China se enfrenta a una posible sobrecapacidad de producción de coches eléctricos

Mientras que en Europa los fabricantes no son capaces de cubrir ni una pequeña parte de la demanda existente con sus nuevos coches eléctricos, por ejemplo el nuevo Hyundai Kona eléctrico que en su primer mercado ha tenido que cerrar pedidos al multiplicar estos por 8 las unidades asignadas, en otros lugares la oferta está por delante de la demanda. Es el caso de China.

Allí la asociación de fabricantes ha mostrado su preocupación por la amenaza de sobrecapacidad de este tipo de vehículos. Entre las diferentes marcas y startups, y solo contando los años 2015 a 2017, se han lanzado un total de 200 proyectos de nuevos modelos eléctricos. Algo que una vez estos alcancen su capacidad de producción completa se estima llegarán a una producción de 20 millones de unidades al año.

Para hacernos una idea de la magnitud de esta cifra, supone 10 veces el objetivo de la producción anual de coches híbridos y eléctricos estimada  para el 2020 según los objetivos del gobierno de China el pasado año. No solo eso, también podemos echar un vistazo a las ventas totales de coches en este mercado, y podemos ver que en 2017 se han matriculado 29 millones de unidades entre todas las tecnologías.

Por supuesto esto no quiere decir que todas las iniciativas puestas en marcha al calor de las generosas ayudas del gobierno, y la creciente demanda de los consumidores, vayan a lograr llegar a sus objetivos, o incluso a conseguir ponerse en marcha. Muchas de ellas caerán antes de lograr alcanzar el mercado, sobre todo si desde la administración se hacen cambios en los programas de ayudas.

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Pero también está claro es que cada vez hay más demanda. Por ejemplo las ventas de coches eléctricos e híbridos han pasado de menos de 10.000 unidades en el año 2011, a las 510.000 de 2017, y a las 770.000 de 2017. Una subida del 53.3% de un año para el otro que se espera se logre de nuevo este año cuando las entregas estarán en torno al millón de unidades.

De todas formas los expertos avisan de que hasta ahora los clientes optaban por los coches eléctricos por cuestiones como las limitaciones de ventas de los modelos gasolina en las grandes ciudades, y también unas ayudas que cubrían hasta el 40% del precio del vehículo. Pero muchos consumidores exigen además que los vehículos tengan un diseño dentro de los estándares actuales, coches cómodos, con gran autonomía y precios razonables. Algo que no todas las marcas serán capaces de ofrecer.

Entre las más destacadas sobresalen algunas de las nuevas starups que han logrado llegar al mercado. Es el caso de NIO, que este pasado mes de mayo ha comenzado a distribuir su primer modelo. El ES8. Un todocamino eléctrico con espacio para siete ocupantes, con 330 CV de potencia y 72 kWh de batería, que logra alcanzar una autonomía de 300 kilómetros reales, y que está disponible por 57.400 euros al cambio.

No es una propuesta de venta masiva, pero si un ejemplo de una gama cada vez más amplia formada por modelos que van desde pequeños urbanos de bajo coste, hasta grandes todocaminos. Una oferta amplia también en aspectos técnicos y económicos.

El final de las ayudas

Pero toda esta industria se enfrenta al reto del final de las ayudas públicas. China ha diseñado un proyecto tipo palo y zanahoria, que ha empujado a muchos a fabricar coches eléctricos por las ayudas, y que a partir de 2019 lo tendrán que hacer además por cumplir con las nuevas cuotas de ventas de este tipo de vehículos.

Pero estas ayudas se están recortando, hasta que en 2020 se den por finalizadas. Esto ha dado como resultado la paradoja de que hay fabricantes que cada vez venden más, pero sus beneficios no paran de descender. Es el caso de una de las marcas pioneras, BYD. Durante el primer trimestre de este año han visto como sus beneficios bajaban un 83%, y se estima que los del semestre lo harán entre un 71 y un 83% respecto al pasado año.

Algo a lo que no ha ayudado cambios como el puesto en marcha este año por el gobierno, que ha retirado del programa de ayudas a aquellos coches eléctricos con autonomías inferiores a los 150 kilómetros con cada carga (NEDC) mientras que los dotados de autonomías de entre 150 y 200 km han visto sus incentivos recortados entre un 20 y un 50%. Un movimiento que ha castigado principalmente a los coches más económicos.

Objetivo Europa

Pero está claro que si los fabricantes chinos logran una elevada capacidad de producción, y no son capaces de cubrir con ella la demanda dentro de sus fronteras, el siguiente movimiento será colocar esas unidades en occidente. Una vez han alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico, de diseño y calidad suficientemente elevado, las marcas del gigante asiático comenzarán su expansión por mercados como Europa. Un gigante dormido precisamente por lo contrario, la incapacidad de las marcas de producir coches según lo hace la demanda.

Y ya sabemos que si unos no quieren hacer el trabajo, ya vendrán otros a ocupar ese mercado.

Vía | Globaltimes

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