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China anuncia importantes avances en las baterías litio-ferrofosfato (LIFeP04) para 2020. Mejora de la capacidad volumétrica en un 50%, y una reducción del 30% en los costes

China se ha convertido en el principal mercado mundial del coche eléctrico tanto por número de ventas, como también por la enorme inversión que están realizando en sectores como las baterías. Un apartado que hasta ahora ha estado a nivel mediático en un segundo plano por detrás de sus competidores Coreanos y Japoneses, pero que los últimos anuncios avisan de que están a punto de dar un fuerte impulso con la mejora de sus capacidades y una importante reducción de costes de la mano de las económicas celdas de litio-ferrofosfato (LIFeP04).

Uno de los aspectos que más están logrando mejorar es la instalación de estas celdas en los packs. Una técnica que permite aumentar las capacidades sin necesidad de grandes cambios en las químicas y que se logra gracias a la reducción de componentes. Algo que además tiene su repercusión en el precio del kWh instalado.

Es el caso del fabricante chino Fencgchao, uno de los principales del gigante asiático que ha confirmado la reducción de un 22% de los componentes de sus baterías de nueva generación, aumentando la eficiencia del espacio en un 5%.

Más interesantes son las cifras de un nombre bastante conocido en occidente. Hablamos de BYD, que ha confirmado que en el segundo trimestre de 2020 lanzarán al mercado su nueva tecnología de ensamblado, que se combinará con sus nuevas baterías de litio-ferrofosfato (LIFeP04). Dos factores que han indicado les permitirá aumentar la densidad volumétrica un 50%, con una reducción de los costes de un 30%.

Esto permitirá un salto adelante enorme de un tipo de batería que ha estado algo lastrada por factores como el peso y el tamaño de las celdas, que eclipsaban prestaciones como una vida útil mucho más larga que el resto de químicas, además de poder acceder a recargas ultra rápidas sin efectos a largo plazo.

Por su parte otros desarrolladores como CATL, BJEV o BAIC, han confirmado avances que permiten poder reducir el número de componentes de los packs en un 40%, aumentando la eficiencia de producción de un 50%, y logrando cifras de densidad energética por encima de los 200 Wh/kg. Una cifra de lo más interesante para unas celdas de litio-ferrofosfato (LIFeP04) que hasta ahora han estado a la sombra de tecnologías como las celdas NMC (Óxido de litio, níquel, manganeso y cobalto) que destacan por su elevada densidad energética, pero que están lastradas por su elevado precio y un menor nivel de seguridad.

Lo mejor de todo es que esta tecnología ya está lista para comenzar una producción que los fabricantes han confirmado arrancará entre los meses de mayo y junio de 2020, permitiendo lanzar vehículos todavía más competitivos, y además con una importante reducción de costes en su elemento más importante, la batería.

Un salto adelante que llama la atención se realizará casi de forma simultánea entre los principales desarrolladores chinos, algo que nos podría indicar que en lugar de competir, están colaborando para desarrollar una industria de la batería china más competitiva, que dará como resultado unos fabricantes de coches eléctricos también cada vez más competitivos.

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