
Una mezcla de Porsche Macan y Alpine A390 pero con el precio de un compacto en Europa: así es el SUV eléctrico de CATL y Seres
CATL y Seres participan en una nueva marca cuyo primer SUV ya ha mostrado sus principales características. Su diseño recuerda a dos conocidos modelos europeos, aunque apunta a un posicionamiento mucho más asequible en China. La batería y el precio definitivo serán claves para valorar su propuesta.

El gigante de las baterías CATL está teniendo un papel cada vez más importante en el desarrollo de coches eléctricos. Su participación en la nueva marca Aiva, respaldada también por Seres, empieza a tomar forma con un SUV que llama la atención por su diseño. El Aiva ME7 combina rasgos que recuerdan al Porsche Macan y al Alpine A390, aunque su posicionamiento comercial apunta a una franja bastante más asequible en su mercado natal.
El proyecto ya ha superado otro paso hacia su comercialización con la aparición del modelo en los registros del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China. Estos documentos permiten conocer sus dimensiones y configuraciones mecánicas, pero todavía dejan pendientes aspectos fundamentales como la capacidad de las baterías, la autonomía y el precio definitivo. Las informaciones publicadas hasta ahora sitúan la apertura de pedidos a principios de 2027.
Un SUV de casi cinco metros con hasta 571 CV

El parecido con los modelos europeos es una cuestión de diseño. Los faros y los volúmenes del frontal recuerdan al Porsche Macan eléctrico, mientras que la caída del techo, los hombros traseros y la disposición de los pilotos evocan al Alpine A390. El resultado es un SUV de silueta deportiva que busca diferenciarse de las carrocerías más cuadradas habituales entre los grandes familiares.
Sus dimensiones definitivas de homologación son considerables: 5,00 metros de largo, 2,00 metros de ancho y 1,62 metros de alto, con una distancia entre ejes de 3,05 metros. Estas cifras lo sitúan como un modelo de gran tamaño, aunque su habitáculo tendrá cinco plazas. También se han registrado distintas opciones de llantas, techo negro y pinzas de freno rojas, además de la posibilidad de incorporar un enganche de remolque.
Del interior todavía faltan detalles para valorar cuestiones como el espacio disponible, el maletero o la facilidad de manejo de sus controles. Aiva ha presentado la inteligencia artificial como uno de los pilares de su propuesta y ha anunciado una colaboración con Volcano Engine, vinculada a ByteDance, para desarrollar funciones del habitáculo. Habrá que esperar a conocer el coche definitivo para comprobar qué aporta esta tecnología al uso diario.
En el apartado mecánico habrá una versión con un motor trasero de 270 kW (367 CV) y otra con tracción total que añadirá un motor delantero de 150 kW (204 CV). Esta última alcanzará una potencia conjunta de 420 kW (571 CV). Ambas configuraciones figuran con una velocidad máxima de 255 km/h, aunque todavía no se han publicado sus tiempos de aceleración.

El peso también será elevado. La variante de propulsión trasera se moverá entre 2.295 y 2.370 kg, mientras que la de dos motores llegará a situarse entre 2.425 y 2.480 kg, dependiendo de la configuración. Son cifras que habrá que tener presentes cuando se conozcan el consumo y la autonomía: una potencia generosa puede ofrecer buenas prestaciones, pero la eficiencia será otro de los aspectos que determinarán su atractivo.
Las baterías estarán suministradas por CATL, aunque todavía no se han anunciado sus capacidades ni las autonomías homologadas. Tampoco conocemos las potencias o los tiempos de carga. La presencia del fabricante chino resulta especialmente interesante por las conversaciones para incorporar a Aiva a su red de intercambio de baterías, una opción que permitiría aprovechar una infraestructura compartida en lugar de construir una red exclusiva desde cero.
Ese planteamiento también podría abrir la puerta a separar la compra del coche y la batería mediante una suscripción. Es una posibilidad que reduciría el desembolso inicial, aunque obligaría a sumar la cuota correspondiente al coste de utilización. Por ahora, las informaciones hablan de negociaciones para integrarse en el ecosistema de CATL, por lo que queda pendiente conocer cómo se concretará esta propuesta en el ME7.
El otro gran interrogante es el precio. Aiva ha anunciado que su gama se dirigirá al mercado chino situado en torno a los 27.000 euros al cambio. Una cifra competitiva en China, pero totalmente impensable en Europa donde por ese precio nos llevamos un compacto y sin meterle muchos extras.
Si consigue mantenerse cerca de esa franja, el ME7 ofrecerá una combinación llamativa de tamaño y potencia por un importe muy alejado del que cuestan los modelos europeos a los que recuerda. Pero falta conocer la parte decisiva de la propuesta: batería, autonomía, equipamiento y precio de cada versión. También hay informaciones sobre su futura comercialización internacional, aunque todavía no existe una tarifa ni un calendario confirmado para Europa.


