Esta nueva “batería solar” molecular promete almacenar energía del sol incluso por la noche

Un equipo de investigadores ha desarrollado una innovadora batería molecular capaz de almacenar energía solar directamente en su estructura química; el sistema puede liberar después esa energía en forma de calor incluso durante la noche; una tecnología experimental que podría cambiar el futuro del almacenamiento energético.

Esta nueva “batería solar” molecular promete almacenar energía del sol incluso por la noche

Publicado: 14/05/2026 08:39

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Uno de los grandes problemas de la energía solar sigue siendo el mismo desde hace años: cuando no hay sol, no hay producción. Por mucho que las instalaciones fotovoltaicas sean cada vez más eficientes, la dependencia del clima y de las horas de luz obliga a recurrir a sistemas de almacenamiento. Ahora, un grupo de investigadores cree haber encontrado una alternativa muy diferente a las baterías convencionales: un sistema capaz de almacenar energía solar directamente dentro de una molécula.

El proyecto ha sido desarrollado por un equipo de la Universidad de California en Santa Bárbara, y se basa en una estructura química inspirada en el ADN. La clave está en un compuesto sintético derivado de la pirimidina, un elemento presente en bases genéticas como la citosina y la timina. Lo interesante es que esta molécula puede modificar su estructura cuando recibe luz solar, acumulando energía en el proceso y liberándola después en forma de calor cuando se necesita.

Esta nueva “batería solar” molecular promete almacenar energía del sol incluso por la noche

Los investigadores comparan su funcionamiento con el de unas gafas de sol fotocromáticas, que se oscurecen automáticamente bajo la luz solar y vuelven a aclararse en interiores. Pero aquí el cambio no es visual, sino energético. Cuando la molécula recibe radiación, adopta una configuración “tensionada”, rica en energía. Después permanece estable hasta que un pequeño estímulo, como calor o un catalizador ácido, provoca que vuelva a su estado original liberando toda la energía acumulada.

La gran ventaja de este sistema es que no necesita producir electricidad directamente para almacenar energía. En lugar de eso, captura la energía solar y la guarda en enlaces químicos, algo que podría reducir pérdidas y simplificar determinados usos domésticos o industriales.

Durante las pruebas realizadas por el equipo científico, la energía liberada por esta molécula fue suficiente incluso para hervir agua. Y lo más llamativo es que lo lograron en condiciones ambientales normales. Según los datos publicados, este sistema alcanza una densidad energética superior a 1,6 megajulios por kilogramo, aproximadamente el doble que una batería de litio convencional, que suele rondar los 0,9 megajulios por kilogramo.

La batería molecular

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Aunque todavía está lejos de una aplicación comercial, los investigadores creen que esta tecnología podría tener muchas utilidades en el futuro. Por ejemplo, servir como almacenamiento térmico para instalaciones solares domésticas. La idea sería bombear este compuesto líquido a través de colectores solares durante el día para “cargarlo”, almacenarlo después en depósitos y utilizar el calor acumulado por la noche o durante jornadas nubladas.

También se plantean aplicaciones más cotidianas. Desde sistemas para generar agua caliente sin conexión a la red eléctrica hasta pequeños equipos portátiles para cocinar durante acampadas o en zonas aisladas. Todo ello sin depender de grandes packs de baterías ni de complejas instalaciones eléctricas.

Eso sí, todavía quedan bastantes incógnitas por resolver. Los investigadores no han indicado cuánto costaría producir este material a gran escala ni cuánto tiempo podría mantener la energía almacenada sin degradarse. Tampoco está claro cómo se integraría en instalaciones reales o cuál sería su eficiencia tras muchos ciclos de carga y descarga.

Aun así, el avance demuestra que el almacenamiento energético sigue avanzando por caminos muy distintos a las baterías tradicionales. Mientras fabricantes y gobiernos centran buena parte de sus esfuerzos en mejorar las baterías sólidas, reducir costes y aumentar autonomías, otros equipos trabajan en soluciones completamente nuevas que podrían cambiar la forma en la que aprovechamos la energía solar en casa.

Y aunque esta “batería molecular” todavía esté en fase experimental, deja una idea bastante clara sobre la mesa: el futuro del almacenamiento energético podría no depender únicamente de baterías más grandes, sino también de materiales capaces de guardar energía directamente en su propia estructura química.

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