
El Subaru Uncharted sorprende en sus primeras pruebas: hasta 588 km de autonomía y un precio muy competitivo
El Subaru Uncharted marca el regreso de Subaru al mercado de los coches eléctricos con un SUV desarrollado junto a Toyota; las primeras pruebas destacan su eficiencia, su completo equipamiento y una garantía muy superior a la media; un modelo que aspira a convertirse en la referencia de la nueva etapa de la marca.

Después de unos años complicados y con una presencia cada vez más reducida en Europa, Subaru quiere recuperar protagonismo apostando por una nueva gama de coches eléctricos desarrollada junto a Toyota. El Subaru Uncharted es uno de los modelos más importantes de esta nueva etapa y las primeras pruebas realizadas por medios internacionales dejan claro que llega con argumentos interesantes para competir en uno de los segmentos más disputados del mercado.
El Subaru Uncharted comparte gran parte de su desarrollo con el Toyota C-HR+, aprovechando la experiencia del gigante japonés en aspectos como la electrónica, el sistema multimedia y el sistema de propulsión. Subaru, por su parte, ha puesto el foco en el chasis, la puesta a punto de la suspensión y el comportamiento dinámico para intentar ofrecer una personalidad propia.
Diseño robusto, buen equipamiento y una autonomía que apunta alto

Aunque la base técnica es común con el Toyota C-HR+, el Subaru Uncharted consigue diferenciarse visualmente. La marca ha apostado por una imagen más robusta, con paragolpes de mayor tamaño, abundantes protecciones en color negro y una firma luminosa específica que refuerza su carácter aventurero.
Mide 4,54 metros de largo, 1,87 metros de ancho y 1,63 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,75 metros, unas dimensiones que lo sitúan en pleno segmento de los SUV compactos.
Para los más nostálgicos, Subaru ofrecerá el pack ST-E, una opción exclusiva que añade adhesivos decorativos y unas llamativas llantas doradas inspiradas en los Impreza de rallyes de los años noventa y principios de los 2000. Además, estas llantas se entregan junto a las originales, permitiendo disponer de un segundo juego para neumáticos de invierno o verano.
El interior es prácticamente idéntico al del Toyota C-HR+, con un diseño sobrio donde predominan los plásticos duros, aunque transmite una sensación de funcionalidad. Desde la versión de acceso incorpora un equipamiento muy completo con climatizador automático de dos zonas, pantalla multimedia de 14 pulgadas compatible de forma inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto, cámara trasera, cargador inalámbrico para dos teléfonos y asientos delanteros calefactados.

Las primeras impresiones destacan que la ergonomía está bien resuelta, gracias a la presencia de numerosos mandos físicos que facilitan el uso del climatizador y de las principales funciones del vehículo. El sistema multimedia resulta sencillo de utilizar y los menús son claros.
En cuanto al espacio, cuatro adultos pueden viajar con comodidad. Las plazas traseras ofrecen un nivel correcto para piernas y cabeza, aunque no destacan frente a algunos de sus rivales. Las versiones superiores pueden montar un techo panorámico que aporta mayor luminosidad a un habitáculo con predominio de colores oscuros.
Los asientos priorizan el confort frente a la sujeción lateral. Delante la posición de conducción resulta algo elevada y el cuadro de instrumentos, situado por encima del volante, puede requerir un periodo de adaptación dependiendo de la altura del conductor.
Así va el Subaru Uncharted: equilibrio, eficiencia y una carga rápida suficiente

Durante las primeras pruebas, la versión que más protagonismo ha tenido ha sido la intermedia, previsiblemente la más demandada. Equipa un motor de 221 CV y 268 Nm, tracción delantera y un pack de batería de 77 kWh, suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos.
Según los probadores, su comportamiento transmite confianza desde los primeros kilómetros. Las aceleraciones son progresivas, las recuperaciones resultan ágiles y el coche se mueve con soltura tanto en ciudad como en carretera. La dirección ofrece un buen peso, aunque transmite poca información al conductor.
La suspensión busca un compromiso entre confort y estabilidad, aunque las primeras pruebas coinciden en señalar que el eje trasero muestra ciertas oscilaciones cuando el firme está muy deteriorado, un aspecto claramente mejorable. No compromete la seguridad, pero sí resta refinamiento frente a algunos competidores.
Uno de los apartados más destacados es el consumo. Subaru homologa hasta 588 kilómetros de autonomía WLTP para esta versión y, durante un recorrido cercano a los 400 kilómetros, se registró un consumo indicado de 15,2 kWh cada 100 kilómetros, una cifra muy prometedora que hace pensar que la autonomía real puede situarse muy cerca de la anunciada.
El conductor puede seleccionar cuatro niveles de regeneración mediante las levas del volante, aunque el sistema no permite detener completamente el coche utilizando únicamente la retención.

En carga rápida, Subaru ha optado por una solución conservadora. La potencia máxima es de 150 kW, suficiente para pasar del 10 al 80% en unos 28 minutos. No se sitúa entre los referentes del segmento, aunque la marca asegura que esta estrategia ayuda a preservar la capacidad de la batería con el paso del tiempo. De serie incorpora un cargador embarcado de 22 kW en corriente alterna, un elemento poco habitual en este nivel de precios.
La gama queda formada por tres versiones. La de acceso desarrolla 165 CV, incorpora una batería de 57,7 kWh y homologa hasta 451 kilómetros.
El escalón intermedio aumenta la potencia hasta 221 CV, mantiene la tracción delantera y utiliza la batería de 77 kWh para alcanzar los 588 kilómetros, añadiendo además equipamiento como cámara de 360 grados, portón eléctrico, techo panorámico, equipo de sonido Harman Kardon, tapicería de cuero sintético y asientos eléctricos.
La variante más potente ofrece 338 CV, tracción total, la misma batería de 77 kWh y una autonomía de hasta 490 kilómetros, además de modos de conducción específicos y el sistema X-Mode para mejorar la motricidad fuera del asfalto.
En España, el Active parte de los 33.500 euros, el Field de los 37.500 euros y el Touring de los 42.500 euros. Estas tarifas incluyen descuentos promocionales, pero no las ayudas del Plan Auto+. Aunque resulta más barato que el Toyota C-HR+ (desde 35.375 euros), habría que mencionar que este último solo está disponible con la batería de 77 kWh en nuestro país, por lo que a igualdad de mecánica, el Subaru Uncharted es más caro.
Las primeras pruebas concluyen que el Subaru Uncharted no pretende revolucionar el segmento, pero sí convertirse en una alternativa muy equilibrada. Destaca por su completo equipamiento desde las versiones básicas, una eficiencia que apunta a estar entre las mejores de su categoría y unos precios competitivos teniendo en cuenta su tamaño y dotación.
Entre los aspectos menos convincentes aparecen unos materiales interiores mejorables, una habitabilidad simplemente correcta y una suspensión que todavía tiene margen de mejora sobre carreteras bacheadas.
Otro de sus grandes argumentos será la garantía. Además de los tres años habituales, Subaru permite ampliarla hasta 10 años o 200.000 kilómetros, siempre que el mantenimiento se realice en su red oficial, un valor añadido que puede inclinar la balanza para quienes buscan un SUV eléctrico pensado para durar.


