Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

A pesar de los muchos estudios y análisis que se han publicado en los últimos años, los petrol-cuñados siguen dando la matraca con la degradación de la batería de los coches eléctricos. Ahora, un análisis realizado sobre miles de Tesla permite conocer mejor cómo evoluciona la salud de sus baterías con el paso de los años. Una información cada vez más importante para quienes buscan un eléctrico, y sobre todo uno de ocasión.

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

Publicado: 15/06/2026 20:42

9 min. lectura

Un análisis basado en miles de números de bastidor de modelos de Tesla ha permitido arrojar algo más de luz sobre una de las grandes dudas del mercado de ocasión: cómo evoluciona la salud de la batería con el paso de los años y los km. Los datos recopilados por Speckr, una plataforma capaz de descodificar información de los vehículos de la marca estadounidense, muestran que la degradación existe, pero en la mayoría de los casos sigue una evolución gradual y lejos de los temidos desplomes que algunos compradores siguen asociando a los coches eléctricos.

La compañía ha actualizado recientemente sus gráficos para reflejar mejor el comportamiento observado en el mundo real. En lugar de utilizar una regresión lineal, ahora emplea una curva que muestra una pérdida de capacidad más rápida durante los primeros años, seguida de una estabilización progresiva con el paso del tiempo.

La base de datos de Speckr no deja de crecer. Durante los últimos meses, miles de propietarios han utilizado la plataforma para conocer mejor las características de sus vehículos, mientras que compradores y concesionarios la han empleado para verificar equipamiento, versiones y estado general antes de cerrar una operación. Como resultado, la empresa dispone ya de una muestra suficientemente amplia para identificar tendencias relevantes sobre la salud de las baterías de Tesla.

Los datos permiten analizar el estado de salud de la batería, conocido habitualmente como SoH (State of Health), teniendo en cuenta factores como el modelo, la química utilizada, el tipo de celda y la antigüedad del vehículo.

El Tesla Model Y y el Tesla Model 3 dominan la muestra analizada

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

La mayor parte de los datos procede de dos modelos muy populares. El Tesla Model Y representa el 53% de la muestra, mientras que el Tesla Model 3 alcanza el 37%. Por detrás aparecen el Tesla Model S, con un 6%, y el Tesla Model X, con apenas un 4%.

Al analizar el conjunto de vehículos se aprecia una tendencia común: la salud de la batería disminuye de forma progresiva con el paso de los años, pero sin señales de caídas bruscas. Esto refuerza la idea de que, aunque la edad influye, cada unidad debe evaluarse individualmente. Dos coches con el mismo año de fabricación pueden presentar diferencias significativas en función de su uso, mantenimiento o hábitos de carga.

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

El Tesla Model 3 es el modelo que ofrece una perspectiva más amplia, ya que cuenta con una horquilla de edades mucho mayor dentro de la muestra. Gracias a ello resulta más sencillo observar cómo evoluciona la degradación conforme los vehículos acumulan años de servicio.

Por su parte, el Tesla Model Y presenta una media de edad inferior, algo lógico teniendo en cuenta que llegó más tarde al mercado. Aun así, al ser el modelo más representado en la base de datos, permite obtener una imagen bastante precisa de las tendencias actuales.

En el caso del Tesla Model S y del Tesla Model X, el volumen de datos es menor, por lo que las conclusiones deben interpretarse con cierta cautela. Sin embargo, ambos muestran un comportamiento similar: una reducción gradual de la salud de la batería acompañada de diferencias notables entre unas unidades y otras.

La química de la batería también influye en la evolución

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

Más allá del modelo, los datos permiten observar diferencias relacionadas con la química empleada en las baterías y el tipo de celda utilizado por Tesla a lo largo de los años.

La tecnología NCA es la más representada en la muestra. Concretamente, las baterías NCA con celdas 2170 constituyen el 68% de los vehículos analizados. A ello se suma otro 12% correspondiente a baterías NCA con celdas 18650, utilizadas principalmente en modelos más antiguos de la marca.

Esta amplia presencia de la tecnología NCA se explica por su utilización durante muchos años en gran parte de la gama de Tesla, especialmente en las versiones de mayor autonomía equipadas con baterías basadas en níquel.

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

Las baterías LFP aparecen en una ventana temporal más reducida. Representan el 13% de la muestra y corresponden principalmente a versiones de acceso del Tesla Model 3 y del Tesla Model Y fabricadas en los últimos años. Su presencia es especialmente relevante en unidades producidas en China y en determinadas versiones de propulsión trasera comercializadas en otros mercados.

Por otro lado, las baterías NMC con celdas 2170 suponen el 6% de los vehículos estudiados. Se trata de configuraciones más específicas vinculadas a determinados proveedores, fábricas y mercados concretos. Las baterías NMC con celdas 4680 apenas alcanzan el 2% de la muestra, por lo que sus resultados todavía no pueden considerarse representativos del conjunto de vehículos que utilizan esta tecnología.

Un aspecto importante que destaca Speckr es que los datos de baterías 4680 proceden principalmente de unidades del Tesla Model Y fabricadas en Austin. Por tanto, no reflejan necesariamente el comportamiento del conjunto de vehículos equipados con esta arquitectura, incluido el Tesla Cybertruck.

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

Además de la antigüedad, el kilometraje sigue siendo un factor determinante. Los primeros datos recopilados muestran que los vehículos con más kilómetros registran una degradación ligeramente superior a la media, algo que entra dentro de lo esperado. Sin embargo, la salud de la batería es solo una variable más dentro de la ecuación.

A la hora de valorar un Tesla de ocasión siguen siendo igual de importantes aspectos como el historial de mantenimiento, los posibles accidentes, el estado general de la carrocería, los neumáticos, el equipamiento o el uso que haya recibido el vehículo durante su vida útil.

Un estudio con miles de Tesla revela la degradación real de sus baterías

La principal conclusión del estudio es bastante tranquilizadora para quienes estén pensando en adquirir un Tesla usado, y en definitiva prácticamente cualquier coche eléctrico. Según los datos recopilados hasta ahora, la inmensa mayoría de las baterías mantienen un comportamiento normal y una degradación progresiva dentro de los parámetros esperados.

Para los compradores, disponer de información específica sobre la salud de la batería de una unidad concreta puede convertirse en una herramienta muy valiosa. Ya no se trata únicamente de conocer la edad o el kilometraje del coche, sino de saber si su batería se encuentra por encima, por debajo o dentro de la media esperada para su modelo y antigüedad. Una información que, a medida que aumente el volumen de datos disponibles, podría convertirse en uno de los factores más importantes a la hora de comprar un Tesla de segunda mano.

Este artículo trata sobre...

Pixel