema: evitar que esas partículas lleguen a generarse. Una de las medidas más llamativas ha sido reducir el peso del coche, algo especialmente relevante en los coches eléctricos debido a la masa adicional que normalmente supone la batería.
El Ventra utiliza un chasis fabricado en buena parte con paneles compuestos de termoplástico reforzado con fibra de carbono. Gracias a esta solución, el chasis completo pesa unos 135 kg, mientras que el monocasco se queda en apenas 45,5 kg. El conjunto permite reducir alrededor de 100 kg respecto a una construcción convencional equivalente.
El prototipo tiene un peso total de 790 kg y una autonomía estimada de 290 km. La idea detrás de esta reducción de masa no es únicamente mejorar el consumo. Al ejercer menos presión sobre los neumáticos, también disminuye su desgaste y, por tanto, la cantidad de partículas que terminan liberándose al ambiente.
El sistema Clean Drive completa la propuesta. El coche analiza parámetros como las aceleraciones, las frenadas y los movimientos de la dirección y muestra al conductor indicaciones para realizar una conducción más suave. La intención es evitar aceleraciones bruscas, frenadas innecesarias y movimientos excesivos del volante, todos ellos factores que pueden aumentar el desgaste de neumáticos y frenos.
Y aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del proyecto. La regeneración de los coches eléctricos ya permite reducir considerablemente el uso de los frenos convencionales, pero el neumático sigue siendo un elemento que entra directamente en contacto con el asfalto. Además, la entrega instantánea de par de un motor eléctrico puede facilitar aceleraciones contundentes que aumentan el desgaste si se abusa de ellas.

Ventra intenta actuar en ambos frentes: menos peso para generar menos partículas, conducción más eficiente para reducir todavía más el desgaste y un sistema capaz de recoger una parte de las partículas que finalmente se producen.
El proyecto llega además en un momento en el que la normativa europea está empezando a prestar mucha más atención a estas emisiones que no proceden del escape. Euro 7 incorpora por primera vez requisitos específicos para las partículas procedentes de los frenos y para la abrasión de los neumáticos, además de mantener otros requisitos relacionados con las emisiones y la durabilidad de las baterías.
Eso sí, conviene poner las fechas en contexto. Para turismos y furgonetas, Euro 7 comienza a aplicarse a los nuevos tipos homologados desde el 29 de noviembre de 2026 y a los vehículos nuevos desde el 29 de noviembre de 2027. Los límites específicos para la abrasión de los neumáticos tendrán además una implantación posterior y escalonada.
En el caso de los frenos, la normativa establece para turismos y vehículos ligeros un límite de partículas PM10 de 3 mg/km en el ciclo de conducción estándar a partir del 1 de enero de 2035. La Unión Europea también ha desarrollado durante 2026 los procedimientos necesarios para comprobar el cumplimiento de estos límites.
Por eso, aunque el Ventra sea todavía un prototipo desarrollado por estudiantes y no una solución que podamos encontrar mañana en los concesionarios, su planteamiento apunta a un problema que tendrá cada vez más importancia. Eliminar las emisiones del escape no significa eliminar todas las partículas generadas por un coche, y la electrificación está desplazando parte de la atención hacia elementos que hasta ahora habían recibido mucha menos atención.
El trabajo de TU/ecomotive plantea una posible respuesta combinando varias soluciones relativamente sencillas: fabricar coches más ligeros, modificar los hábitos de conducción y recoger las partículas directamente en las ruedas. Quizá ninguna de ellas por separado sea suficiente para resolver el problema, pero juntas abren una vía interesante para conseguir coches eléctricos que no solo contaminen menos durante su funcionamiento, sino que también reduzcan las partículas que generan al circular.
Fuente | Tuecomotive


