Subaru dejará de vender coches de combustión en Europa: su gama será 100% eléctrica desde 2028

Subaru retirará progresivamente sus modelos de combustión del mercado europeo y concentrará su oferta en coches eléctricos. La decisión responde a las exigencias regulatorias y se apoyará inicialmente en su colaboración con Toyota. Mientras tanto, la marca desarrolla tecnología propia para su siguiente etapa.

Subaru dejará de vender coches de combustión en Europa: su gama será 100% eléctrica desde 2028

Publicado: 21/10/2026 11:00

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Subaru se prepara para un cambio profundo en Europa. La marca japonesa, estrechamente vinculada a los motores bóxer y a la tracción total, retirará progresivamente sus modelos de combustión para concentrarse en los coches eléctricos. La decisión afecta a algunos de sus nombres más conocidos y obligará al fabricante a trasladar su identidad a una gama desarrollada, por ahora, en colaboración con Toyota.

Según ha confirmado Subaru Alemania a Auto Motor und Sport, la comercialización de sus modelos de combustión en Europa terminará, como muy tarde, a finales de 2027. La compañía atribuye esta decisión a las exigencias de la Unión Europea en materia de emisiones y sistemas de asistencia a la conducción. El calendario responde, por tanto, a cómo Subaru está adaptando su oferta a esas condiciones, no a una prohibición general de vender coches de gasolina a partir de esa fecha.

La retirada comenzará con el Outback de combustión, que dejará de ofrecerse al finalizar 2026. Después llegará el turno de los Impreza, Crosstrek y Forester, cuya comercialización terminará durante el año siguiente. Estos últimos mantienen en su oferta europea el motor bóxer de 2,0 litros con apoyo eléctrico, una combinación que tampoco tendrá continuidad dentro del plan anunciado.

A partir de 2028, la gama europea quedará formada por Solterra, E-Outback y Uncharted. Los tres son coches eléctricos desarrollados junto a Toyota y tienen sus equivalentes, respectivamente, en los bZ4X, bZ4X Touring y C-HR+. La alianza permite a Subaru disponer de varias alternativas eléctricas sin asumir en solitario el desarrollo completo de cada modelo.

El cambio tiene una carga simbólica importante. Durante décadas, Subaru ha utilizado la disposición bóxer de sus motores como uno de sus principales elementos diferenciadores. Ahora tendrá que convencer a sus clientes europeos a través de otros argumentos, como la puesta a punto, la seguridad o la capacidad de sus sistemas de tracción, en un mercado donde compartir tecnología entre fabricantes es cada vez más habitual.

Una estrategia europea que no supone abandonar la combustión en todo el mundo

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La decisión se limita a Europa y no implica que Subaru vaya a retirar sus motores de gasolina de todos los mercados. En Estados Unidos, por ejemplo, los Crosstrek y Forester disponen de versiones híbridas con un bóxer de 2,5 litros. La marca mantiene así distintas soluciones según el mercado, en lugar de aplicar un único calendario de electrificación a toda su actividad.

Subaru tampoco cierra por completo la puerta a introducir híbridos convencionales en Europa más adelante. Sin embargo, no hay un plan oficial anunciado para hacerlo, por lo que esa posibilidad no cambia la composición de la gama prevista. Conviene distinguir entre dejar una opción abierta y tener un modelo aprobado para su lanzamiento: por ahora, el camino confirmado conduce a una oferta eléctrica.

Mientras tanto, el fabricante está trabajando en tecnología propia para sus siguientes generaciones de coches eléctricos. La compañía ha mostrado a periodistas una plataforma específica en desarrollo, junto con nuevos componentes de batería, motores eléctricos y una unidad de control integrada que permitirá incorporar actualizaciones a distancia. El objetivo es disponer de una base tecnológica con mayor desarrollo propio que la utilizada en su actual oferta.

Para demostrar esos avances, Subaru ha empleado un prototipo de pruebas con carrocería de Outback y un sistema de tracción total que entrega 380 kW (517 CV). Se trata de un coche de desarrollo, por lo que esa cifra no debe interpretarse como la potencia de un futuro modelo de producción ya confirmado. Su función es mostrar y poner a prueba la tecnología que está preparando la marca.

Los responsables de Subaru sitúan la llegada de parte de esas soluciones en torno a 2029, aunque todavía no han concretado una fecha de lanzamiento para un modelo determinado. Eso deja dos etapas bastante claras: primero, la transición europea apoyada en los coches desarrollados con Toyota; después, la incorporación de tecnología propia con la que intentar diferenciar mejor sus productos.

Para Subaru, el desafío será conservar a quienes valoraban sus coches por sus particularidades mecánicas y, al mismo tiempo, atraer a compradores que nunca habían considerado la marca. Tener una gama eléctrica le permitirá seguir compitiendo en Europa, pero el éxito dependerá de que sus modelos ofrezcan razones claras para elegirlos frente a sus numerosos rivales, incluidos aquellos con los que comparten buena parte de su tecnología.

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