
Xpeng prepara una red de carga ultrarrápida de 1.000 kW en Europa
Xpeng anuncia los planes para poner en marcha este año su propia red de carga ultrarrápida en Europa con potencias de 1 MW con el que el fabricante quiere replicar el ecosistema que ya opera en China y acompañar la evolución de sus coches eléctricos.

La guerra por ofrecer el coche eléctrico que más rápido carga ha entrado en una nueva fase. Y ahora ya no se trata solo de tener el mejor coche, sino también las tomas donde sacar partido a su sistema.
El fabricante chino Xpeng, que en España ya comercializa modelos como el G6 o el G9, ha anunciado que va a dar un paso más en Europa: levantará su propia red de carga ultrarrápida con potencias de hasta 1.000 kW. Sí, mil kilovatios. Una cifra que hoy suena casi a ciencia ficción en nuestras carreteras.
Actualmente, Xpeng presume de tener algunos de los coches eléctricos que más rápido cargan del mercado. Ofrece modelos capaces de alcanzar 525 kW de potencia de carga, lo que permite pasar del 10 al 80% en apenas 12 minutos en condiciones ideales. El problema es que encontrar un cargador que entregue esa potencia en Europa es casi imposible.
La mayoría de los puntos rápidos se mueven entre 250 y 350 kW, y eso en el mejor de los casos. Es decir, tenemos coches preparados para cargar muy rápido, pero la infraestructura no acompaña.
Xpeng quiere replicar en Europa su ecosistema chino

La marca no quiere depender de terceros. Según ha confirmado su responsable en Noruega, Claes Persson, el objetivo es claro: construir en Europa el mismo ecosistema que ya tiene en China, donde Xpeng cuenta con más de 3.000 estaciones de carga propias.
Las primeras instalaciones europeas comenzarán a desplegarse este mismo año. Y no hablamos de simples puntos rápidos. Cada poste podrá entregar hasta 1.000 kW, una potencia pensada no solo para los modelos actuales de la marca, sino para los que están por llegar.
Porque aquí hay una clave importante: el movimiento de Xpeng no es solo una cuestión de imagen. Es una jugada estratégica para acompañar la evolución técnica de sus coches eléctricos. Si desarrollas modelos capaces de admitir más de 500 kW, necesitas infraestructuras que estén a la altura. De lo contrario, esa ventaja se queda en el papel.
Además, la compañía ha desarrollado su propia tecnología de carga. El hardware es propio e incluye sistemas de respaldo por batería integrados. Esto permite suavizar los picos de demanda, reducir los costes de conexión a la red y, en determinados momentos, incluso devolver energía al sistema eléctrico. Es decir, no solo cargan coches eléctricos: también pueden jugar con la energía como un pequeño nodo inteligente.

Según la información publicada en Dinamarca por FDM, algunas de estas estaciones serán de gran tamaño, con capacidad para cargar hasta 15 coches eléctricos al mismo tiempo. Nada de cuatro postes mal contados en una esquina del aparcamiento. Aquí hablamos de auténticas estaciones de servicio eléctricas.
La gran incógnita ahora es dónde empezará el despliegue y si mercados como España entrarán en la primera fase. Noruega, Dinamarca u otros países del norte parecen candidatos naturales, especialmente por su alta penetración del coche eléctrico. Pero si Xpeng quiere consolidarse en el sur de Europa, necesitará también infraestructuras potentes aquí.
En cualquier caso, el mensaje es claro: el fabricante chino no quiere limitarse a vender el G6, el G9 o los próximos modelos que lleguen al mercado europeo. Quiere controlar la experiencia completa, desde el volante hasta el enchufe.
Y mientras muchos operadores todavía están intentando amortizar sus redes de 150 o 350 kW, Xpeng ya habla abiertamente de 1.000 kW. Puede que hoy parezca excesivo. Pero hace no tanto, los 150 kW también nos parecían una barbaridad.
La transición al coche eléctrico no solo se juega en las autonomías o en el precio en euros. También se decide en el tiempo que pasamos esperando junto al cargador. Y ahí, quien consiga reducir esos minutos al mínimo tendrá una ventaja enorme.
Xpeng lo tiene claro: si el mercado no ofrece la infraestructura que necesita, la construirá por su cuenta. Y eso, en un sector que todavía está buscando su equilibrio en Europa, puede cambiar muchas cosas.


