¿Será el biodiésel procedente de algas un sustituto para el diésel convencional?

El mundo de la automoción está inmerso en una profunda revolución tecnológica cuyo objetivo es la sostenibilidad. Coches híbridos, eléctricos, a pila de combustible, baterías de estado sólido… Cada vez existen más alternativas a los tradicionales modelos gasolina o diésel. Sin embargo, numerosas organizaciones y empresas afirman que «limpiarán los combustibles» .

Uno de los «combustibles limpios» más famosos es el biodiésel, cuyas emisiones de escape no son tan sostenibles, menos aún la cantidad de recursos que hay que destinar para fabricar este combustible de relativamente escasa densidad energética. Sin embargo, un nuevo tipo de biodiésel podría ofrecer mejores resultados.

Según una investigación publicada en el Journal of Renewable Energy Technology, el biodiésel basado en algas marinas podría ser el sustituto ideal para el diésel convencional, aunque primero debe de estudiarse a fondo su posible producción en masa, su caracterización y su rendimiento en comparación con otros combustibles.

Según los investigadores de la Escuela Gubernamental de Ingeniería de la ciudad india de Gujarat, Alpesh Virendrabhai Mehta y Nirvesh Sumanbhai Mehta, el ritmo de crecimiento de la industria en todo el mundo está acelerando la demanda de energía. Esta demanda provoca el agotamiento de recursos, mayor contaminación y, como consecuencia, su influencia en el calentamiento global.

Los cultivos de algas para la fabricación de biodiésel podrían ser un sustituto energético con un gran potencial, ya que se trata de una fuente renovable de recursos. La electrificación del transporte avanza muy rápido en el mundo de la automoción, pero los combustibles seguirán siendo vitales en numerosas aplicaciones durante muchos años más. Aplicaciones como el transporte marítimo pesado, vuelos intercontinentales, maquinaria agrícola o trenes de mercancías en líneas de baja ocupación son algunas de las aplicaciones en las que la electrificación ni está ni se le espera a corto plazo, más allá de investigaciones o pruebas piloto a pequeña escala.

El empleo de algas en la fabricación del biodiésel tiene como principal ventaja que no se destina terreno empleado para la producción de alimentos para fabricarlo. Además, resulta ser menos viscoso que el diésel tradicional, lo que supone una combustión más eficiente. Sin embargo, el biodiésel también tiene sus problemas.

En el caso del biodiésel tradicional, si su proporción de aceite es muy alta, la probabilidad de avería en nuestro motor está casi asegurada (inyectores o árbol de levas, entre otros componentes), lo que obligaría a desarrollar motores específicamente pensados para este combustible. El biodiésel también pierde sus propiedades a corto plazo, pudiendo llegar a resultar mucho más caro que el empleo del combustible tradicional.

Aún no sabemos con total exactitud qué impacto real tendrá este nuevo combustible (si finalmente llega a producirse), pero en el caso del biodiésel tradicional, desde T&E afirman que «es peor el remedio que la enfermedad

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Fuente | Inderscience publishers

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