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CATL logra una tasa del 91% de reciclaje del litio en sus baterías

El reciclaje de baterías es un apartado crítico para un futuro más sostenible. La reutilización de componentes permitirá tanto reducir los costes económicos, como sobre todo, los ambientales, al utilizar una y otra vez los componentes ya procesados. El mayor fabricante de baterías del mundo, CATL, lo tiene claro, y está desarrollado nuevas tecnologías que logran recuperar la mayor parte de los componentes de sus celdas.

Según su último informe, los nuevos procesos de reciclado han permitido recuperar el 99.6% del níquel, cobalto y manganeso de sus baterías NCM, así como el 91% del litio.

Y es que el incremento de la demanda de metales y minerales para dar forma a motores y baterías para coches eléctricos, ha elevado la preocupación de la falta de materiales y el impacto ambiental que tendrá la industria.

Según una comparecencia del presidente de CATL, Raobin Zeng, en la Reunión Anual 2024 del Foro Económico Mundial en Davos, la creciente demanda de minerales críticos en la transición energética se puede satisfacer mediante avances continuos en tecnología y reciclaje de baterías.

Durante la sesión, el Sr Zeng ha indicado que la innovación es el motor principal para garantizar una cadena de suministro fiable de minerales críticos. A medida que las baterías de litio-ferrofosfato (LFP) sigan aumentando su cuota de mercado a nivel mundial, habrá menos demanda de minerales críticos como el cobalto y el níquel.

Mientras tanto, los avances de la tecnología de minería y refinería ayudan a aumentar el suministro de litio. Por ejemplo, los datos de CATL muestran que hace cinco años, la gente sólo extraía minerales que contenían un 1,8 % de litio, y ahora pueden obtener minerales de litio que contienen un 0,3%. Un ejemplo de lo rápido que avanza la tecnología según lo hace la demanda y las inversiones.

Mejora de la densidad energética y las baterías de sodio

El aumento de la densidad energética es uno de los núcleos de la tecnología de baterías, lo que ayuda a mejorar la eficiencia de los materiales y, por lo tanto, reduce la demanda de materias primas.

La tecnología actual es capaz de ofrecer una autonomía de 100 km con una capacidad de 12 kWh, en comparación con el promedio de la industria de 15 o 16 kWh, lo que se traduce en una disminución significativa en la demanda de materiales críticos para la misma gama.

Otra forma de reducir la dependencia de materiales críticos como el litio, es encontrar una alternativa a menor coste. Es el caso de una de las últimas tendencias, las baterías de sodio, así como materiales catódicos sin cobalto.

En 2021, CATL lanzó su primera generación de baterías de iones de sodio y ahora está desarrollando la segunda generación, que aumentará su densidad energética hasta los 200 Wh/kg y que, según el fabricante, permitirá lanzar al mercado coches eléctricos económicos con una autonomía de conducción de 400 a 500 kilómetros.

El reto no es precisamente pequeño, y según las estimaciones de la propia CATL, la demanda de minerales críticos podría multiplicarse por cinco en los próximos 10 años, y añade que cuando tengamos una flota 100% eléctrica, habremos consumido gran parte de estos materiales, lo que obligará a apostar de una forma total por el reciclaje.

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