Las actualizaciones OTA pueden alargar el ciclo de vida del automóvil y lo Ford confirma

La digitalización el automóvil es mucho más que una pantalla con un navegador en el salpicadero del vehículo. Los constructores tradicionales están comenzado a ser conscientes que el cambio hacia la nueva movilidad, pasa por subirse al carro de la digitalización con mayúsculas.

Cada vez son más los modelos que comienzan a contar con tecnologías y aspectos prácticamente desconocidos pocos años atrás que y que marcas como Tesla, han convertido en punto de fuerza de sus productos.

El camino seguido por la compañía dirigida por Elon Musk en 2012, demuestra cómo una correcta tecnología bien aplicada a un producto ‘tradicional’, permite convertir a este en un elemento que puede mejorar y ofrecer nuevas ventajas a lo largo de su vida útil.

Hasta ahora un coche era un producto inmóvil en cuanto a prestaciones y funciones disponibles para su propietario una vez retiraba el automóvil del concesionario. Cada vehículo hacía las mismas cosas cinco años más tarde que el primer día.

Un coche que mejora con el paso del tiempo

La realidad actual, en parte puesta de manifiesto por Tesla, demuestra que el coche puede evolucionar en muchos aspectos durante su vida útil. Los modelos de la marca californiana, una vez entregados, han ido ganando en prestaciones literales como mayor potencia o mejor eficiencia, hasta funcionalidades que aprovechan el hardware existente para ofrecer nuevas aplicaciones que hacen la vida a bordo más cómoda, segura o simplemente placentera.

Ejemplos de esto son la integración de Netflix, YouTube o Twitch, aumento de la potencia del vehículo, o funciones de seguridad como detección de ángulos muertos o el popular modo centinela.

Pero quizás la actualización que demuestra el potencial de esta tecnología es la última actualización que ha traído a un selecto número de personas el FSD beta, la conducción autónoma total, vía Internet que consigue que un coche pueda ser casi autónomo de la noche a la mañana sin necesidad de pisar un taller.

Todo esto es posible gracias a las conocidas actualizaciones OTA que consisten en actualizaciones del software que controla todas las funciones del automóvil realizadas de forma inalámbrica, vía Internet, a imagen y semejanza que las utilizadas en los teléfonos móviles que se usan a diario.

Para poder disfrutar de estas nuevas capacidades, los vehículos tienen que diseñarse y construirse de una forma muy diferente a como se han hecho durante más de 100 años, incluidos aquellos que incorporan electrónicas avanzadas.

Cambio de ciclo

Ahora desde Ford declaran que este nuevo enfoque puede cambiar incluso el ciclo de vida del producto, puesto que este pasa a ser algo que mejora con cada actualización al contrario de lo que ha sido el automóvil durante más de un siglo.

Las últimas declaraciones de Hau Thai-Tang, director de plataformas de productos y operaciones de Ford, durante un servicio de Automotive Newss van justo en esta línea al afirma que las actualizaciones OTA «nos da esa opcionalidad. Creo que ahora tenemos la capacidad de mejorar físicamente el vehículo para el cliente con estas actualizaciones de OTA, y eso es algo que está cambiando el juego en términos del modelo de negocio«.

El propio Thai-Tang confiesa durante la entrevista que los liftings estéticos que se hacen cada tres o cuatro años durante la vida de un vehículo son simplemente para mantener el paso de la moda, aunque en términos prestaciones no suelen llegar consigo grandes avances para el cliente final.

Una de las grandes aportaciones de las actualizaciones de OTA a la industria de automóvil, es el hecho de que un vehículo se puede mejorar con cada actualización de software tras haber sido adquirido por el cliente.

Precisamente eso es exactamente lo que Ford pretende realizar con el Mustang Mach-E, de la mano de un sistema opcional de asistencia al conductor manos libres, que llegará vía actualización inalámbrica, OTA, dentro de seis meses.

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