Dacia lanza una petición a Europa para abaratar los coches: "Se están volviendo demasiado caros"

Dacia pone sobre la mesa el creciente coste de fabricar coches nuevos en Europa y reclama un cambio de enfoque para los modelos pequeños; la marca considera que la acumulación de nuevas exigencias está complicando especialmente los vehículos de precio contenido; Renault también reclama un periodo de estabilidad normativa para afrontar la transformación de la industria.

Dacia lanza una petición a Europa para abaratar los coches: "Se están volviendo demasiado caros"

Publicado: 16/09/2026 10:00

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El precio de los coches nuevos no ha dejado de subir en Europa y Dacia considera que una parte importante del problema está en la creciente cantidad de normas que debe cumplir cada modelo. La marca rumana ha pedido a las instituciones europeas que congelen temporalmente las nuevas exigencias para los coches pequeños, con el objetivo de reducir costes y recuperar una oferta de movilidad más asequible.

La petición llega de la mano de Katrin Adt, directora ejecutiva de Dacia, que durante la presentación de la nueva generación del Dacia Spring explicó a Autocar que el mercado europeo ha perdido alrededor de 3 millones de coches desde 2019 y que las ventas todavía no han recuperado los niveles anteriores a la pandemia. Para Adt, el problema tiene una consecuencia industrial mucho mayor de lo que puede parecer a primera vista: esos 3 millones de coches equivaldrían, según sus cálculos, a la producción de unas diez fábricas, además de millones de neumáticos, asientos y otros componentes.

La responsable de Dacia considera que una de las principales razones de esta caída es el encarecimiento de los coches nuevos. Y dentro de ese aumento de precios señala directamente a la regulación europea, especialmente por la acumulación de requisitos relacionados con las emisiones y la seguridad. La cuestión que plantea Dacia no es eliminar las normas, sino preguntarse hasta qué punto todas ellas aportan un beneficio que compense el coste añadido para el comprador.

Dacia lanza una petición a Europa para abaratar los coches: "Se están volviendo demasiado caros"
Katrin Adt, nueva CEO de Dacia

El impacto para un fabricante como Dacia es especialmente importante. La marca asegura que actualmente dedica alrededor del 25% de su presupuesto de investigación y desarrollo y de su equipo de ingeniería a cumplir las diferentes exigencias regulatorias. Adt afirma además que Dacia ya ha tenido que adaptarse a alrededor de un centenar de normas y que todavía quedan otras 107 por cumplir antes de que termine la década.

Adt puso como ejemplo los sistemas de asistencia a la conducción. Según explicó, uno de los botones más utilizados por los conductores en sus coches es el que permite silenciar los avisos acústicos asociados a estos sistemas. Su argumento es que esto debería llevar a preguntarse si determinadas exigencias están realmente alineadas con lo que los clientes necesitan o si, en algunos casos, terminan añadiendo complejidad sin aportar un beneficio equivalente.

Por eso Dacia, junto con otros fabricantes, ha planteado a la Comisión Europea una congelación de las nuevas normas aplicables a los coches pequeños. La idea sería disponer de un periodo de estabilidad que permita seguir fabricando modelos asequibles mientras la industria afronta al mismo tiempo la electrificación y la presión sobre los costes.

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La petición de Dacia llega además en un momento en el que el grupo Renault también está reclamando cambios en el ritmo de introducción de nuevas normas. Fabrice Cambolive, responsable de Renault, ha hablado de un auténtico "tsunami" regulatorio y ha defendido una congelación de las nuevas exigencias durante diez años. Su argumento es que disponer de un marco más estable permitiría concentrar recursos en reducir precios y avanzar en la electrificación.

No es la primera vez que Dacia relaciona directamente una regulación más flexible con la posibilidad de fabricar coches urbanos extremadamente baratos. Katrin Adt ya había señalado anteriormente que un entorno regulatorio diferente podría facilitar la llegada a producción del Dacia Hipster, un pequeño modelo pensado para ofrecer una movilidad básica y asequible. Preguntada ahora por la situación de ese proyecto, la responsable de Dacia se ha limitado a responder que habrá que estar atentos.

El debate tiene además una segunda cara. Europa está introduciendo nuevas exigencias precisamente con el objetivo de mejorar la seguridad, reducir las emisiones contaminantes y aumentar la durabilidad de determinados componentes. Por ejemplo, el reglamento Euro 7 establece nuevos requisitos relacionados con emisiones y durabilidad de las baterías, con una aplicación progresiva a partir de finales de 2026 y 2027 según el tipo de vehículo.

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El problema que plantea Dacia es, por tanto, dónde situar el equilibrio. Un coche pequeño de precio contenido puede asumir menos costes adicionales que una berlina o un SUV de varios miles de euros más, y cada nuevo sistema obligatorio tiene un impacto proporcionalmente mayor sobre el precio final de los modelos más sencillos.

La discusión es especialmente relevante para Dacia porque buena parte de su estrategia se basa precisamente en ofrecer coches con una relación entre precio y equipamiento diferente a la de otros fabricantes. La propia marca mantiene como una de sus prioridades ofrecer lo esencial para el cliente y controlar el coste de sus productos.

La petición de congelar las normas no significa que Dacia quiera abandonar la electrificación. De hecho, la marca está ampliando su gama electrificada y el Dacia Spring sigue siendo uno de sus modelos clave en este campo. Lo que plantea su dirección es que la transición hacia coches eléctricos asequibles será mucho más complicada si cada generación tiene que asumir simultáneamente un número creciente de requisitos y costes de desarrollo.

El debate acaba de empezar, pero tiene una consecuencia muy concreta para el mercado europeo: si los fabricantes tienen que dedicar cada vez más recursos a cumplir nuevas normas, una parte de ese coste termina llegando al precio que paga el comprador. Y en los coches pequeños, donde el margen económico es mucho más reducido, la diferencia puede determinar si un modelo sigue siendo realmente asequible o deja de serlo.

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