
Los clientes de Tesla en Europa han ayudado a pagar el desarrollo del FSD de Tesla, pero no pueden usarlo
La autorización europea del sistema de conducción asistida de Tesla sigue avanzando a distintas velocidades según el país, aunque con un punto en común, lentitud respecto a otros mercados. Mientras la marca sustituye el nombre FSD por TAD, muchos compradores que pagaron por sus funciones, y ayudaron a su desarrollo con este dinero, continúan esperando a su homologación.

Para un propietario europeo que pagó hace años por el paquete de conducción autónoma de Tesla, el tema de su homologación empieza a resultar agotador. La tecnología evoluciona, llegan nuevas demostraciones desde Estados Unidos, China y Corea del Sur, y las promesas se renuevan. Pero el comprador europeo sigue pendiente de los burócratas de Bruselas que siguen sin dejar claro cuándo se liberará el sistema, e incluso cuando lo haga, como será de limitado.
Hace unos días hemos visto como el conocido FSD pasaba a denominarse Tesla Assisted Driving, TAD. Una denominación más ajustada a un sistema de asistencia que exige supervisión y que se realizó para contentar a Bruselas, pero que no resuelve la cuestión que importa al cliente: cuándo llegará y con qué prestaciones.
La aprobación tampoco está completamente paralizada. Países Bajos dio luz verde en abril y otros países han seguido ese camino. Sin embargo, la autorización para el conjunto de la UE continúa pendiente, con una votación que se esperaba para octubre y que se ha desplazado, como pronto, a diciembre. Para quien lleva años esperando, esta sucesión de trámites resulta difícil de aceptar.
Bruselas tiene motivos para exigir seguridad, pero también tiene la obligación de decidir con agilidad y explicar sus tiempos. La autorización neerlandesa llegó en abril, después de un proceso de evaluación, y otros países europeos han seguido ese camino. Sin embargo, la aprobación para el conjunto de la UE continúa pendiente. La votación que se esperaba para octubre se ha desplazado, como pronto, a diciembre.
Ese calendario merece una crítica. Si existen dudas técnicas que impiden extender la autorización, hay que identificarlas y explicar qué pruebas faltan. Si el sistema puede utilizarse bajo determinadas condiciones, esas condiciones deben quedar claras. Lo difícil de justificar ante el comprador es una sucesión de trámites sin una respuesta comprensible sobre qué separa una aprobación nacional de su utilización en el resto del mercado europeo.
El resultado es una Europa fragmentada también en el software del coche. Una función puede recibir luz verde en un país mientras los propietarios de otro continúan esperando. Para el consumidor, las ventajas del mercado único quedan bastante lejos cuando las prestaciones disponibles dependen de qué lado de una frontera se encuentre.
Además, la llegada no supondrá disponer de una copia idéntica del sistema estadounidense. La versión europea incorpora condiciones específicas de supervisión y funcionamiento. El cliente espera más tiempo y recibirá un sistema adaptado a un marco más restrictivo, aunque todavía conviene distinguir las limitaciones concretas de los mensajes generales sobre regulación.
En cuanto a los plazos, durante la presentación de resultados de Tesla del tercer trimestre, Elon Musk lanzó un duro comentario sobre la regulación e Europa de este sistema, indicando que "Son los reguladores y la UNECE lo que imponen el corsé de nivel 2: manos en el volante, 3 m/s², comprobaciones de funcionamiento. La conducción autónoma real sin supervisión está prohibida, sin importar lo buena que sea la IA. Vuestro dinero financia el desarrollo global – las normas de EE.UU. simplemente permiten un despliegue más rápido. Nosotros presionamos, pero la burocracia y el miedo a la responsabilidad bloquean. Quejaos Bruselas y a vuestros ministros, no a Tesla."
Opinión
Los compradores europeos, mientras tanto, han aportado ingresos a Tesla pagando anticipadamente por estas capacidades y ayudando de forma directa a su desarrollo. Se han enfrentado a años de espera y la incertidumbre sobre su disponibilidad. Es comprensible que muchos sientan que han contribuido a sostener unos avances que disfrutan antes otros usuarios, e incluso cuando lleguen puede que estén tan limitados que su uso real en el día a día sea poco práctico.
Tesla debe responder por sus promesas comerciales, pero eso no exime a las instituciones europeas de rendir cuentas por sus plazos. Exigir rigor y exigir rapidez son perfectamente compatibles. La prudencia regulatoria pierde credibilidad cuando el ciudadano solo percibe aplazamientos que muchos sospechan que no tiene nada que ver con la seguridad o el desarrollo de la tecnología, sino el retraso de los grupos europeos en este apartado.


