
La crisis del automóvil en China abaratará los coches eléctricos en Europa
La fuerte caída de ventas en China está empujando a sus fabricantes a centrarse en Europa. Esta ofensiva aumenta la competencia y presiona los precios de los coches eléctricos hacia abajo. Malas noticias para la industria del viejo continente, pero buenas para los compradores que podrán acceder a coches más económicos.

La industria del automóvil en China ha arrancado 2026 con síntomas claros de agotamiento. Tras años de crecimiento acelerado, el mayor mercado del mundo empieza a mostrar signos evidentes de saturación, con caídas de ventas, presión brutal sobre los precios y una competencia interna que ya es insostenible para muchos fabricantes. Esta situación, que a priori es una mala noticia para la industria, puede convertirse en una oportunidad para los compradores europeos, que podrían acceder a coches eléctricos con precios más razonables.
El caso más llamativo es el de BYD, el mayor fabricante mundial de coches eléctricos y modelos híbridos enchufables. En enero, sus entregas cayeron alrededor de un 30% respecto al mismo mes del año anterior, encadenando ya cinco meses consecutivos de descensos. La producción también se redujo en proporciones similares. Y no es un caso aislado: otros fabricantes chinos están atravesando una situación parecida, con un mercado local cada vez más débil y una guerra de precios que está dejando víctimas por el camino, sobre todo en los segmentos más populares.
La combinación de demanda más floja, exceso de oferta y decenas de marcas peleando por el mismo cliente ha provocado un endurecimiento del mercado chino como no se veía en años. Para muchas marcas, la única salida viable pasa por mirar hacia fuera.
La crisis china empuja a las marcas hacia Europa

Con este panorama, el negocio internacional se ha convertido en una prioridad absoluta para los fabricantes chinos. En el caso de BYD, casi la mitad de los coches vendidos ya se destinan a la exportación. Aunque la marca ha ajustado ligeramente a la baja sus objetivos globales, sigue esperando un crecimiento notable fuera de China, con Europa como uno de los destinos clave.
Desde 2024, las matriculaciones de coches de origen chino no han dejado de crecer en la Unión Europea. En 2025, estas marcas alcanzaron una cuota cercana al 10% del mercado europeo, con una presencia aún mayor en el segmento de los coches eléctricos y electrificados. En Alemania, aunque el crecimiento ha sido algo más moderado, la tendencia es clara: las marcas chinas matricularon en 2025 alrededor de 68.000 unidades, elevando su cuota hasta el 2,4%.
BYD ha sido una de las grandes protagonistas de este avance. En apenas un año ha pasado de ser un actor casi testimonial a colocarse entre las marcas chinas con mayor volumen en Alemania, impulsada principalmente por modelos como el BYD Seal U, en formato SUV, y la berlina BYD Seal, que han encontrado su sitio gracias a una relación precio-producto muy competitiva.

Un aspecto clave de esta ofensiva es el cambio de estrategia tecnológica. Si en un primer momento las marcas chinas apostaron casi en exclusiva por los coches eléctricos, en los últimos meses el foco se ha desplazado claramente hacia los híbridos enchufables. En 2025, más de la mitad de las matriculaciones de BYD en Alemania correspondieron a este tipo de modelos. Marcas como MG, Chery o Leapmotor siguen el mismo camino.
La razón es clara: desde finales de 2024, la Unión Europea aplica aranceles adicionales a los coches eléctricos fabricados en China, mientras que los híbridos enchufables quedan fuera de estas penalizaciones y solo pagan el arancel base. Esto ha convertido a los PHEV en la vía más rápida y rentable para seguir creciendo en Europa.
A este contexto se suma un nuevo factor decisivo: la nueva ayuda estatal alemana, que incluye no solo coches eléctricos, sino también híbridos enchufables que cumplan determinados requisitos de emisiones o autonomía eléctrica. Muchos modelos chinos encajan perfectamente en este esquema. Pese al discurso político, la realidad es que las marcas chinas también se beneficiarán de estas subvenciones.
Uno de los grandes ganadores puede ser BYD. El BYD Seal U híbrido enchufable se ha convertido en uno de los modelos más vendidos de su categoría en Europa y ahora puede acceder a ayudas de hasta 4.500 euros, dependiendo de los ingresos y la situación familiar del comprador. Un empujón extra para un coche que ya destacaba por precio.
Producción local para esquivar aranceles

Mientras acelera sus exportaciones, BYD también avanza en su implantación industrial en Europa. En Hungría, la marca ya ha iniciado la producción de prueba en su planta de Szeged, con el objetivo de arrancar la fabricación en serie a lo largo de este año. La instalación tendrá una capacidad de hasta 200.000 coches al año, libres de aranceles especiales al producirse dentro de la UE.
Además, BYD contempla un segundo centro en Turquía, que gracias a la unión aduanera con la Unión Europea también permitiría suministrar vehículos sin sobrecostes. Todo apunta a una estrategia clara: fabricar en Europa para vender en Europa, manteniendo precios competitivos incluso en un entorno regulatorio cada vez más exigente.
El desplome de ventas en China está obligando a sus fabricantes a buscar salida a su enorme capacidad productiva. Para Europa, esto supone una presión creciente sobre los fabricantes tradicionales, pero también una oportunidad histórica para los compradores. Más competencia, más modelos y, sobre todo, precios más bajos en coches eléctricos y electrificados que, hasta hace poco, parecían fuera del alcance de muchos bolsillos.


