Analizan 10.000 coches eléctricos usados y descubren la verdad sobre sus baterías

Cuando queremos comprar un coche eléctrico de segunda mano, siempre hay temores a que la batería esté dañada. Pero los diferentes estudios indican que hay muy pocas posibilidades de sufrir problemas. El último estudio ha analizado 10.000 coches eléctricos usados poniendo sobre la mesa que los packs con problemas representan una mínima parte.

Analizan 10.000 coches eléctricos usados y descubren la verdad sobre sus baterías

Publicado: 17/10/2026 07:00

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Este ha sido durante años uno de los argumentos más repetidos contra los coches eléctricos, que a los cinco años hay que cambiar la batería y que tendremos que vender un riñón para pagarla. Los datos muestran algo totalmente diferente.

La empresa británica Generational, especializada en el diagnóstico de baterías, ha publicado los resultados de un análisis realizado sobre aproximadamente 10.000 coches eléctricos de segunda mano. Su objetivo era comprobar el equilibrio de tensión entre las diferentes celdas que forman las baterías y detectar posibles anomalías que pudieran anticipar problemas.

Los resultados son bastante tranquilizadores. Según los datos recogidos, solo uno de cada 85 coches analizados presentaba diferencias de tensión suficientemente elevadas como para recomendar una revisión más profunda. Y esto no significa necesariamente que esas baterías estuviesen averiadas, sino que mostraban valores que merecían ser investigados.

Para entender la importancia de estos resultados hay que recordar que una batería está formada por numerosas celdas, agrupadas en diferentes configuraciones. Todas ellas deben trabajar de manera coordinada, manteniendo unas tensiones relativamente equilibradas para que el conjunto funcione correctamente.

En los coches examinados, la diferencia habitual entre la celda o grupo de celdas con mayor tensión y el de menor tensión era de apenas 8 milivoltios (mV). Una cifra muy reducida que, según Generational, indica que la inmensa mayoría de las baterías mantienen un buen equilibrio interno.

Las diferencias superiores a 50 milivoltios aparecieron aproximadamente en el 1,18% de los coches analizados. Se trata de un valor que los especialistas consideran suficientemente elevado como para realizar comprobaciones adicionales, aunque no permite concluir por sí solo que exista una avería.

Todavía más interesantes son los resultados correspondientes a las desviaciones más importantes. Las diferencias superiores a 100 milivoltios, que pueden ser indicativas de un problema interno, aparecieron únicamente en uno de cada 200 coches eléctricos, aproximadamente el 0,5% de la muestra.

Esto supone que, de los 10.000 coches examinados, alrededor de 50 presentaban una diferencia de tensión superior a ese último umbral. Conviene insistir en que hablamos de posibles anomalías, no de 50 baterías defectuosas confirmadas.

Una batería puede parecer saludable y esconder una celda problemática

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Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que pone sobre la mesa las limitaciones de uno de los indicadores más utilizados para valorar las baterías de segunda mano: el estado de salud, conocido por sus siglas SoH.

Este porcentaje indica cuánta capacidad conserva una batería respecto a cuando era nueva. Por ejemplo, si una batería tenía originalmente 60 kWh útiles y actualmente puede almacenar 54 kWh, su estado de salud sería aproximadamente del 90%.

Sin embargo, una batería con un buen estado de salud no está necesariamente libre de problemas internos. Puede conservar una capacidad elevada y, al mismo tiempo, tener una celda o grupo de celdas que se comporte de manera diferente al resto.

Esto es importante porque el sistema de gestión de la batería supervisa constantemente las tensiones y temperaturas de sus componentes. Si una celda alcanza antes que las demás el límite máximo durante la carga, o el mínimo durante la descarga, el sistema debe intervenir para proteger el conjunto.

En determinadas circunstancias, una sola celda problemática puede terminar condicionando el funcionamiento de toda la batería, reduciendo la autonomía disponible, modificando el comportamiento durante las recargas o provocando lecturas poco precisas del porcentaje de carga restante.

Pero tampoco hay que alarmarse cuando aparecen diferencias de tensión. Generational recuerda que estas pueden estar relacionadas con el nivel de carga, el uso anterior del coche o un desequilibrio temporal entre las celdas.

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Por eso, antes de hablar de una reparación, los especialistas recomiendan repetir las mediciones en condiciones adecuadas y comprobar si es posible corregir el problema mediante un proceso de equilibrado. En algunos casos, esto puede ser suficiente para recuperar un funcionamiento normal sin necesidad de sustituir componentes.

Los resultados también encajan con otro estudio anterior de la misma compañía, realizado a partir de más de 8.000 comprobaciones de baterías, que encontró un estado de salud medio del 95,15%.

Incluso entre los coches eléctricos con ocho o nueve años de antigüedad, la mediana de capacidad conservada se situaba alrededor del 85%. Dicho de otra manera, la mitad de los coches de ese grupo mantenía al menos ese porcentaje de su capacidad original.

Son cifras que ayudan a desmontar la idea de que las baterías de los coches eléctricos se degradan rápidamente y que, pasados unos años, terminan convirtiéndose en un problema económico para sus propietarios.

La conclusión es que para quien esté pensando en comprar un coche eléctrico usado, la recomendación sigue siendo realizar un diagnóstico independiente antes de cerrar la operación. No basta con mirar la antigüedad, los kilómetros recorridos o incluso el porcentaje de salud de la batería. También conviene comprobar cómo se comportan sus celdas y si existen diferencias anormales entre ellas.

La buena noticia es que, según los datos de Generational, encontrar una batería con anomalías importantes es bastante menos frecuente de lo que muchos compradores imaginan. Y teniendo en cuenta el ahorro que puede suponer comprar un coche eléctrico de segunda mano frente a uno nuevo, disponer de esta información puede ayudar a tomar una decisión con bastante más tranquilidad.

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