Baterías más baratas: Tesla logra por fin el recubrimiento en seco de las celdas 4680

Tesla ha conseguido llevar a producción una tecnología que puede ser clave en sus baterías, el recubrimiento en seco de sus baterías. Una alternativa que reduce costes de forma notable y que permitirá al fabricante ganar competitividad en un elemento clave para el coche eléctrico.

Baterías más baratas: Tesla logra por fin el recubrimiento en seco de las celdas 4680

Publicado: 24/03/2026 11:00

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Cinco años después de aquel anuncio de Elon Musk en Fremont, por fin hay resultados tangibles. Tesla ha logrado sacar adelante uno de sus proyectos más ambiciosos: el recubrimiento en seco de las celdas 4680 con química NMC, un avance que ya se está aplicando en producción a gran escala y que tiene una consecuencia directa muy clara, una reducción importante de los costes de fabricación.

El desarrollo no ha sido precisamente un camino fácil. De hecho, el proyecto estuvo cerca de fracasar por las dificultades técnicas relacionadas con el recubrimiento del cátodo, uno de los procesos más delicados en la fabricación de baterías. Durante años, Tesla ha estado ajustando y perfeccionando este sistema hasta conseguir que funcione con niveles de eficiencia industrial, algo que hasta ahora ninguna otra compañía ha logrado replicar.

Tradicionalmente, el material activo del electrodo se mezcla con agua o con disolvente orgánico para formar una solución lechosa que, posteriormente, se aplica en la parte superior de dicha lámina. Tras el proceso de recubrimiento, el electrodo se seca y prensa. Este proceso de prensado, conocido en inglés como calendering, permite aumentar la densidad energética del electrodo, ya que se reduce su volumen y su porosidad.

Sin embargo, este proceso de secado requiere mucha energía y tiempo, ya que algunos electrodos pueden tardar hasta 24h en secarse completamente. Además, el disolvente orgánico que se usa durante el proceso es potencialmente peligroso y debe ser tratado para su posterior reutilización.

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En este nuevo proceso de fabricación se aplica un pegamento sobre la lámina de metal, fabricado con una mezcla de polvo y ligantes, que sustituye a la mezcla lechosa tradicional. Aunque esta nueva técnica requiere de un proceso de fabricación más complejo, proporciona una reducción significativa de tiempo y costes, además de ser más beneficioso en términos medioambientales.

La clave está en un proceso de laminado del cátodo extremadamente preciso, donde cada rodillo trabaja a diferentes velocidades ajustadas en milisegundos. Puede parecer un detalle técnico menor, pero en la práctica supone un salto enorme en términos de rendimiento productivo. Este control milimétrico permite mejorar los ratios de producción, reducir desperdicios y, sobre todo, abaratar el coste final de cada celda.

Además de las baterías NMC, todo apunta a que este sistema también se aplicará a otras químicas más económicas, como las celdas LFP. Esto ampliaría todavía más el impacto de la tecnología, permitiendo a Tesla rebajar todavía más los costes de producción de sus baterías.

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Lo realmente relevante de este avance no es solo la innovación en sí, sino sus consecuencias. Tesla ha conseguido reducir los costes de fabricación de baterías hasta niveles que, al menos por ahora, ningún otro fabricante puede igualar. Y eso, en un mercado donde el precio de la batería sigue siendo uno de los factores determinantes, es una ventaja competitiva de primer nivel.

Este tipo de logros suelen pasar desapercibidos frente a otros anuncios más vistosos, pero tienen un impacto mucho más profundo en la industria. Menores costes de producción pueden traducirse en varias cosas: coches más asequibles, mayores márgenes para el fabricante o, lo más probable, una combinación de ambas. En cualquier caso, el resultado es una posición más sólida frente a la competencia.

También sirve como respuesta a quienes dudan de la capacidad de Tesla para afrontar nuevos retos industriales. La compañía ha demostrado en varias ocasiones que puede abordar procesos complejos desde cero y llevarlos hasta la producción masiva. El caso del recubrimiento seco es un buen ejemplo: un desarrollo que parecía inalcanzable hace unos años y que ahora ya está integrado en sus líneas de fabricación.

En un sector donde muchos fabricantes dependen de proveedores externos para elementos clave como las baterías, Tesla sigue apostando por el desarrollo interno como forma de controlar costes y mejorar su tecnología. No es un camino sencillo ni rápido, pero cuando funciona, ofrece ventajas difíciles de igualar.

Habrá que ver cómo responde la competencia y cuánto tiempo tardan otros en acercarse a este nivel de eficiencia. Pero por ahora, Tesla ha dado un paso importante en una de las áreas más críticas del coche eléctrico, y lo ha hecho sin hacer demasiado ruido.

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