Airbus y UBER se suman al proyecto del gobierno japonés de poner en marcha coches eléctricos voladores

Una de las tendencia de futuro más prometedoras para el transporte personal son los coches eléctricos y voladores. Un sistema que hace pocos años era posible sólo en las películas, pero que en la actualidad ya involucra en su desarrollo a grandes nombres de la industria.

Uno de los estados que más están apoyando esta nueva forma de movilidad es Japón. El país asiático está realizando grandes esfuerzos en desarrollar coches eléctricos y voladores. Para ello ha creado una iniciativa en la que están presentes nombres como Uber Technologies y Airbus, todo en un grupo liderado por el gobierno para poner en marcha los primeros modelos comerciales antes de 2030.

El grupo comprenderá inicialmente alrededor de 20 compañías, incluyendo Boeing, NEC, una startup respaldada por Toyota llamada Cartivator, ANA Holdings, Japan Airlines y Yamato Holdings. Un grupo que tendrá este próximo 29 de agosto su primera reunión mensual que sentará las bases de un desarrollo de una tecnología para la que el propio Ministerio de Economía, Comercio e Industria y el Ministerio de Transporte de Japón planea redactar una hoja de ruta este año.

Una portavoz de Uber confirmó la participación de la empresa en el grupo, pero se negó a dar más detalles. Los representantes de Airbus, Boeing, ANA, JAL, NEC, Yamato y Cartivator tampoco han arrojado más información sobre esta importante iniciativas que de momento guarda sus secretos a cal y canto.

La cuestión es que los coches eléctricos voladores están según los expertos más cerca de la realidad de lo que mucha gente piensa. Empresas de todo el mundo y diferentes sectores están buscando desarrollar este tipo de soluciones que hasta hace poco solo estaban en el campo de la ciencia ficción.

Desde el gobierno japonés se ha visto como sus fabricantes nacionales se están quedando atrás en la carrera por el coche eléctrico y autónomo, y es por eso que muestran algo de urgencia en la inversión en tecnologías como las de los vehículos eléctricos voladores, interviniendo para facilitar la legislación y la infraestructura para ayudar a no repetir los errores con el coche eléctrico.

Uber invertirá 20 millones de euros en los próximos cinco años para desarrollar servicios de automóviles voladores en sus nuevas instalaciones de  París. Se ha fijado el objetivo de comenzar las operaciones comerciales para el año 2023.

Por su parte Kitty Hawk, la startup con sede en Mountain View, California, fundada y respaldada por Larry Page, uno de los fundadores de Google, ofreció en junio una visión conceptual de su primera propuesta. Otras grandes compañías también exploran el potencial de este sector. Nombres como Audi, Daimler y la china Geely, el grupo Volkswagen.

Y mientras tanto al igual que en otras aplicaciones, los fabricantes de automóviles japoneses aún no han anunciado sus planes para desarrollar coches voladores. Algo que de nuevo pone en riesgo su futuro liderato.

Una posición que esperan hacer cambiar desde el gobierno de Japón. Hace unas semanas el ministro de Economía japonés, Hiroshige Seko, indicó que los coches voladores reducirán los enormes problemas de tráfico de las grandes ciudades, además de ayudar al transporte en islas remotas o áreas montañosas.

La tecnología, al igual que la aviación, necesitaría obtener aprobaciones de varios reguladores, algo que puede necesitar unos cuantos años. Algo que tendrá que estar precedido de la puesta en marcha de estándares de seguridad, sin los cuales los viajeros no se lanzarán a los brazos de esta tecnología revolucionaria.

Japón quiere liderar la redacción de las normas para esta incipiente industria, ya que los legisladores piensan que las regulaciones actuales de aviación son en su mayoría establecidas por Europa y Estados Unidos. Algo que esperan poder cambiar en este nuevo sector.

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