Reduce un 66% el consumo y más del 90% las emisiones: así revoluciona este "ferry eléctrico volador" el transporte marítimo

La electrificación del transporte no va solo de coches. Un ejemplo es el Candela P-12, un barco eléctrico hidroala que ha demostrado en Estocolmo que electrificar el transporte marítimo no solo reduce emisiones, también recorta tiempos y costes operativos.

Reduce un 66% el consumo y más del 90% las emisiones: así revoluciona este "ferry eléctrico volador" el transporte marítimo
Ferry eléctrico Candela P-12

Publicado: 18/02/2026 10:02

6 min. lectura

El año pasado, el barco eléctrico hidroala Candela P-12 Nova surcó el archipiélago de Estocolmo como parte de un proyecto piloto impulsado por las autoridades de transporte locales. El objetivo era claro: comprobar si una nueva línea marítima podía ser más rápida, más limpia… y más barata de operar.

Y los resultados no han dejado lugar a dudas. El Candela P-12, un modelo con tecnología de hidroalas que “vuela” sobre el agua, operó en servicio regular en la línea 89 entre Ekerö y el centro de Estocolmo. Según el informe de evaluación, el tiempo de trayecto se redujo de 55 a solo 30 minutos. Es decir, prácticamente a la mitad.

Pero lo más llamativo no fue solo la velocidad. El consumo energético cayó un 66% respecto a un modelo diésel equivalente, mientras que las emisiones de CO2 se redujeron en más de un 90%. Más rápido, mucho más eficiente y casi sin emisiones. Una combinación ganadora.

La acogida por parte de los usuarios fue igual de contundente. El 95% de los pasajeros afirmó haber tenido una experiencia positiva y el número total de viajeros en la línea aumentó más de un 22% durante el periodo de pruebas. Cuando un servicio es más rápido y más cómodo, la respuesta es inmediata.

El fundador y director ejecutivo de Candela, Gustav Hasselskog, celebró los resultados asegurando que la evaluación oficial confirma lo que pasajeros y operadores ya habían percibido: este modelo puede transformar el uso de las vías fluviales urbanas. La clave, según explica, está en combinar alta velocidad, consumo mínimo de energía y emisiones casi nulas para ofrecer un transporte marítimo más competitivo en costes frente a las alternativas tradicionales.

Un cambio de paradigma en el transporte marítimo

Reduce un 66% el consumo y más del 90% las emisiones: así revoluciona este "ferry eléctrico" el transporte marítimo

El Candela P-12 no es un prototipo aislado. El modelo ya está en producción en serie y la compañía tiene previsto iniciar entregas durante 2026 en mercados tan distintos como Mumbai, Maldivas, Tailandia o Berlín. También ha sido probado en Gotemburgo, ampliando así su validación en diferentes entornos.

Desde la Región de Estocolmo, las autoridades consideran que estamos ante un auténtico punto de inflexión en el transporte público por mar. Michaela Haga, presidenta del comité de transporte marítimo regional, ha señalado que el foco está puesto en reducir emisiones y consumo energético, y que el proyecto ha demostrado que es posible ofrecer un servicio casi el doble de rápido y prácticamente libre de emisiones.

Reduce un 66% el consumo y más del 90% las emisiones: así revoluciona este "ferry eléctrico" el transporte marítimo

Más allá de las cifras técnicas, el verdadero termómetro del éxito ha sido la respuesta del público. Durante el periodo de pruebas, el número de viajeros creció más de un 20%. Para las autoridades, esa es la mejor nota posible. Trayectos más cortos y una tecnología que literalmente eleva el modelo sobre las olas han sido un reclamo difícil de ignorar.

Además, la región ya ha aprobado un nuevo proyecto piloto para probar sistemas de almacenamiento energético en el archipiélago. La idea es utilizar el modelo eléctrico de Candela para ensayar soluciones que permitan desarrollar la infraestructura de recarga sin sobrecargar la red eléctrica. El objetivo es doble: facilitar la electrificación del transporte marítimo y reforzar la resiliencia energética.

Lo interesante de este caso es que demuestra algo que en el mundo de los coches eléctricos ya conocemos bien: cuando la electrificación se aplica con inteligencia, no solo reduce emisiones, también reduce costes operativos y mejora el servicio. Aquí, el ahorro energético del 66% no es solo un dato técnico, es la base de una ecuación económica que puede cambiar por completo el transporte urbano por agua.

Estocolmo ha servido como banco de pruebas, pero el mensaje es global. Si una ciudad con un clima exigente y un tráfico marítimo intenso puede implantar con éxito una solución así, otras muchas podrían seguir el mismo camino.

Porque al final, más allá de la tecnología de hidroalas o de las cifras de laboratorio, lo que realmente importa es que los usuarios tardan menos, las emisiones se desploman y el sistema consume mucha menos energía. Y cuando todo eso sucede al mismo tiempo, el cambio deja de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable.

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