Última hora: BYD paraliza su fábrica en Turquía y España emerge como favorita para su próxima inversión europea

BYD ha decidido congelar su proyecto industrial en Turquía y concentrar sus esfuerzos en Europa. La marca china ya busca ubicación para una segunda fábrica europea tras la puesta en marcha de su planta en Hungría; España se sitúa entre los países con más opciones para captar esta importante inversión.

Última hora: BYD paraliza su fábrica en Turquía y España emerge como favorita para su próxima inversión europea

Publicado: 10/06/2026 15:00

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La expansión industrial de BYD en Europa acaba de dar un giro inesperado. El fabricante chino ha confirmado que ha dejado en suspenso sus planes para levantar una fábrica en Turquía, una instalación que llevaba tiempo sobre la mesa y que incluso contaba con presupuesto y un acuerdo oficial firmado con el Gobierno turco. Mientras tanto, la marca centrará todos sus esfuerzos en acelerar su despliegue industrial dentro de la Unión Europea, un movimiento que podría abrir una oportunidad muy interesante para un mercado que está atrayendo el grueso de las inversiones de China en Europa. Y no es otra que España.

Según ha explicado Stella Li, máxima responsable ejecutiva de BYD, la prioridad absoluta de la compañía es completar la puesta en marcha de su planta de Hungría, cuya producción arrancará durante el cuarto trimestre de este año. Una vez consolidado este proyecto, el siguiente paso será encontrar ubicación para una segunda fábrica europea.

Las declaraciones de Li dejan poco margen a la interpretación. La directiva confirmó que el proyecto turco ha quedado paralizado y que actualmente no existe ningún calendario para retomar la construcción de la planta. De hecho, pese a que la iniciativa fue anunciada hace dos años, los trabajos nunca llegaron a comenzar y sobre el terreno no se había iniciado ninguna actividad relevante.

La decisión supone un cambio importante dentro de la estrategia internacional de BYD. La compañía había firmado en 2025 un acuerdo con las autoridades turcas para desarrollar una factoría en la región de Manisa, una inversión valorada en alrededor de 1.000 millones de dólares. El objetivo era alcanzar una capacidad de producción anual de 150.000 vehículos y convertir el complejo en uno de los pilares industriales de la marca fuera de China.

España se posiciona como una de las grandes candidatas para la próxima fábrica de BYD

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Fábrica de BYD en Hungría

La congelación del proyecto turco llega en un momento especialmente interesante para España. Desde hace meses, nuestro país aparece en numerosas quinielas como uno de los destinos favoritos para albergar nuevas inversiones de fabricantes chinos, gracias a una combinación de factores que incluyen una sólida industria de automoción, una extensa red logística, costes competitivos y una posición estratégica para abastecer al mercado europeo.

Además, este posible movimiento de BYD encajaría con una tendencia cada vez más evidente. Varios grupos chinos han puesto sus ojos en España para desarrollar proyectos industriales relacionados con el automóvil, atraídos por el ecosistema productivo existente, bajo coste energético, y por la disponibilidad de trabajadores especializados. La llegada de nuevas fábricas supondría una importante inyección económica y ayudaría a reforzar el papel de España como uno de los grandes centros de producción de automóviles de Europa.

La estrategia de BYD responde también a la necesidad de reforzar su presencia industrial dentro de la Unión Europea. La compañía busca reducir su dependencia de las exportaciones desde China y, al mismo tiempo, minimizar el impacto de los aranceles que Bruselas aplica a los coches eléctricos fabricados en el gigante asiático.

En este contexto, la planta que BYD está terminando en la ciudad húngara de Szeged tendrá un papel clave. La fábrica comenzará a operar antes de finalizar el año y servirá como punto de partida para una red industrial europea mucho más amplia. La búsqueda de una segunda ubicación confirma que el fabricante mantiene intactas sus ambiciones de crecimiento en el continente.

Si finalmente BYD apuesta por España, se sumaría a la creciente lista de fabricantes chinos que están escogiendo nuestro país como puerta de entrada a Europa, consolidando un proceso que podría transformar profundamente el mapa industrial del sector durante los próximos años.

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