La detención de la producción del Ford Kuga híbrido enchufable pone en riesgo el objetivo de emisiones de Ford en Europa

Entre los planes de Ford para lograr cumplir con las nuevas normas de emisiones de Europa, estaba el apoyarse en el lanzamiento de la versión híbrida enchufable del Kuga. Un modelo fabricado en España que se había convertido en todo un éxito de ventas. Pero el pasado mes de agosto el fabricante americano ha tenido que parar la producción y llamar a revisión a miles de unidades por un problema en la batería.

Según la compañía, se trata de un problema detectado a los modelos fabricados antes del 26 de junio de 2020. Un problema que radica en que la batería se sobrecalienta provocando un potencial fallo técnico. Algo que además de suponer la detención de la línea de la planta de Valencia, también ha supuesto un aviso a los propietarios para que no recarguen su coche y no conduzcan en modo eléctrico.

El resultado es que Ford ha informado que con este imprevisto se pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos de emisiones para este año. Algo que desde la marca americana se ha indicado no entra dentro de los planes por lo que presentarán un plan alternativo.

Este supondría la compra de emisiones a otros grupos con excedentes. Una noticia que se conecta de momento de forma no oficial con el anuncio de Renault de que ofrecerá sus excedentes a otras marcas, entre las que podría estará Ford.

Según los datos presentados en el informe publicado por Transport & Environment esta semana, Ford estaba a 1,4 g/km de alcanzar su objetivo del primer semestre. Algo que les encaminaba al cumplimiento de los objetivos, pero que se ha torcido con los problemas del Kuga.

Ahora la pregunta es qué pool comprará Ford, que ha dejado los deberes para el último día. Anteriormente hemos visto como FIAT cerraba un acuerdo con Tesla, Volkswagen con el fabricante británico de propiedad china MG. Por lo que las posibilidades no son muchas.

Además de Renault, Ford tiene la posibilidad de negociar con alguno de los grupos que mejor posicionados están para cumplir sus objetivos, como Toyota, Mazda, pero también pequeñas compañías como London Electric Vehicle Company, propiedad del gigante chino Geely, que comercializa taxis eléctricos y dispone de créditos para vender.

Todo hace indicar que los de Detroit lograrán alcanzar un acuerdo que beneficiará a ambas partes, ya que por un lado podrán decir que han cumplido con los objetivos de emisiones, y el impacto publicitario negativo que ello supone, y además se evitarán las multas de Europa que ascenderán a unos cuantos cientos de millones de euros.

La otra conclusión es que la posición conservadora de marcas como Ford tiene su riesgo. También el apostar por los híbridos enchufables como una solución mágica. 

Una tecnología sobre la que hay cada vez mayores reservas debido a que las emisiones reales superan por mucho las cifras homologadas, lo que provoca que cada vez más estados retiren las ayudas a los híbridos enchufables, e incluso que comiencen a considerarlos como vehículos con motor de combustión y sean expulsados también del centro de las ciudades.

Una alternativa que también corre el riesgo de que Europa determine el cambio de homologación por un formato más realista, donde se estipule las emisiones cuando no tienen carga en la batería, lo que echará por tierra la aportación de estos a unos objetivos de reducción de emisiones cada vez más exigentes.

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