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España y Francia los más beneficiados por los aranceles a los coches eléctricos chinos

La pasada semana conocíamos los planes de Europa para imponer nuevos aranceles a los coches eléctricos que llegan desde China. Un movimiento proteccionista que tendrá consecuencias imprevisibles, pero que según los expertos, a corto plazo beneficiará especialmente a la industria del automóvil de Francia y España, perjudicando a la alemana.

Las medidas que prepara la UE han sido catalogadas como moderadas, principalmente si la comparamos con unos Estados Unidos que han levantado un verdadero muro con aranceles de más del 100% a los coches que llegan desde China, y la expulsión del sistema de ayudas a los que tienen algún componente fabricado en el gigante asiático.

Los nuevos aranceles están pensados para compensar los subsidios que presuntamente ha dado el gobierno de China a sus fabricantes de coches eléctricos, en un enfoque que quiere ajustarse a las reglas comerciales establecidas, y donde se ha enviado a China el texto final para que haga las alegaciones pertinentes si lo considera.

Aunque los aranceles llegarán hasta el 48%, en su mayoría serán significativamente más bajos, el 27,4% de BYD; el 30% a Geely, siendo SAIC o Great Wall Motors las más perjudicadas con el 48.1%. Cifras que los expertos indican no protegerán completamente a los fabricantes europeos frente a una dura competencia china que ha logrado reducir de forma sustancial sus costes de producción en los últimos años.

Las consecuencias de los aranceles

Unos impuestos más altos tendrán varias consecuencias. La primera es que los coches eléctricos serán menos y más caros en Europa, lo que reducirá la ya de por si lenta adopción de la tecnología y los esfuerzos para la reducción de las emisiones contaminantes.

Otra consecuencia es que China responderá con aranceles en diferentes sectores, y que se estima tendrá un impacto de unos 600 millones de euros al año. Todo esto para defenderse de las marcas chinas que todavía representan una proporción muy pequeña de las ventas totales de coches eléctricos en Europa.

También habrá represalias sobre los coches que Europa exporta a China. Esto lo sufrirán casi exclusivamente los fabricantes alemanes, como Porsche, cuyas entregas en el mercado chino suponen un 25% de sus matriculaciones anuales.

Esto ha llevado a Alemania a posicionarse en contra de los aranceles, consciente de que el beneficio será mínimo, pero los daños pueden ser importantes para su industria. Justo lo contrario que Francia y España, cuya industria está menos expuesta a las exportaciones a China

La conclusión es que los aranceles son una medida más populista que efectiva, y sus consecuencias serán negativas para el conjunto de una sociedad europea peligrosamente expuesta energéticamente a los combustibles fósiles.

Una transición energética que necesitará de todo el esfuerzo posible para lograrse dentro de los plazos marcados, y que puede verse frenado por culpa de las barreras arancelarias que solamente serán una pérdida de competitividad e inversiones de todo el sector.

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