Shell presenta un coche eléctrico que carga del 10 al 80% en menos de 10 minutos con solo 175 kW

Shell ha presentado un llamativo prototipo centrado en tres objetivos muy ambiciosos: recargas ultrarrápidas, máxima eficiencia energética y una huella ambiental muy reducida; el proyecto apuesta por nuevas soluciones de refrigeración y un diseño optimizado; una propuesta que podría influir en el desarrollo de los futuros coches eléctricos.

Shell presenta un coche eléctrico que carga del 10 al 80% en menos de 10 minutos con solo 175 kW

Publicado: 24/06/2026 11:28

6 min. lectura

Shell ha sorprendido con la presentación de un nuevo prototipo que han bautizado con el extraño nombre de Triple 10 Challenge, un proyecto con el que pretende demostrar que todavía hay margen para mejorar de forma significativa algunos de los aspectos clave de los coches eléctricos. La propuesta gira en torno a tres objetivos muy concretos: lograr una recarga inferior a 10 minutos, alcanzar una eficiencia de 10 km por kWh y reducir la huella de carbono total del vehículo a 10 toneladas de CO2 equivalente durante todo su ciclo de vida.

Lejos de tratarse de una simple declaración de intenciones, el fabricante asegura haber desarrollado un vehículo funcional que incorpora soluciones técnicas destinadas a mejorar tanto la eficiencia como los costes y los tiempos de carga. El objetivo es crear una base tecnológica aplicable a futuros modelos de gran volumen, donde cada mejora en consumo energético o en costes de producción puede marcar una diferencia importante.

Shell presenta un coche eléctrico que carga del 10 al 80% en menos de 10 minutos con solo 175 kW

Uno de los aspectos más llamativos del Triple 10 Challenge es su capacidad para pasar del 10 al 80% de carga en apenas 9 minutos y 54 segundos. Una cifra especialmente relevante porque no necesita recurrir a estaciones ultrarrápidas de más de 300 kW, como ocurre con algunos de los modelos más avanzados del mercado actual.

Según Shell, este prototipo alcanza esos tiempos utilizando un cargador de 175 kW, una potencia mucho más accesible y extendida. Gracias a ello, el sistema es capaz de recuperar hasta 24 kilómetros de autonomía por minuto de carga, frente a los aproximadamente 13 kilómetros por minuto que obtienen muchos coches eléctricos actuales utilizando una potencia similar.

La clave se encuentra en una nueva arquitectura térmica simplificada. El vehículo utiliza un único circuito de refrigeración para gestionar la temperatura de todo el sistema de propulsión, incluyendo la batería, el motor y la electrónica de potencia. Esto permite controlar mejor el calor generado durante las cargas rápidas y mantener la estabilidad térmica incluso en condiciones exigentes.

Una batería más compacta, menor coste y una huella ambiental reducida

Para alcanzar una eficiencia de 10 km/kWh, Shell ha apostado por un sistema de batería más compacto y optimizado. La compañía asegura que el conjunto logra mejorar la eficiencia energética global en más de un 30% respecto a muchos de los coches eléctricos actuales.

Una parte importante de esta mejora procede del uso de fluidos térmicos específicos desarrollados por la propia Shell. A diferencia de los sistemas convencionales basados en agua y glicol, esta tecnología permite la refrigeración directa por inmersión de la batería y de otros componentes del sistema de propulsión. Según sus responsables, esto mejora la gestión térmica y permite reducir peso, tamaño y complejidad.

La compañía también destaca que el diseño del pack de baterías ha sido simplificado. La reducción del número de módulos, junto con una arquitectura más sencilla y el uso de estos nuevos fluidos térmicos, permitiría disminuir los costes del pack en torno a un 25% respecto a los sistemas utilizados habitualmente en los coches eléctricos actuales.

Otro de los pilares del proyecto es la sostenibilidad. Los responsables del desarrollo estiman que la huella de carbono total del vehículo durante toda su vida útil se situaría alrededor de las 10 toneladas de CO2 equivalente. Para lograrlo se han combinado varios factores, entre ellos una estructura ligera, una batería optimizada, el empleo de materiales reciclables y de baja huella ambiental, así como la utilización de electricidad procedente al 100% de fuentes renovables durante la recarga.

Según los cálculos de Shell, estas medidas permitirían reducir las emisiones asociadas al ciclo de vida completo del vehículo en aproximadamente un 50% respecto a muchos de los coches eléctricos que actualmente se comercializan en Europa.

El Triple 10 Challenge ha sido desarrollado junto a diferentes socios tecnológicos y forma parte de una larga tradición de vehículos experimentales impulsados por Shell. La compañía recuerda además su experiencia acumulada durante más de cuatro décadas en iniciativas centradas en la eficiencia energética, como el conocido Shell Eco-marathon.

Aunque por el momento no existe ningún plan para comercializar este prototipo, las tecnologías empleadas podrían servir como base para futuras generaciones de coches eléctricos más eficientes, más económicos y capaces de reducir de forma drástica los tiempos de carga sin depender de infraestructuras de potencia extrema.

Este artículo trata sobre...

Pixel