El modelo de suscripción llama a la puerta del coche eléctrico

La irrupción en el mercado de Tesla está acelerando no sólo la transición hacia el coche eléctrico, sino la completa transformación del modelo de una industria que, en ciertos aspectos, permanece anclada a prácticas centenarias.

La apuesta del fabricante californiano por un modelo de negocio que rompe los esquemas tradicionales está impulsando nuevas perspectivas por parte de la industria del automóvil más allá del coche eléctrico.

El modelo de venta directa empleado por Tesla, está siendo estudiado con atención por los fabricantes tradicionales que comienzan a seguir los pasos de la empresa de Elon Musk a la hora de lanzar sus nuevos coches eléctricos, copiando el sistema de reserva directa con depósito que llenó los titulares de los medios con la presentación del Model 3.

Pero el mayor avance que el sector del automóvil, en plena crisis de ventas e identidad, es la oportunidad que los servicios de suscripción aportan a las marcas a la hora de conseguir ingresos extras y recurrentes.

Durante más de 100 años el modelo tradicional se basaba en ventas vía concesionarios (con modelos diferentes entre Europa y Estados Unidos), ingresos por mantenimientos y reparaciones, durante la vida útil de cada vehículo.

Hasta ahora, tradicionalmente los coches se vendían con un equipamiento base y múltiples opciones con un coste específico, pero una vez que se entregaba el automóvil no había forma de hacer caja salvo reparaciones, mantenimientos o merchandising.

Modelo de suscripción

Ford Mustang Mach ECo-Pilot 360

La llegada de los servicios online y nuevas plataformas como Apple Music, Spotify, Netflix, iCloud, etc., junto con la transformación de la mentalidad de los directivos de los viejos dinosaurios de la industria automotriz a la economía digital, ofrecen nuevas oportunidades para hacer caja a costa del propietario.

La transformación hacia el coche digital abre la puerta a vender servicios y hasta cobrar dos veces por tecnologías que incorporen los vehículos.

Tesla ha comenzado en septiembre a cobrar por su paquete de conectividad a sus clientes mientras Ford pretende levantar la veda, obligando a los clientes que quieran disfrutar del sistema de asistencia a la conducción, Ford Co-Pilot 360, pagar un extra de 3,200 dólares incluido en el paquete opcional Comfort and Technology y posteriormente cobrar por su uso.

En el caso del mercado norteamericano los propietarios que adquieran el paquete extra del Mach E, si quieren poder disfrutar del competidor del Autopilot tendrán que desembolsar otros $ 600, cifra que solo les permitirá disfrutar del asistente a la conducción durante tres años.

Este patrón inaugurado por Tesla y seguido rápidamente por el resto de la industria parece abrir un modelo orientado a conseguir ingresos recurrentes que engorde las cuentas de resultados de las empresas, a costa de obligar a los propietarios a suscribirse a diferentes servicios para poder disfrutar de las funciones de sus coches, incluso cuando estas ya han sido previamente abonadas en forma de opción, como en el caso de Ford.

Esta práctica comienza a emplearse en otras marcas que cobran por sistemas de navegación y posteriormente requieren suscripciones extras para acceder a los servicios completos como Peugeot, Smart y muchas otras.

Un nuevo gasto

El coche eléctrico o de combustión interna conectado gusta a los constructores que ven en el nueva fórmula de ingresos.

Está por ver si todo esto vendrá asociado a mejoras constantes en las funciones del automóvil vía actualizaciones OTA, como es el caso de Tesla, o bien esta idea choca con la política centenaria de ofrecer nuevas tecnologías sólo en los nuevos modelos, dejando a los ya vendidos con las mismas funcionalidades que el primer día.

Con la llegada al mercado de los servicios de pago en el automóvil, la economía doméstica puede sufrir un incremento importante de los denominados ‘gastos hormiga‘, que poco a poco crecen pareciéndose en algunos casos más a un gasto elefante que al del pequeño insecto.

Suscripción vs Pago por Uso

La alternativa a este sistema de suscripción fija viene dada por una cuota por uso de servicio como la que está estudiando Tesla para su Autopilot.

Esta modalidad permite rentabilizar la inversión económica que supone todo desembolso económico puesto que el usuario paga por el tiempo e uso del servicio, algo especialmente importante cuando hablamos del coche eléctrico o tradicional, que pasa la mayor parte del tiempo parado a la espera de que llegue el momento de usarlo.

El pago por uso permite optimizar el gasto, mientras que la suscripción mantiene una cuota fija que se amortiza lentamente puesto que se desembolsa se use o no el vehículo.

La decisión final que termine por implantar la industria vendrá dictada más por su estrategia comercial, donde encontraremos posiblemente diferencias entre la oferta de empresas tradicionales frente aquellas con espíritu startup más cercanas, en ocasiones, a la sensibilidad del público final.

El debate sobre cuál es a mejor opción y hacia dónde enfocará la industria su modelo de negocio acaba de comenzar y ForoCochesEléctricos brinda a sus lectores la oportunidad de expresar su opinión en la sección de comentarios.

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