Las marcas occidentales, camino de la irrelevancia: el riesgo de no apostar por el coche eléctrico

La decisión de algunos fabricantes como Ford de dar marcha atrás en sus planes de electrificación podría ayudar a los grupos chinos a cimentar su crecimiento en los mercados internacionales.

Las marcas occidentales, camino de la irrelevancia: el riesgo de no apostar por el coche eléctrico
El éxito de BYD es el ejemplo perfecto del auge de la industria automotriz china al calor del coche eléctrico.

Publicado: 23/03/2026 11:30

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En los últimos meses, numerosos fabricantes tradicionales han anunciado su intención de dar marcha atrás en sus planes de electrificación, adoptando un foque más conservador y asumiendo ingentes pérdidas por el camino. Este ha sido el caso de grupos como Ford, General Motors o Stellantis. Incluso firmas de lujo como Bentley, Lamborghini o Rolls-Royce han decidido extender la vida de sus modelos con motor de combustión interna.

Los expertos alertan de que este tipo de estrategias podrían terminar siendo contraproducentes, pues refuerzan todavía más el dominio chino en el sector del coche eléctrico. Actualmente, la industria automotriz se encuentra en un punto de inflexión similar al que se vivió en los años 70-80, cuando los grandes fabricantes estadounidenses empezaron a perder cuota de mercado frente a sus rivales japoneses a raíz de las crisis del petróleo.

Las firmas niponas apostaron por modelos asequibles y eficientes, algo que los norteamericanos tuvieron dificultades para imitar a pesar del lanzamiento de propuestas como el Chevrolet Vega o el Ford Pinto. Todo esto se tradujo en una importante caída de las ventas, así como en la pérdida de miles de empleos en Estados Unidos. Detroit, la ciudad del motor, nunca llegó a recuperarse.

El escenario actual es similar. Muchos fabricantes occidentales están retirándose parcialmente de la carrera del coche eléctrico, dando vía libre a sus competidores chinos para que sigan haciéndose con un trozo del pastel cada vez más grande. Un buen ejemplo de esto es BYD. La compañía, que fabrica exclusivamente coches eléctricos e híbridos enchufables, está experimentando un crecimiento exponencial en los mercados internacionales.

Donald Trump
El presidente de Estados Unidos está potenciando las energías fósiles.

Donald Trump pone la zancadilla al coche eléctrico

Este retroceso se está dando especialmente en Estados Unidos, y no tanto en Europa. La administración Trump ha debilitado las regulaciones de emisiones y suprimido las ayudas a la compra de coches eléctricos, dificultando con ello el desarrollo de esta tecnología. En consecuencia, sus tres principales fabricantes (los antes mencionados Ford, General Motors y Stellantis) han anunciado importantes recortes en sus planes de electrificación.

En la práctica, el proteccionismo de Trump hacia el motor de combustión interna está dejando a las marcas estadounidenses en una posición de debilidad, pues el día de mañana, tendrán más dificultades para competir contra sus rivales chinos. Y es que incluso los directivos norteamericanos tienen claro que el futuro del sector pasa sí o sí por la electrificación.

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A pesar de los recortes, los grupos estadounidenses siguen invirtiendo en el coche eléctrico.

"Tomará más tiempo sin los incentivos, pero aún así creo que lo lograremos con el tiempo", declaraba recientemente Mary Barra, CEO de General Motors. "Una vez que alguien compra un vehículo eléctrico, tiene un 80% de probabilidades de comprar otro. Nuestro objetivo es alcanzar el futuro totalmente eléctrico del que hemos estado hablando".

El exdirector ejecutivo de Aston Martin, Andy Palmer, advierte que "la peor reacción posible para los europeos es dudar, frenar las inversiones y esperar que el mercado se recupere por sí solo. No sucederá". La guerra en Irán está agravando el problema, ya que los altos precios del petróleo están avivando el interés por los coches eléctricos.

Fuente | The Guardian

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