El país más pequeño del mundo quiere abandonar el diésel con una gigantesca planta solar con baterías

Nauru, el país insular más pequeño del mundo, ha firmado un acuerdo para desplegar una enorme instalación solar con baterías; el objetivo es reducir su dependencia del diésel importado y abaratar el coste de la electricidad; el proyecto podría convertir a esta pequeña nación del Pacífico en un ejemplo de transición energética para otras islas remotas.

El país más pequeño del mundo quiere abandonar el diésel con una gigantesca planta solar con baterías
Isla de Nuaru | Imagen de Wikipedia

Publicado: 16/05/2026 08:00

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Nauru apenas ocupa 21 kilómetros cuadrados en mitad del Pacífico Sur, pero acaba de poner sobre la mesa un proyecto energético que muchos países bastante más grandes querrían tener. Este pequeño estado insular, considerado el más pequeño del planeta, ha firmado un acuerdo con la empresa australiana Smart Commercial Energy para desarrollar una instalación formada por 18 MW de energía solar y un sistema de almacenamiento de 40 MWh.

El objetivo es muy claro: dejar atrás su enorme dependencia del diésel importado, que actualmente alimenta prácticamente toda su red eléctrica. Y no hablamos de una pequeña reducción del consumo. Nauru quema cada año entre 7 y 8 millones de litros de gasóleo para producir electricidad, algo que convierte el coste energético en una auténtica losa para sus cerca de 13.000 habitantes.

La firma del memorando de entendimiento supone uno de los movimientos energéticos más ambiciosos vistos recientemente en una pequeña nación insular. Según los datos publicados por medios australianos, el sistema eléctrico de Nauru tiene una demanda media de unos 2 MW, aunque en momentos punta alcanza los 4,5 MW. Esto significa que la nueva instalación solar tendrá capacidad más que suficiente para cubrir gran parte de las necesidades energéticas del país.

Además de reducir emisiones, el proyecto pretende solucionar uno de los mayores problemas de estas pequeñas islas: la vulnerabilidad energética. Cuando dependes totalmente de barcos cargados de combustible para mantener el sistema eléctrico, y con ello prácticamente toda la actividad, cualquier crisis internacional puede convertirse en un problema serio. De hecho, responsables de la empresa pública Nauru Utilities Corporation reconocieron que las recientes tensiones en Oriente Medio y el aumento del precio del petróleo aceleraron todavía más la necesidad de buscar alternativas.

Un proyecto solar gigante para una isla diminuta

El país más pequeño del mundo quiere abandonar el diésel con una gigantesca planta solar con baterías

Lo realmente llamativo del acuerdo es la dimensión de la instalación comparada con el tamaño del país. Para hacerse una idea, Nauru tiene una superficie menor que muchos municipios españoles, pero quiere acercarse al 95% de generación renovable gracias a esta combinación de energía solar y baterías.

El sistema de almacenamiento jugará un papel fundamental. Durante las horas de máxima producción solar, las baterías acumularán la energía sobrante para utilizarla posteriormente durante la noche o en momentos de baja generación. Una solución especialmente importante en territorios aislados donde no existe posibilidad de conectarse a redes eléctricas vecinas.

Desde Smart Commercial Energy explican que el proyecto también busca estabilizar la red y abaratar el precio de la electricidad para la población. Su director ejecutivo, Huon Hoogesteger, afirmó que este sistema podría reducir de forma drástica el coste energético desde el primer día de funcionamiento.

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El movimiento de Nauru también refleja algo cada vez más evidente: las pequeñas islas del Pacífico están acelerando su transición energética mucho más rápido de lo esperado. Países como Samoa, Tuvalu, Vanuatu o las Islas Marshall ya han anunciado objetivos para acercarse al 100% renovable antes de 2030.

Y tiene bastante lógica. Son territorios especialmente vulnerables al cambio climático, pero además suelen sufrir algunos de los costes eléctricos más altos del planeta debido al transporte de combustible. En muchos casos, apostar por energía solar y baterías ya no es solamente una cuestión ecológica, sino directamente económica.

Las cifras ayudan a entender la magnitud del cambio. Actualmente Nauru consume unos 40 GWh anuales, y gran parte de esa demanda podría quedar cubierta con esta nueva instalación. Además, el país ya dispone de pequeñas plantas solares previas, aunque muy lejos de la escala necesaria para independizarse realmente del diésel.

El proyecto todavía debe pasar por estudios técnicos y comerciales antes de iniciar la construcción, pero en Australia ya lo consideran uno de los acuerdos energéticos más importantes firmados recientemente en el Pacífico. No todos los días una empresa consigue cerrar un contrato para transformar prácticamente todo el sistema eléctrico de un país entero.

Fuentes australianas apuntan incluso a que el proyecto podría convertirse en un modelo para otras pequeñas naciones insulares que buscan reducir costes y ganar independencia energética sin depender de enormes infraestructuras tradicionales. Porque al final, cuando hablamos de islas remotas, cada litro de combustible que no hace falta importar supone dinero que se queda dentro del país.

Fuente | Fijisun.com

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