Sören Ziems, experto en sistemas de carga: la recarga pública de los coches eléctricos puede ser mucho más barata si los conductores se unen

Desde hace unos años, concretamente con la invasión rusa de Ucrania, hemos visto como los precios de la recarga pública de coches eléctricos se ha disparado para no volver a bajar apenas. Ahora, un experto propone un modelo basado en la unión de miles de conductores para negociar mejores tarifas directamente con los operadores; una iniciativa que pretende hacer el sistema más transparente y competitivo.

Sören Ziems, experto en sistemas de carga: la recarga pública de los coches eléctricos puede ser mucho más barata si los conductores se unen

Publicado: 27/06/2026 11:12

9 min. lectura

La recarga pública de coches eléctricos sigue siendo uno de los grandes puntos débiles del mercado. Los elevados precios, la falta de transparencia y un sistema lleno de intermediarios hacen que muchos usuarios acaben pagando mucho más de lo que esperaban, sin saber realmente por qué. Especialmente quienes acaban de dar el salto a la movilidad eléctrica.

Quien conoce perfectamente ese funcionamiento es Sören Ziems, cofundador del antiguo proveedor de servicios de carga Elvah y ahora impulsor del proyecto Kilowatt Collective, una iniciativa que busca cambiar las reglas del juego. En una entrevista concedida al portal alemán Elektroauto-news.net, Ziems explica por qué considera que el modelo actual favorece más a los operadores que a los propios conductores y cómo pretende conseguir tarifas más justas mediante la unión de miles de usuarios.

Hasta finales de noviembre de 2025, Ziems formó parte de Elvah, una empresa de análisis de datos y soluciones SaaS B2B2C que ahora apuesta por un planteamiento completamente diferente: sin aplicaciones, sin nuevos intermediarios y con los propios conductores negociando colectivamente mejores condiciones para recargar sus coches eléctricos.

Un mercado con demasiados intermediarios y poca transparencia

Sören Ziems, experto en sistemas de carga: La recarga pública de los coches eléctricos puede ser mucho más barata si los conductores se unen

La idea de Kilowatt Collective nació durante la etapa de Ziems en Eon, después de que Elvah fuera adquirida y pasara a integrarse en Eon Drive Comfort. Allí, según explica, pudo comprobar desde dentro las dificultades que tienen las grandes compañías para impulsar realmente la transición hacia la movilidad eléctrica.

En su opinión, si las grandes empresas no consiguen acelerar el cambio, serán los propios usuarios quienes deban tomar la iniciativa. Su propuesta consiste en agrupar a miles de propietarios de coches eléctricos para negociar directamente con los operadores de recarga y obtener mejores tarifas.

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Durante la entrevista identifica tres problemas estructurales que, según afirma, la mayoría de los clientes desconoce.

El primero tiene que ver con la utilización de la infraestructura. Durante los últimos años se han instalado numerosos puntos de recarga, pero su nivel de uso continúa siendo inferior al esperado. Según Ziems, los elevados precios no responden únicamente al margen comercial de los operadores, sino también a la necesidad de rentabilizar unas instalaciones que todavía funcionan por debajo de su capacidad.

El segundo problema son los costes asociados al sistema de itinerancia. Un mismo punto de recarga puede ofrecer precios completamente distintos dependiendo de la tarjeta o del proveedor con el que acceda el usuario. El conductor únicamente ve el importe final, pero desconoce qué parte corresponde al operador, qué margen aplica el proveedor del servicio y qué recargos se añaden durante el proceso.

El tercer aspecto es, para él, el verdadero origen del problema. Los operadores necesitan clientes habituales para poder planificar su actividad, pero la presencia de empresas intermediarias entre el usuario y el propietario del cargador dificulta esa relación directa. Precisamente ahí es donde pretende actuar Kilowatt Collective.

El objetivo, afirma, es que dentro de unos años nadie tenga que preguntarse si utilizar un coche eléctrico resulta realmente más económico que un vehículo con motor de combustión. Para lograrlo considera imprescindible que la recarga pública sea transparente, sencilla y con precios justos.

