
0,19 euros/kWh: empieza la guerra de precios en la carga rápida de coches eléctricos en Europa
La competencia entre operadores de recarga para coches eléctricos comienza a dejar ofertas cada vez más agresivas en Europa; las empresas buscan atraer clientes a unas instalaciones que no siempre tienen la utilización esperada lo que supone elevar el listón de la rivalidad con ofertas de derribo.

Durante años, uno de los principales argumentos contra los coches eléctricos ha sido el elevado precio de la recarga rápida, especialmente para los que no tenemos plaza de garaje y dependemos de la red pública. Por la comodidad, no es lo mismo llegar a casa y conectar, que ter que ir 15 o 20 minutos al cargador a propósito. Pero también desde el punto de vista económico, ya que la carga pública es más cara. Sin embargo, el panorama está empezando a cambiar y la creciente competencia entre operadores está dando lugar a ofertas que hace no tanto parecían difíciles de imaginar.
La última muestra llega desde Francia, donde la guerra de precios de la recarga ultrarrápida ha alcanzado un nuevo nivel, con tarifas efectivas que pueden bajar hasta los 0,19 euros/kWh. Una cifra que no solo está muy por debajo de los precios habituales de este tipo de infraestructura, sino que incluso puede resultar más económica que cargar en casa, dependiendo de la tarifa eléctrica contratada.
Detrás de esta iniciativa está el operador holandés Allego (al que solo le falta una "G" delante para tener un nombre perfecto) que ha lanzado una campaña promocional en 250 estaciones de Francia y Alemania, vigente desde el 15 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2026. El funcionamiento es relativamente sencillo, aunque tiene algunas condiciones: por cada kWh recargado, el usuario recibe 0,20 euros de saldo que puede utilizar posteriormente para pagar nuevas sesiones de carga.
En la modalidad gratuita, el precio habitual de 0,59 euros/kWh se convierte en un coste efectivo de 0,39 euros/kWh una vez aprovechado el crédito. Pero es en la modalidad de suscripción donde aparece la tarifa más llamativa, ya que el precio de partida es de 0,39 euros/kWh y, al descontar el saldo promocional, el coste efectivo se queda en apenas 0,19 euros/kWh.
Esto significa que un coche eléctrico con un consumo medio de 20 kWh/100 km podría recorrer esa distancia por apenas 3,80 euros en electricidad. Una cifra especialmente competitiva si tenemos en cuenta que, con la tarifa convencional de 0,59 euros/kWh, el mismo recorrido supondría un gasto de 11,80 euros.
En un viaje de 1.000 kilómetros, la diferencia teórica sería de 80 euros, pasando de 118 euros a solo 38 euros. Eso sí, hablamos de cifras que no incluyen las pérdidas de recarga ni el coste de la suscripción, y que requieren aprovechar posteriormente todo el saldo acumulado.
La batalla ya no es instalar más cargadores, sino conseguir que se utilicen

Lo más interesante de esta promoción no es solamente el precio, sino lo que puede indicar sobre la evolución del mercado europeo de recarga. Durante los últimos años, los operadores han realizado importantes inversiones para ampliar sus redes, instalar equipos de mayor potencia y cubrir los principales corredores de transporte. Pero una vez construida la infraestructura, aparece otro desafío: conseguir suficientes clientes para que las estaciones sean rentables.
En este caso, la campaña se aplica a una selección de puntos que actualmente presentan una utilización relativamente baja. De las 250 estaciones participantes, 55 están situadas en Francia, y solamente siete de ellas se encuentran en autopistas. El resto se reparte principalmente entre aparcamientos de supermercados, centros comerciales, restaurantes y cines.
Esta distribución resulta especialmente significativa. Los operadores no solo compiten por ofrecer la mayor potencia de carga o la mejor ubicación, sino también por conseguir que los conductores elijan sus instalaciones frente a las de la competencia. Y cuando una estación pasa buena parte del día sin utilizarse, reducir temporalmente los precios puede ser una forma de atraer clientes y mejorar su ocupación.
Para los usuarios, este cambio de estrategia puede ser una buena noticia. Una mayor competencia comercial abre la puerta a descuentos, promociones y tarifas diferenciadas que permitan reducir el coste de los viajes. Aunque eso no significa necesariamente que los precios habituales vayan a caer hasta los niveles de las ofertas más agresivas.

De hecho, la promoción francesa tiene algunas limitaciones importantes. El descuento no se aplica directamente en la factura, sino que se acumula en una cartera virtual dentro de la aplicación del operador. Para aprovecharlo es necesario realizar futuras recargas, por lo que aquellos conductores que solo utilicen una estación de forma ocasional no conseguirán materializar todo el ahorro anunciado.
Además, el precio más bajo requiere contratar una suscripción de pago, cuyo coste debe incluirse en los cálculos. Tampoco todas las estaciones participan en la campaña, por lo que es necesario consultar previamente cuáles están incluidas. La parte positiva es que no existen restricciones horarias y la promoción funciona durante las 24 horas del día.
¿Cuánto me sale el km de esta manera?

Podemos hacer una estimación para ver el impacto de estas tarifas para alguien que viaje mucho, o no tenga plaza donde cargar. Un coche eléctrico con un consumo medio de 16 kWh/100 km, la diferencia entre pagar la tarifa estándar de Allego y aprovechar su promoción más agresiva es considerable.
Tomamos como referencia tres escenarios: la tarifa habitual sin suscripción, la promoción con la modalidad gratuita y la promoción con suscripción Allego Plus, que suponen 9.99 euros al mes.
Comparativa de costes de recarga
| Modalidad | Precio por kWh | Cada 100 km | 15.000 km al año | 5 años (75.000 km) |
| Sin suscripción ni promoción | 0,59 euros | 9,44 € | 1.416 € | 7.080 € |
| Promoción sin suscripción | 0,39 euros | 6,24 € | 936 € | 4.680 € |
| Promoción con suscripción Allego Plus | 0,19 euros | 3,04 € | 456 € | 2.280 € |
Como vemos, las diferencias son sustanciales, y sobre el papel, teniendo en cuenta la suscripción mensual, esta opción permite un ahorro de unos 840 euros al año, o unos 4.800 euros en cinco años en lugar de cargar sin suscripción. Por supuesto, también importante que incluso en la variante más cara, carga ocasional sin abono, sigue siendo más barato que repostar un coche diésel o gasolina, sobre todo en Francia donde el coste es bastante más elevado que en España.
¿Veremos la guerra de precios en nuestro país? Pues es inevitable, ya que según crece el parque de coches, también lo hace la red de carga, y con ello la competencia por hacerse con nuevos clientes. La pregunta ahora es quién será el primero que desate la guerra de precios.



