
¿Por qué los ladrones no quieren coches eléctricos?
Los robos de coches están aumentando en Europa, pero los coches eléctricos apenas son víctimas. Las bandas organizadas prefieren vehículos de combustión más fáciles de vender o desmantelar frente a unos eléctricos que son más complejos de mover.

En mercados como Alemania, los robos de coches han vuelto a aumentar, pero los coches eléctricos apenas figuran entre los objetivos de los delincuentes.
Henning Hauswald, jefe de la unidad “Soko Kfz” del Ministerio de Interior de Sajonia, señala que las bandas organizadas se centran sobre todo en coches con motor de combustión. “Los ladrones no tienen tiempo para buscar un punto de recarga”, explica Hauswald, subrayando que los coches eléctricos no encajan en su modelo rápido de robo y venta.
Escasa demanda de eléctricos en el este de Europa y riesgos logísticos

Otro factor que desanima a los delincuentes es la logística. Muchas bandas trasladan los coches robados al extranjero esa misma noche. En varios países del este de Europa, la infraestructura de recarga es limitada y la demanda de coches eléctricos es baja, lo que reduce su atractivo para el mercado negro.
Además, la autonomía de los coches eléctricos representa un riesgo: la distancia entre el lugar del robo y la frontera puede superar los cientos de kilómetros. Un coche robado en Hesse o Baja Sajonia, por ejemplo, podría quedarse sin batería antes de cruzar la frontera, algo que los ladrones prefieren evitar.
La tecnología también juega en contra de los delincuentes. Los coches eléctricos modernos suelen incluir sistemas de localización que facilitan recuperarlos, algo que no ocurre con modelos antiguos de combustión, incluso muchos modernos. Por ello, las bandas se inclinan por coches de alto valor con motor convencional, más fáciles de vender en el extranjero o desmantelar para piezas.
También hay modelos, como los de Tesla, que incluyen una protección adicional para el arrancado, un código pin, que añade más dificultad para arrancar el coche. Factores que hacen que, de momento los coches eléctricos sigan siendo una opción poco atractiva para los ladrones, quienes priorizan vehículos más fáciles de manejar y con mayor rentabilidad en el mercado negro.


