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China se prepara para la confirmación de los aranceles en Europa, mientras los gobiernos de la UE dudan de su aplicación

Este 4 de julio es la fecha límite que la Unión Europea tiene para confirmar los aranceles provisionales de hasta el 37,6% (en función de la marca) contra la importación de coches eléctricos procedentes desde China, fruto de su investigación acerca de los «injustos» subsidios recibidos por las marcas desde el gobierno chino.

La situación se produce en una situación de enormes dudas entre los expertos y los gobiernos europeos acerca de la conveniencia o no de imponer estos aranceles. Los bandos están claramente formados, pero todavía hay muchas dudas de si los políticos del Viejo Continente serán capaces de vetar los aranceles antes de su constitución final en el mes de noviembre.

Los detractores de estos aranceles justifican su opinión en base a los temores por posibles represalias por parte del gobierno chino. Alemania es la que abandera esta postura, ya que sus marcas de coches tienen el 30% de su negocio en el gigante asiático. Francia está, por ejemplo, en el bando contrario, al igual que España o Italia.

Unos aranceles que, no obstante, no frenarán a las marcas chinas. «Es como pasar de 80 a 60 km/h o menos, pero no se van a detener», aseguró Lei Xing, de la consultora AutoXing. En el caso de BYD, por ejemplo, cuyo arancel provisional es del 17,4% (más el 10% actual), podría absorberlo sin problema; otro caso es, por ejemplo, MG, con el 37,4%: «un bache importante», asegura.

Este 4 de julio entran en vigor los aranceles provisionales contra los coches eléctricos chinos.

¿Podrán vetarse los aranceles?

Europa se enfrenta a un enorme desafío. Tras las recientes elecciones, muy pronto esta cuestión se va a someter a votación consultiva de los países miembros, en una primera prueba de fuego para conocer el apoyo final a la decisión tomada por la Comisión. Después, en el mes de octubre, se votará si finalmente se establecen derechos definitivos plurianuales para cuando termine la investigación.

Para vetar estos aranceles, se necesita una «mayoría cualificada» de al menos 15 países que representen el 65% de la población de la UE. Sin ir más lejos, Francia, España e Italia, a favor de imponer los aranceles, representan ya el 40%. Alemania tiene la llave para intentar convencer al resto, con República Checa, Grecia, Irlanda y Polonia debatiendo sobre el tema, y con países como Países Bajos o Bélgica en situaciones gubernamentales delicadas.

«Europa debe defenderse si nuestras empresas se ven perjudicadas y no compiten en igualdad de condiciones», dijo el Ministro de Economía español, Carlos Cuerpo Caballero. En cambio, desde Alemania afirman que los aranceles van en detrimento de la estrategia europea de eliminar su huella de carbono para el año 2050. La posible guerra comercial, con aranceles por parte de China a las exportaciones de la UE en mercados como la carne de cerdo, los vehículos de lujo o el coñac también mantienen la alerta europea.

Según el mismísimo CEO de BMW, Oliver Zipse, los aranceles podrían dañar a las empresas globales como la suya, ralentizarían la descarbonización y no ayudarían a fortalecer la competitividad de las marcas europeas. «Un callejón sin salida», asegura.

Por su parte, Asociación automovilística alemana VDA considera que la Comisión Europea debería centrar sus esfuerzos en asegurarse el acceso a las materias primas críticas, la mayoría de las cuales están controladas por China, algo que debería llegar de la mano de una reducción de las barreras de acceso al mercado.

Europa ‘cede’ y rebaja los aranceles a la importación de coches eléctricos chinos, pero de forma irrisoria

La decisión definitiva podría llegar de la mano de las negociaciones entre la UE y China, y en ver hasta dónde llega Pekín y lo que ofrece a cambio. «Creo que el incentivo que Europa está solicitando en este momento es que las empresas chinas consideren evitar el arancel ubicando algunas de sus capacidades productivas más cerca de la región europea», comentó Bill Russo, CEO de la consultora Automobility.

Europa está cambiando sus políticas y ve con diferentes ojos la interferencia y los subsidios con los que el gobierno asiático inunda a sus marcas. «Tratar con China es un desafío. Hay que sopesar los riesgos geopolíticos, las respuestas a la estrategia económica y de exportación de China y el mantenimiento del libre comercio», defiende el economista Niklas Potrafke.

Fuente | Reuters

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