
Carga a 600 kW por 10 céntimos el kWh: Europa empieza la guerra de precios en la recarga rápida
La recarga rápida de coches eléctricos ha pasado de un shock de precios después de la invasión rusa de Ucrania, a entrar en una nueva fase donde cada vez hay más clientes, más competencia, lo que está abriendo paso a la guerra de tarifas entre los diferentes operadores.

El mercado de la recarga pública de coches eléctricos en algunos mercados de Europa está entrando en una nueva fase. Después de años donde el gran problema era la falta de puntos de carga, ahora la situación empieza a invertirse. La infraestructura está creciendo más rápido que el parque de coches eléctricos y eso está provocando algo que hasta hace poco parecía impensable: una guerra de precios entre operadores para atraer clientes.
Según los últimos datos de la consultora especializada Cirrantic, el precio medio de la recarga rápida, sin suscriciones, en corriente continua ha bajado de los 0,75 euros por kWh registrados en octubre de 2024 hasta los 0,65 euros actuales. Una caída importante que refleja cómo los diferentes operadores están intentando aumentar la utilización de sus estaciones ante una demanda que crece, pero no al ritmo que muchos esperaban hace apenas dos o tres años.
El crecimiento de los cargadores ultrarrápidos está siendo especialmente intenso. A comienzos de 2023 había en Alemania unos 122 coches eléctricos por cada punto HPC, mientras que a principios de 2026 la cifra ya había bajado hasta solo 56 vehículos por cargador. En España se estima que hay unos 26 coches eléctricos por cada punto superior a 50 kW. El resultado es que muchas estaciones pasan gran parte del tiempo vacías. Según datos del sector energético alemán, durante el pasado año apenas el 12% de los cargadores estuvieron ocupados al mismo tiempo de media.
La consecuencia directa es que diferentes operadores están endureciendo la competencia para captar usuarios. Ya no basta con instalar cargadores rápidos. Ahora toca diferenciarse con mejores tarifas, estaciones más cómodas, marquesinas, iluminación, baños o incluso zonas de restauración. El objetivo es convertir la parada de recarga en una experiencia más agradable y fidelizar a los conductores.
Los operadores buscan clientes con tarifas más agresivas y suscripciones
Otra de las estrategias que está ganando fuerza son las tarifas con suscripción mensual. A cambio de una pequeña cuota fija, los usuarios pueden acceder a precios más bajos por kWh, algo que permite a las compañías asegurar clientes recurrentes. Según responsables de Aral, el lanzamiento de una tarifa más barata el pasado mes de febrero ya ha provocado un aumento visible de la utilización de sus estaciones.
Nuevas redes de carga buscan hacerse con clientes a base de ofertas de derribo. Una de las más llamativas es la lanzada por la red Atalante, presente también en España, que ha puesto en marcha estaciones en Francia con potencias de 600 kW y con un coste simbólico de 10 céntimos el kWh. Por supuesto, es una promoción temporal, hasta el 10 de junio, pero sirve para ejemplificar como nuevos actores están entrando fuerte en el mercado.
En España el número de empresas es inferior al de Alemania o Francia, pero también tienen que luchar en un mercado más pequeño. Pero la competencia se está agudizando y los operadores se verán obligados también a bajar precios en los próximos meses si no quieren quedarse atrás.
Además, empieza a extenderse otro elemento que puede cambiar todavía más el sector: los precios dinámicos. Igual que ocurre con los billetes de avión o algunos hoteles, el precio de la recarga podrá variar según la ubicación, la demanda o la ocupación de las estaciones. Una tendencia que amenaza con intensificar todavía más la competencia entre operadores y que podría beneficiar a los usuarios más flexibles a la hora de cargar su coche.
¿Veremos guerra de precios también en España?


