El combustible se acerca a los 3 euros por litro en Europa: así queda la diferencia de moverse con un coche eléctrico

El precio del combustible vuelve a dispararse en Europa, y algunas estaciones de servicio de lugares como Francia Alemania están alcanzando cifras que parecen imposibles; una fotografía de un surtidor rozando los 3 euros por litro ha sorprendido a miles de conductores; la comparación con el coste de recorrer la misma distancia con electricidad muestra hasta qué punto puede cambiar la factura anual.

El combustible se acerca a los 3 euros por litro en Europa: así queda la diferencia de moverse con un coche eléctrico
Estación de servicio

Publicado: 15/09/2026 11:00

9 min. lectura

Si alguien enseñase hoy una fotografía de un surtidor francés marcando casi 3 euros por litro, probablemente habría quien pensase que se trata de una imagen manipulada. Sin embargo, el precio es real. En una estación de servicio situada en la autopista A11, en el área de Portes d'Angers Sud, el litro de gasolina SP98 ha llegado el lunes 14 a los 2,89 euros, mientras que el gasóleo se sitúa en 2,79 euros y la gasolina E10 en 2,71 euros.

La cifra resulta especialmente llamativa porque supone quedarse a apenas 10,1 céntimos de la barrera psicológica de los 3 euros por litro. Para llenar un depósito de 50 litros con SP98 habría que desembolsar 144,95 euros, una cantidad que hace no demasiado tiempo habría parecido sencillamente disparatada. Y precisamente por eso algunas fotografías tomadas por automovilistas delante de los surtidores han provocado comentarios en redes sociales preguntando si realmente eran auténticas o habían sido generadas con inteligencia artificial.

No es una situación exclusiva de esta estación. Las áreas de servicio de las autopistas francesas llevan años siendo conocidas por sus precios más elevados que los de las estaciones situadas fuera de las grandes vías, pero el nivel que están alcanzando ahora vuelve a poner el problema sobre la mesa. En la propia A11, por ejemplo, otras estaciones de la zona de Parcé-sur-Sarthe se acercan también a los 2,80 euros por litro de gasóleo.

La autopista dispara todavía más el precio del combustible

El combustible se acerca a los 3 euros por litro en Europa: así queda la diferencia de moverse con un coche eléctrico

El motivo de que el precio sea tan elevado en estas ubicaciones no es ningún misterio. Las estaciones de las autopistas soportan mayores costes asociados a su ubicación y al funcionamiento continuo, y tienen además un público cautivo que en muchos casos necesita repostar antes de continuar el viaje. Eso permite mantener una diferencia importante frente a las estaciones de servicio situadas fuera de las grandes vías.

El petróleo vuelve a dispararse por la tensión internacional

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Detrás de esta nueva escalada hay un problema mucho mayor que el precio de una estación concreta. El petróleo ha vuelto a superar con claridad los 100 dólares por barril y el Brent llegó a aproximarse a los 110 dólares, en un mercado cada vez más condicionado por la situación en Oriente Medio.

Uno de los principales focos de tensión se encuentra en el entorno del mar Rojo y del estrecho de Bab el-Mandeb. Los ataques contra buques e infraestructuras relacionadas con el petróleo están obligando a modificar rutas comerciales y elevando los costes del transporte marítimo. Al mismo tiempo, los problemas en algunas infraestructuras petroleras han añadido todavía más incertidumbre al mercado.

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Todo esto acaba llegando, con cierto retraso, a las estaciones de servicio. Cuando aumenta el coste del petróleo y del transporte, el precio mayorista del combustible termina reflejándolo. El problema para los conductores es que la bajada suele tardar más en llegar al surtidor que la subida, especialmente cuando el mercado atraviesa una situación de tanta incertidumbre.

La diferencia frente al coche eléctrico ya es enorme

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Hay una forma sencilla de poner estas cifras en perspectiva. Tomando como referencia un coche eléctrico con un consumo medio de 16 kWh/100 km y un precio de 0,19 euros por kWh con impuestos incluidos (precio medio en Francia) recorrer 100 kilómetros cuesta apenas 3,04 euros. Para un conductor que haga 15.000 kilómetros al año, el gasto energético sería de unos 456 euros. Es una cifra que puede variar en función del consumo real, pero sirve para hacerse una idea clara de la diferencia frente a los combustibles fósiles.

La comparación resulta todavía más llamativa utilizando los precios que aparecen en esta noticia. Un coche diésel que consuma 5 litros cada 100 kilómetros necesitaría 14,10 euros para recorrer 100 kilómetros si repostase a 2,81 euros por litro. En 15.000 kilómetros anuales, el gasto ascendería a unos 2.114 euros. En el caso de un coche de gasolina con un consumo de 6 litros cada 100 kilómetros y un precio de 2,89 euros por litro, el coste subiría hasta 17,39 euros cada 100 kilómetros y 2.609 euros al año.

Eso significa que, con estos precios, el coche eléctrico supondría un ahorro energético anual de aproximadamente 1.658 euros frente al diésel y de 2.153 euros frente a la gasolina, siempre hablando exclusivamente del coste de la energía y suponiendo que la recarga se realiza de forma habitual a esos 19 céntimos por kWh. La diferencia es suficientemente grande como para que una subida puntual del petróleo tenga un impacto muy diferente en el bolsillo de un conductor de un coche eléctrico.

Y aquí está uno de los argumentos que vuelven a cobrar fuerza cuando el petróleo se dispara. Un coche eléctrico no está completamente aislado de los precios de la energía, pero permite sustituir una parte importante de la incertidumbre asociada al petróleo por un coste de electricidad mucho más estable, especialmente para quien puede cargar en casa. Además, en este ejemplo concreto, recorrer 15.000 kilómetros al año con electricidad costaría menos de una cuarta parte de lo que supondría hacerlo con un coche de gasolina de 6 litros.

La gasolina vuelve a convertirse en un problema social

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El encarecimiento del combustible empieza además a tener una dimensión que va mucho más allá de los automovilistas que realizan viajes largos. Para millones de personas que necesitan el coche para desplazarse diariamente hasta su trabajo, llevar a los niños al colegio o simplemente vivir fuera de los grandes núcleos urbanos, el precio del carburante se convierte directamente en un aumento del coste de vida.

Y la situación está generando de nuevo un fenómeno que recuerda inevitablemente a 2018. En las últimas semanas han comenzado a circular por redes sociales francesas llamamientos para recuperar los chalecos amarillos y organizar movilizaciones el próximo 17 de octubre. La fecha aparece cada vez con más frecuencia en vídeos y mensajes publicados en redes sociales.

Para el conductor que no tiene alternativa al coche, las opciones inmediatas son bastante limitadas. Comparar precios y evitar las estaciones de autopista puede ahorrar una cantidad importante, pero no elimina el problema de fondo. Y para quienes pueden dar el salto, el coche eléctrico vuelve a aparecer más que nunca como una forma de reducir la exposición a las oscilaciones del precio del petróleo, especialmente cuando se dispone de un cargador doméstico y se puede recargar con electricidad a un coste razonable.

La gran pregunta es hasta dónde llegará esta escalada. Porque ver un surtidor marcando 2,89 euros por litro puede parecer todavía una excepción, pero hace apenas unos años habría parecido directamente imposible. Y si el petróleo continúa instalado por encima de los 100 dólares, la barrera de los 3 euros puede dejar de ser una imagen que sorprende en redes sociales para convertirse en el siguiente símbolo de una crisis energética que todavía no parece haber tocado techo.

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