
La IA ya recomienda qué coche comprar: las marcas tendrán que convencer antes a un algoritmo que al propio cliente
Hasta ahora, la compra de un coche estaba supeditada a la información en webs, teles, radios, redes sociales, vídeos...y tu cuñado. Pero ahora estos tienen un nuevo y poderoso rival, las inteligencias artificiales. Estas están cambiando la forma de comprar un coche; cada vez más consumidores confían en estos asistentes para comparar opciones e incluso decidir por ellos; los fabricantes deberán adaptarse a una nueva forma de competir donde los algoritmos tendrán un peso decisivo.

La irrupción de la inteligencia artificial está cambiando numerosos sectores, y el mercado del automóvil no es ajeno, ni mucho menos. Hasta ahora, los fabricantes competían por tratar de atraer clientes con campañas de publicidad, ofertas y una imagen de marca sólida. Sin embargo, un nuevo estudio apunta a que en los próximos años tendrán que convencer también a un nuevo actor: los algoritmos de inteligencia artificial.
Según un informe elaborado por la consultora Accenture, cada vez más compradores están dispuestos a dejar que un asistente basado en IA participe en decisiones complejas relacionadas con la compra de un coche. Desde comparar modelos hasta negociar el precio o gestionar posibles reclamaciones, estas herramientas podrían convertirse en un intermediario habitual entre el cliente y el fabricante.
Los datos del estudio son especialmente llamativos. El 84% de los compradores asegura que estaría dispuesto a dejar en manos de una IA tareas complejas. Además, el 42% afirma que permitiría que un asistente de inteligencia artificial tomara la decisión final sobre qué coche comprar, siempre que el usuario mantuviera el control sobre el pago.
Para los fabricantes, esto supone un cambio de paradigma. Ya no bastará con desarrollar una buena estrategia de marketing dirigida al consumidor, sino que será necesario presentar la información de sus modelos de forma que pueda ser interpretada y valorada correctamente por los algoritmos encargados de realizar las comparaciones.
Las marcas tendrán que seducir tanto al comprador como a los algoritmos

La investigación, realizada entre más de 1.500 consumidores de 16 países, también refleja que la fidelidad a una marca podría debilitarse con la llegada de estos asistentes inteligentes. El 37% de los encuestados aceptaría que una IA les recomendara abandonar su marca habitual si considera que existe otra opción más adecuada para sus necesidades.
Desde Accenture consideran que esta evolución representa una nueva fase en el desarrollo de la inteligencia artificial. Ya no se trata únicamente de automatizar procesos o facilitar determinadas tareas, sino de modificar por completo la forma en la que los usuarios descubren, comparan y finalmente eligen un coche.
Esto obligará a los fabricantes a trabajar para que toda la información de sus modelos sea fácilmente interpretable por estas plataformas. Características técnicas, equipamiento, consumo, autonomía, precios o costes de mantenimiento tendrán que estar estructurados de forma clara y fiable para que los algoritmos puedan utilizarlos durante sus recomendaciones.
También tendrán que trabajar en posicionar editorialmente sus productos en los medios que alimentan a la IA, foros, webs, redes sociales, que al final son las que llenan de contenido las búsquedas de los agentes de inteligencia artificial.
En otras palabras, las marcas competirán por dos tipos de preferencia: la del comprador y la del algoritmo que actúe en su nombre. Aquellos fabricantes capaces de ofrecer datos completos, transparentes y fáciles de procesar, sin renunciar a una buena experiencia humana durante la compra, serán los que tengan más posibilidades de destacar en este nuevo escenario.
La tendencia también parece respaldada por la evolución del propio mercado de la inteligencia artificial. Según las previsiones de Fortune Business Insights, el mercado mundial de la IA agéntica, aquella especializada en tomar decisiones y ejecutar tareas de forma autónoma, pasará de un valor de 9.100 millones de dólares en 2026 a 139.200 millones en 2034, con una tasa media de crecimiento anual cercana al 41%. Una evolución que anticipa que este tipo de asistentes tendrá un papel cada vez más relevante también en la compra de coches.


