
Más de 8.200 pruebas revelan qué coches eléctricos conservan mejor su batería con el paso de los años y los kilómetros
Un amplio estudio realizado en Suecia ha usado los datos de 8.200 coches eléctricos usados para analizar como evoluciona la degradación de la batería. Un análisis amplio y profundo que pone sobre la mesa la evolución de las baterías de los diferentes coches eléctricos a la venta

La compra de un coche eléctrico de segunda mano sigue generando dudas entre muchos conductores, especialmente por el estado de la batería. Sin embargo, un amplio estudio aporta nuevos datos que ayudan a poner en contexto este temor. La empresa especializada en vehículos usados Riddermark Bil ha analizado más de 8.200 coches eléctricos y los resultados muestran que, en términos generales, las baterías conservan una excelente salud incluso después de varios años de uso.
Según los datos recopilados, la salud media de las baterías se situó en el 93,7% de su capacidad original, mientras que nueve de cada diez vehículos superaron las pruebas sin registrar ninguna incidencia relevante. La mayoría de los coches analizados mantenían entre el 90% y el 95% de capacidad, mientras que aproximadamente un tercio seguía por encima del 95%.
Para llevar a cabo las mediciones, Riddermark empleó el sistema Aviloo FlashTest, una herramienta ampliamente utilizada para evaluar el estado real de las baterías. Entre los más de 8.200 vehículos sometidos a una prueba completa, únicamente dos registraron una salud inferior al 70%, una cifra prácticamente anecdótica dentro de una muestra tan amplia.
Desde la compañía señalan que existe una preocupación generalizada sobre el envejecimiento de las baterías en el mercado de ocasión, pero que los datos obtenidos muestran una realidad muy diferente. En la inmensa mayoría de los casos, los coches eléctricos usados conservan un estado de batería muy bueno, algo que debería aportar tranquilidad a quienes estén valorando dar el salto a un modelo de segunda mano.

El estudio también permite identificar cuáles son los modelos que mejor han resistido el paso del tiempo. En la parte más alta de la clasificación aparece el Kia Niro EV, que tras 82 pruebas registró una salud media del 98,1%. Muy cerca se situó el Kia EV6, con un 96,4% tras 242 análisis, seguido por el Kia e-Niro, que alcanzó un 96,2% en una muestra de 207 unidades.
Entre los mejores resultados también destacan el BMW i4, con un 95,6% de salud media de batería, y el Volvo XC40, que logró un 95,3%. Además, todos estos modelos mostraron una tasa prácticamente perfecta de vehículos con más del 90% de capacidad disponible.

Tesla también tuvo una presencia destacada en el informe gracias al elevado número de unidades analizadas. El Tesla Model Y con batería de 60,5 kWh registró un 94,7% de salud media, mientras que la versión con batería de 78,8 kWh alcanzó un 93,8% en una impresionante muestra de 1.127 vehículos. Por su parte, el Tesla Model 3 obtuvo resultados muy sólidos tanto en la variante de 60,5 kWh, con un 94,4%, como en la de 78,8 kWh, que se situó en el 93,6%.
Otros modelos destacados fueron el Audi Q4 e-tron, con un 94,5%, el Audi e-tron 55, con un 94,2%, el Volkswagen ID.3, con un 94%, el Polestar 2, con un 93,8%, el Volkswagen ID.4, con un 93,6%, y el Skoda Enyaq iV, con un 93,5%.
La distancia recorrida por los vehículos analizados también resulta significativa. La mediana del estudio se situó en 69.885 kilómetros, aunque algunos modelos superaban ampliamente los 80.000 kilómetros de media e incluso rebasaban los 115.000 kilómetros en determinados casos. Aun así, la degradación observada siguió siendo moderada.
La base de datos incluye más de 25 marcas diferentes. Tesla fue la firma más representada, concentrando el 35% de los coches analizados. Por detrás se situaron Volkswagen, con un 14%, y Kia, con un 8%.
En conjunto, los resultados refuerzan una tendencia que ya se está observando en numerosos mercados: las baterías de los coches eléctricos envejecen mucho mejor de lo que se temía hace unos años, y además las nuevas generaciones no hacen más que mejorar este aspecto, lo que dará como resultado que las tasas de degradación serán cada vez más bajas, algo que se suma al incremento de la densidad energética y la capacidad de las baterías, lo que minimiza todavía más este aspecto, mejorando la confianza de los clientes tanto en los coches nuevos, como en los de ocasión.

