
Así es el dispositivo español de 42 metros que produce electricidad con las olas
España vuelve a apostar por la energía renovable marina con el despliegue del MARMOK A-5 en aguas de Bizkaia; un enorme generador flotante diseñado para producir electricidad aprovechando el movimiento de las olas; el proyecto busca demostrar que esta tecnología puede ser resistente, eficiente y viable a nivel comercial.

La energía de las olas lleva décadas prometiendo una revolución que nunca termina de llegar, pero poco a poco empiezan a aparecer proyectos que demuestran que esta tecnología sigue avanzando. Uno de los más interesantes acaba de ponerse en marcha frente a la costa de Bizkaia, donde la ingeniería española IDOM ha desplegado una nueva versión de su generador flotante de energía undimotriz.
El dispositivo, bautizado como MARMOK A-5, ya ha sido instalado en las instalaciones marinas de BiMEP, una plataforma situada en mar abierto dedicada a probar tecnologías energéticas en condiciones reales. El objetivo es claro: comprobar si este sistema puede soportar durante largos periodos uno de los entornos más agresivos y complejos del planeta, el océano.
La nueva generación del MARMOK A-5 apuesta por un diseño mejorado que incorpora palas controlables, sistemas inteligentes de gestión y un sistema de almacenamiento mediante baterías integradas. Todo ello busca optimizar la producción eléctrica incluso cuando el estado del mar cambia constantemente, algo fundamental para hacer viable comercialmente este tipo de soluciones.

El funcionamiento del sistema se basa en una tecnología conocida como columna de agua oscilante. En la práctica, el movimiento de las olas desplaza aire en el interior del dispositivo, y ese flujo acciona una turbina capaz de generar electricidad. Aunque la idea parece sencilla sobre el papel, lograr que funcione de forma eficiente y fiable en mar abierto es uno de los grandes retos de la industria.
El MARMOK A-5 no es precisamente pequeño. Cuenta con una longitud total de 42 metros, con un calado de 36 metros y seis metros visibles sobre la superficie con 2 turbinas de 15 kW. Su diámetro alcanza los cinco metros y desplaza unas 162 toneladas. A pesar de su tamaño, el objetivo final es conseguir una instalación relativamente sencilla de mantener y operar, algo imprescindible para reducir costes.
Uno de los aspectos más importantes de esta nueva campaña es que el dispositivo estará conectado directamente a la red eléctrica mediante la infraestructura de BiMEP. Esto permitirá evacuar la energía producida y monitorizar en tiempo real el comportamiento del sistema mientras trabaja en condiciones reales de oleaje y climatología.
Además de validar su rendimiento, IDOM quiere analizar aspectos clave como la robustez estructural, la fiabilidad de sus componentes y las necesidades de mantenimiento. En tecnologías marinas, estos factores son tan importantes como la propia producción energética, ya que cualquier reparación en alta mar multiplica los costes operativos.
Un proyecto español que busca abaratar la energía de las olas

El nuevo MARMOK A-5 no parte desde cero. Entre 2016 y 2019 ya se probó una versión anterior en la misma plataforma, convirtiéndose en uno de los primeros generadores de energía undimotriz conectados a la red eléctrica en España y también uno de los pioneros a nivel internacional.
Aquella experiencia sirvió como laboratorio de pruebas para diferentes desarrollos europeos relacionados con turbinas, sistemas de control y tecnologías de amarre. Según los responsables del proyecto, algunos de esos avances podrían permitir reducir el coste de generación eléctrica en más de un 50%, una cifra clave para acercar esta tecnología al mercado comercial.
Desde IDOM explican que esta nueva fase representa un paso fundamental para validar años de desarrollo e ingeniería. La empresa española espera demostrar que la nueva evolución del sistema puede ofrecer un mejor comportamiento en mar abierto y acercar definitivamente la energía de las olas a una explotación comercial realista.
Europa lleva tiempo buscando alternativas complementarias a la solar y la eólica, especialmente tecnologías capaces de producir electricidad de forma más estable. Y ahí la energía marina tiene mucho potencial. El oleaje puede generar energía durante muchas más horas y con menos variabilidad que otras renovables, aunque el desafío técnico sigue siendo enorme.
El problema es que el mar no perdona errores. La corrosión, las tormentas, el desgaste mecánico y las enormes fuerzas que soportan estas estructuras han provocado el fracaso de numerosos proyectos durante los últimos años. Por eso, cada nueva prueba en condiciones reales resulta tan importante para el sector.
Con el despliegue del MARMOK A-5, España vuelve a posicionarse como uno de los países europeos más activos en investigación marina. Todavía queda camino para ver grandes parques comerciales de energía undimotriz, pero proyectos como este permiten comprobar que la tecnología sigue evolucionando y que el objetivo de producir electricidad competitiva a partir de las olas continúa más vivo que nunca.


