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Alemania, en contra de los nuevos aranceles de la UE a los coches eléctricos chinos

El canciller alemán, Olaf Scholz, se ha mostrado abiertamente en contra de la imposición de aranceles punitivos contra los coches eléctricos de origen chino, una medida que la Unión Europea podría adoptar una vez finalice su investigación para dilucidar si el gobierno de Pekín ha subvencionado a sus fabricantes para darles una ventaja competitiva injusta frente a las marcas locales.

La oposición alemana no ha pillado a nadie por sorpresa, pues China sigue siendo uno de los principales mercados de los grupos BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen. Las otras dos grandes casas europeas, la francesa Renault y la franco-italiana Stellantis, han perdido en los últimos años relevancia en el país asiático, por lo que no se verían tan afectadas por las posibles represalias de las autoridades chinas.

En cualquier caso, la industria automotriz en su conjunto ha rechazado la aplicación de nuevos aranceles, que podrían entrar en vigor este mismo mes. Incluso el polémico Carlos Tavares, CEO de Stellantis, se ha mostrado en contra a pesar de haber advertido en varias ocasiones el peligro que supone para el sector el auge de los coches eléctricos chinos, un cambio de discurso que bien podría responder a su reciente alianza con Leapmotor.

Herbert Diess, anterior CEO del Grupo Volkswagen, aseguraba hace unos días que una guerra comercial entre China y Europa provocaría un aumento de la inflación y retrasaría la transición a la movilidad cero emisiones. Esta opinión es compartida por el grueso de la industria alemana, que considera que sus negocios con la potencia oriental son esenciales para su economía.

Volkswagen ID.3

Los nuevos aranceles podrían ser de hasta el 30%

«El aislamiento y las barreras aduaneras, eso en última instancia hace que todo sea más caro y que todo el mundo sea más pobre«, ha declarado Scholz durante un evento organizado por Opel, la filial alemana de Stellantis. «No cerramos nuestros mercados a las empresas extranjeras, porque tampoco queremos eso para nuestras empresas».

«Dudar del progreso y retrasar la transformación tendría consecuencias amargas. Si hacemos eso, otros nos superarán». Algunas fuentes señalan que los nuevos aranceles serían del 30%, algo que por otro lado sólo afectará a los grupos chinos a corto plazo, ya que la mayoría planean levantar factorías en el viejo continente para resultar más competitivos.

Esta visión es compartida por el ministro federal de Transportes alemán, Volker Wissing, que declaraba el mes pasado: «No queremos cerrar el mercado, queremos competir. Queremos un comercio internacional que se lleve a cabo en condiciones justas y equitativas, y no una guerra comercial mediante aranceles punitivos».

Fuente | Automotive News Europe

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