Un colectivo de 25.000 conductores para negociar mejores precios

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El funcionamiento del proyecto es relativamente sencillo. Cualquier conductor puede apuntarse gratuitamente al colectivo y, con ello, incrementar el peso negociador de la organización frente a los operadores.

Ziems considera que el verdadero punto de inflexión llegará cuando alcancen 25.000 miembros. Esa cifra, explica, permitiría sentarse a negociar en igualdad de condiciones con las grandes redes de recarga. Antes de alcanzar ese objetivo podrían realizarse pruebas regionales o acuerdos puntuales, pero conseguir descuentos relevantes a gran escala dependerá de reunir una masa suficiente de usuarios.

Según explica, la mayor capacidad de negociación no estará en la recarga lenta en corriente alterna, donde muchos operadores mantienen posiciones muy dominantes a nivel local, sino en la recarga rápida situada en autopistas y grandes corredores, donde varias empresas compiten directamente entre sí.

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La idea consiste en dirigir de forma conjunta la demanda hacia aquellos operadores que ofrezcan las mejores condiciones. Mientras un usuario individual apenas tiene capacidad para influir en el mercado, miles de conductores actuando de manera coordinada sí pueden convertirse en un cliente muy atractivo.

En el caso de la recarga lenta, Ziems cree que también existen oportunidades. Concentrar las recargas durante las horas de menor demanda permitiría mejorar la utilización de las instalaciones y ofrecer tarifas reducidas en determinados horarios, beneficiando tanto a operadores como a usuarios.

El impulsor del proyecto sostiene además que esta estrategia encaja dentro de la normativa europea AFIR sobre infraestructuras de combustibles alternativos. Según su interpretación, la legislación permite establecer precios diferentes siempre que exista una justificación objetiva y proporcionada. En este caso, argumenta, la demanda agrupada de miles de clientes constituye precisamente esa justificación, del mismo modo que sucede actualmente con las grandes flotas empresariales o clientes corporativos.

Por ahora siguen existiendo numerosas incógnitas sobre el funcionamiento definitivo del colectivo. Aspectos como el modelo jurídico, el tratamiento de los datos personales o la forma concreta de aplicar las tarifas negociadas todavía no están cerrados.

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Ziems asegura que uno de los principios fundamentales será recopilar únicamente la información imprescindible para negociar con los operadores y gestionar posteriormente la facturación. Su experiencia anterior le ha permitido comprobar la enorme sensibilidad de los datos relacionados con las recargas y los desplazamientos de los usuarios.

El proyecto tampoco cuenta, por el momento, con un modelo económico definido. Kilowatt Collective funciona actualmente como una iniciativa personal, sin cuotas de inscripción ni suscripciones. Las decisiones sobre su financiación futura se tomarán cuando el proyecto alcance una dimensión suficiente y los propios miembros participen en ese proceso.

Tampoco quiere decidir de antemano cuál será el primer operador con el que negociarán. Esa elección recaerá sobre la comunidad cuando llegue el momento, valorando qué empresa puede obtener mayores beneficios de una demanda agrupada y cuál muestra una mayor disposición a colaborar.

Respecto al cierre de Elvah, Ziems rechaza interpretarlo como un fracaso personal. Considera que el servicio desarrollado por la empresa funcionó correctamente y que los problemas surgieron por factores externos relacionados con la estructura del mercado. La principal lección que extrae de aquella experiencia es que las empresas que actúan como intermediarias entre el cliente y el operador dependen excesivamente de los márgenes comerciales y del poder negociador de terceros.

Con Kilowatt Collective pretende cambiar completamente ese enfoque y situar el poder de negociación en manos de los propios conductores.

La iniciativa apenas lleva unos días en funcionamiento, pero ya ha conseguido reunir a 100 miembros, que participan activamente en un grupo fundador donde ayudan a definir el proyecto. El siguiente objetivo será alcanzar los 1.000 integrantes, antes de afrontar el gran reto de llegar a los 25.000 conductores que, según su creador, permitirían empezar a cambiar realmente el mercado de la recarga pública.

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