
Así es la Gazelle Curb: discreta, elegante y con batería integrada en el cuadro
El fabricante holandés Gazelle amplía su gama urbana con una bici que apuesta por la integración total y un diseño muy limpio pensado para la ciudad. El nuevo sistema de Bosch permite una asistencia suave y silenciosa sin romper la estética. Una propuesta sencilla, práctica y orientada al uso diario sin complicaciones.

El mercado de la movilidad urbana sigue moviéndose rápido y ahora es el turno de Gazelle, que acaba de presentar la nueva Gazelle Curb, una bicicleta que apuesta por una estética limpia y casi “invisible” como eléctrica. La clave está en el nuevo sistema de Bosch, concretamente su motor buje trasero, que permite un enfoque mucho más compacto y silencioso para el día a día en ciudad.
El resultado es una bici que, a simple vista, podría pasar por una bicicleta convencional, algo que le ha valido incluso el reconocimiento del prestigioso Red Dot Design Award. Un guiño claro a la tendencia actual: menos artificios, más integración y una experiencia de uso lo más natural posible.
Diseño minimalista y dos versiones

La Gazelle Curb apuesta por un diseño urbano muy cuidado, con líneas limpias y componentes totalmente integrados. Sus dimensiones no buscan ser protagonistas, sino encajar con naturalidad en el tráfico diario, con un enfoque claramente pensado para desplazamientos urbanos y trayectos mixtos.
Uno de los puntos más llamativos es la integración de la iluminación. El faro delantero va integrado en el propio manillar, mientras que el piloto trasero queda integrado en el guardabarros. Todo ello ayuda a mantener una imagen muy limpia, sin elementos sobresalientes. Además, prescinde de pantalla tradicional y apuesta por un soporte para el móvil compatible con sistemas como SP Connect o Quad Lock.
En el apartado de equipamiento, la bici llega bien resuelta de serie, con frenos de disco hidráulicos Shimano MT200, guardabarros completos, cierre de cuadro y luces integradas firmadas por Supernova. Una dotación pensada para quien quiere subir y rodar sin complicaciones.
Gazelle ofrece dos versiones. La Curb C1 apuesta por una transmisión de una sola velocidad con correa Gates, orientada a la máxima sencillez y mínimo mantenimiento. Por su parte, la Curb T9 incorpora un cambio Shimano Cues de 9 velocidades, pensado para quienes necesitan algo más de versatilidad en recorridos con desnivel o trayectos más largos.
Motor Bosch, batería integrada y enfoque urbano puro

El sistema de propulsión corre a cargo del nuevo motor Bosch, situado en el buje de la rueda trasera, con 45 Nm de par. No busca cifras agresivas, sino suavidad, silencio y una entrega progresiva ideal para ciudad. Es una solución que prioriza la naturalidad en la pedalada frente a la potencia bruta.
La batería, completamente integrada en el cuadro, ofrece una capacidad de 360 Wh, suficiente para el uso diario urbano. Además, se puede añadir un extensor opcional de 250 Wh para quienes necesiten más autonomía en rutas más largas o jornadas intensivas. Un planteamiento flexible que encaja bien con el uso real de este tipo de bicis.
En cuanto a recarga, el sistema se puede cargar tanto en la propia bici como fuera de ella, lo que facilita su uso en entornos domésticos o de oficina. No hay grandes complicaciones: enchufar y listo.
Precio ajustado dentro de su segmento
La Gazelle Curb parte desde los 2.399 euros, situándose como una de las opciones más asequibles dentro de la gama de la marca cuando se combina con tecnología Bosch. Teniendo en cuenta que otros modelos de Gazelle suelen moverse entre los 3.000 y los 6.000 euros, esta nueva propuesta se coloca como una puerta de entrada bastante más accesible al ecosistema urbano de la firma.
En conjunto, la Curb deja claro el camino que sigue el sector: bicis eléctricas más discretas, más integradas y pensadas para el uso diario sin complicaciones, donde la tecnología no se ve, pero se nota.


