Los coches eléctricos Rivian también se ofrecen usados más caros que nuevos, ¿podemos decir ya burbuja, o esperamos?

En su momento, Tesla marcó una tendencia en la industria, la de pagar con meses de antelación por tener un hueco en la cola de producción futura, una reserva reembolsable. Después, se hace el pedido formalmente -pagando el resto- y acaba llegando la unidad al cliente que reservó diligentemente. La cara B de ese sistema es que está colaborando en inflar una burbuja de precios.

Esta vez Rivian el último fabricante que está empezando a verse afectado por una espiral inflacionista. Dado el bajo coste de las reservas, hay quien opta por invertir en coches eléctricos en vez de en criptomonedas, NFT o arte. Solo hay que asumir el impacto financiero de una unidad nueva, inflar su precio un poco o un mucho, venderla inmediatamente, y hacer a cambio una buena caja. Pasa con Tesla, pasa con Lucid… menos mal que no pasa con los Dacia Spring Electric.

El que encargue ahora mismo un Rivian R1S/R1T tiene por delante una lista de espera de varios meses y un incremento de precio, afecta a todas las reservas desde el 1 de marzo. El fabricante se ha visto obligado a dejar de respetar los precios anunciados en 2018 por la tremenda presión inflacionista que ha venido tras la pandemia de COVID. Ciertos clientes no está dispuestos a esperar, así que solo tienen dos caminos: la competencia, o unidades usadas o en concesionario sin un dueño asignado.

Anuncio aparecido en Craiglist -un sitio muy popular de compraventa de coches en EEUU-

Lo habitual en el mercado automovilístico, si no hablamos de cosas tremendamente exóticas o exclusivas, es que poner matrícula a un vehículo le haga perder valor, porque el reloj empieza a contar. Así que un vehículo km.0 o usado debería costar menos. O no, si se alimenta una burbuja por no haber un equilibrio entre demanda (creciente) y oferta (limitada, muy a pesar de los fabricantes).

Y en toda burbuja siempre hay alguien que piensa que por qué va a ser el último idiota que no se beneficie de la misma. Por ejemplo, circula por Internet un anuncio de un propietario de un Rivian R1T Launch Edition con el paquete Adventure y las baterías de gran capacidad. Su intención es quedárselo, a menos que le hagan una buena oferta, pues habiendo ya algunas unidades en oferta por 150.000 dólares, por esa cantidad lo vende encantado. Configurar uno nuevecito cuesta 85.000 dólares, y a este señor le costó aún menos. Buen business.

En otras palabras, por menos de 150.000 dólares ni piensa responder a los mensajes. Cuando un vendedor no tiene la necesidad de vender, puede mantener el precio que considere indefinidamente. Otra cosa es que necesitase dinero urgentemente para hacer frente a una ejecución hipotecaria (o se queda sin coche, o se queda sin coche y sin casa). Así que si encuentra un «primo» que se la compra por 150.000 dólares, dos personas serán mucho más felices a la vez.

Rivian R1T y GMC HUMMER EV son los únicos pick-up eléctricos americanos con producción actualmente, pero es muy limitada

Desde la época de Henry Ford (1903, para mayor precisión), en Estados Unidos se han fabricado primero los coches, después se han intentado vender. Lo de pedir a fábrica es una cosa más europea que americana. El cliente de Estados Unidos se ha acostumbrado durante décadas a ir a un concesionario, elegir un coche que estaba de stock, y llevárselo. Ahora se le pide lo contrario, pagar meses por adelantado, elegir el suyo, y cuando esté, se lo lleva.

Esta burbuja quedará pinchada en el mismo momento que los fabricantes puedan atender con poca espera la demanda, así que nadie será tan imbécil de pagar casi el doble por un coche usado respecto a uno nuevo, aunque lo de «usado» sea una simple apreciación técnica. Un buen día, para comprar un Rivian bastará con ir a una campa y elegir el color, punto. Ahora eso no ocurre, así que los buitres tienen festín asegurado durante meses.

Afortunadamente, con modelos de precios más terrenales no ocurre. Nadie pretende hacerse rico por hacer reventa de un Peugeot e-208 o un Wuling, pero en los segmentos más altos del mercado parece que la gente con poca inteligencia y mucho dinero abunda en números superiores a los previsibles. Cuando pinche la burbuja, el que no controle su apalancamiento financiero tendrá un problema importante.

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