
"Aferrarse a los motores de combustión no hará que los fabricantes europeos vuelvan a ser grandes", advierte una importante organización
La organización Transport & Environment ha criticado con dureza los planes de la Unión Europea para flexibilizar los objetivos de reducción de emisiones en el sector automotriz, pues afectarán negativamente a las ventas de eléctricos.

El año pasado, la Comisión Europea propuso revisar su normativa de reducción de emisiones para automóviles, un movimiento que ha sido visto como una forma de mantener con vida los motores de combustión interna. Este cambio de enfoque ha sido duramente criticado por la organización Transport & Environment, que considera que el giro de Bruselas podría afectar negativamente a las ventas de coches eléctricos.
En lugar de establecer un objetivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono del 100% para 2035, la Comisión Europea ahora contempla una reducción del 90% respecto a los niveles de 2021, lo que en la práctica permitirá que se sigan comercializando híbridos enchufables, eléctricos de autonomía extendida y modelos térmicos alimentados con combustibles sintéticos o biocombustibles 'neutros'.
Esto significa que los eléctricos podrían ver reducida su cuota de ventas en un 15%, pasando del 100% a un más modesto 85%. También se critica la nueva categoría M1E, que contempla la concesión de supercréditos de emisiones para vehículos eléctricos pequeños (hasta 4.2 metros de largo) fabricados en Europa, lo que podría reducir la participación de los BEV (Battery Electric Vehicles) en un 10% para 2030, pasando del 57% al 47%.
Se estima que la nueva propuesta europea supondrá unas emisiones de dióxido de carbono adicionales de 720 millones de toneladas entre 2025 y 2050, lo que equivale a un aumento del 10% respecto al escenario regulatorio actual o, lo que es lo mismo, a ocho años de emisiones del parque automovilístico alemán. Para corregirlo, Transport & Environment realiza una serie de recomendaciones.

La nueva categoría M1E podría ser contraproducente debido a la concesión de supercréditos de emisiones
Para empezar, pide rechazar cualquier mecanismo que recompense el uso de biocombustibles; además, también señala que los créditos por utilizar acero bajo en carbono deberían limitarse al acero verde hecho en Europa y libre de combustibles fósiles. También se solicita que los supercréditos de emisiones se limiten a automóviles de hasta 4.1 metros y que el factor multiplicador sea de 1.2 en lugar de 1.3.
Isabell Büschel, directora de T&E España, señalaba el pasado mes de diciembre que "la UE ha antepuesto la complejidad a la claridad. Mejorar lo existente no detiene lo nuevo: los caballos más veloces no detuvieron al automóvil en su momento. Cada euro que se destina a los híbridos enchufables es un euro que no se invierte en vehículos eléctricos, mientras China sigue avanzando a toda velocidad. Aferrarse a los motores de combustión no hará que los fabricantes de automóviles europeos vuelvan a ser grandes".

La nueva propuesta de la Comisión Europea todavía no se ha aprobado, pues debe pasar tanto por el Parlamento Europeo como por el Consejo de la Unión Europea. En cualquier caso, las presiones de la industria automotriz y de países como Alemania o Italia, férreos defensores de la mal llamada 'neutralidad tecnológica', hacen poco probable que la nueva norma no vaya a prosperar.


