
La primera moto eléctrica con batería sólida entra en producción con hasta 600 km de autonomía
La producción de la moto eléctrica de Verge con batería de estado sólido ya es una realidad. El nuevo modelo promete autonomías de hasta 600 kilómetros y tiempos de carga ultrarrápidos, marcando un posible punto de inflexión en la evolución de la movilidad eléctrica.

El salto de las baterías de estado sólido desde el laboratorio a la producción siempre ha sido uno de los grandes retos de la industria. Decenas o cientos de investigaciones abiertas y ninguna ha logrado llegar al gran público. Ahora, ese paso empieza a materializarse en un formato inesperado: una motocicleta eléctrica de altas prestaciones y además con tecnología europea. ¿Demasiado bueno para ser cierto?
El fabricante estonio Verge Motorcycles ha anunciado el inicio de la producción de su nueva TS Pro, un modelo que incorpora esta tecnología desarrollada junto a Donut Lab, aunque muchos de sus detalles técnicos siguen siendo confidenciales.
Autonomía de hasta 600 km y cargas en menos de 10 minutos

La TS Pro llega con dos configuraciones de batería claramente diferenciadas. La versión de acceso ofrece una capacidad total de 20,2 kWh, con una autonomía de hasta 350 kilómetros y una potencia de carga de 100 kW. Por encima se sitúa una variante de largo alcance que eleva la capacidad hasta los 33 kWh.
Esta última opción permite alcanzar cifras de hasta 600 kilómetros con una sola carga, junto con potencias de hasta 200 kW. En condiciones ideales, esto se traduce en tiempos extremadamente bajos, con recargas del 10 al 50% en unos cinco minutos y hasta el 70% en poco más de nueve.
Por supuesto, como vosotros, también nos llama la atención que con 20.2 kWh pueda hacer 350 km, homologados entendemos, pero con apenas 13 kWh más sea capaz de aumentar un 71% su autonomía. ¿Un milagro tecnológico? Lo dudamos.
El sistema se completa con un motor eléctrico de 100 kW y un par que alcanza los 1.000 Nm. Una cifra especialmente llamativa en una motocicleta, que anticipa unas prestaciones muy elevadas, combinadas con una entrega de potencia inmediata.
Qué aporta la batería de estado sólido frente al litio tradicional
Las baterías de estado sólido sustituyen el electrolito líquido por uno sólido. Esto permite mejorar la seguridad, ya que reduce el riesgo de sobrecalentamiento, pero también aumenta la densidad energética y la durabilidad del conjunto.
En este caso, las pruebas realizadas por Donut Lab muestran que incluso tras daños estructurales, las celdas siguen funcionando sin riesgo de incendio ni fugas térmicas. El sistema mantiene su operatividad, aunque con una reducción progresiva de capacidad.
Además, la tecnología permite soportar cargas rápidas muy exigentes sin degradación inmediata. En pruebas, las celdas han sido capaces de completar ciclos a alta potencia manteniendo un comportamiento estable, algo clave para su uso en vehículos.
La llegada de esta tecnología a producción, aunque sea en volúmenes limitados, supone un paso relevante frente a años de promesas que no terminaban de salir del prototipo. Ahora queda por ver si estas cifras se replican en condiciones reales, y si la industria logra escalar una solución que lleva más de una década intentando dar el salto definitivo.


