Entusiasmo por el coche eléctrico en China, ¿menos interés en Europa y Estados Unidos? Un estudio da la respuesta

El proveedor alemán Continental ha realizado un estudio donde ha profundizado en los tres mercados más importantes del automóvil a nivel mundial, analizando en varios continentes el sentimiento del consumidor frente al coche eléctrico.

Para Continental, «la movilidad eléctrica jugará un papel importante en el futuro, pero el camino hacia el mercado masivo aún está muy lejos«.

La movilidad cero emisiones es un concepto clave para hacer que el transporte privado sea más sostenible. Sin embargo, los volúmenes de ventas de vehículos eléctricos, tanto en Europa como en casi todas las demás partes del mundo, están muy por debajo de la escala necesaria para alcanzar los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Durante el Estudio de Movilidad Continental 2020 realizado por Continental se ha podido averiguar la predisposición del consumidor ante la nueva movilidad eléctrica, comparando los resultados de China, Francia, Alemania y Estados Unidos.

Estudio de movilidad

Alrededor de un tercio de los encuestados en Alemania dijeron que si se veían comprando un automóvil eléctrico en el futuro, aumentando en comparación con el 17% de 2013. A pesar de la voluntad en Alemania a la hora de tener en cuenta la compra de un vehículo eléctrico, el hecho es que la mayoría de las personas aún no pueden imaginarse dando el paso hacia un coche eléctrico.

Curiosamente, el porcentaje de encuestados que no pueden verse comprando un automóvil eléctrico en el futuro es más alto en Alemania que en cualquier otro lugar alcanzando el 57%.

Los resultados en Francia son del 56% y en Estados Unidos descienden al 50%, donde la mitad de la población no puede verse ni imaginarse a sí misma en un automóvil eléctrico. La situación se agrava más en Japón donde el resultado desciende al 46%.

Lo que puede parecer o mostrarse como un dato negativo, en un mercado donde la oferta de coches eléctricos es paupérrima comparada con aquella de los vehículos de combustión interna, mucho más económicos y fabricados por millones respecto a la oferta 100% eléctrica, supone (a pesar de los resultados) un paso adelante en la dirección correcta.

La oferta de los fabricantes no permite abastecer la demanda potencial con coches eléctricos, lo que también predispone al mercado a dar un voto negativo ante la idea del cambio.

Por el contrario China, el mayor mercado del automóvil del planeta y donde la oferta de eléctricos es mayor, es una clara excepción al resto donde: sólo el 12% de los encuestados en el estudio de movilidad no pueden imaginarse comprando un automóvil eléctrico.

¿Por qué no se imaginan conduciendo un BEV?

Uno de los principales aspectos más importante en contra de los automóviles eléctricos para la mayoría de las personas encuestadas es la ansiedad por el rango, es decir, el miedo a quedarse sin batería durante un recorrido.

Los tres argumentos más citados en contra de la conducción eléctrica en Alemania son la falta de estaciones de carga (curiosamente, más en las ciudades que en las zonas rurales), el bajo alcance y la necesidad de planificación previa y descansos más largos si se tienen que cubrir largas distancias.

El alto precio que los coches eléctricos tienen en la actualidad en mercados como Europa y EE.UU es tan sólo el cuarto factor más importante en Alemania.

La falta de estaciones de carga también es uno de los argumentos más comentados en contra de la movilidad eléctrica en cuatro de los cinco países estudiados. Sólo en Francia el precio es el factor más desalentador a la hora de saltar al eléctrico.

Falta de información

Uno de los aspectos claves para realizar un salto masivo al vehículo eléctrico para por aumentar el nivel de conciencia e información disponible para el público en general. Esto es una de las asignaturas pendientes en España, Europa en general y los Estados Unidos.

La ansiedad por autonomía es uno de los argumentos clave contra la compra de un automóvil eléctrico en todos los países pero a medida que pasan los años, incluso en España a pesar de las múltiples barreras administrativas, la mayoría de las personas ya pueden satisfacer fácilmente sus necesidades diarias de movilidad con un vehículo eléctrico.

Las distancias que deben cubrirse suelen ser cortas y las estaciones de carga están cada vez más disponibles en casa, en el trabajo, en espacios públicos y aquellos lugares donde un automóvil a menudo está estacionado durante un período de tiempo más largo.

Sin embargo, hay otros obstáculos que destaca la encuesta que no se pueden superar sólo con los avances tecnológicos y el respeto al medioambiente. En Alemania, un tercio de los encuestados dijeron que no considerarían un automóvil eléctrico ya que dudan de que la tecnología sea respetuosa con el medio ambiente.

En este caso el mantra de la industria y la desinformación de los medios generalistas inciden, como indicábamos anteriormente, en la falta de información objetiva que permita al comprador comprender los pros y otras del coche eléctrico de forma objetiva.

En Francia, una cuarta parte dijo lo mismo que los encuestados alemanes. Pero la situación es completamente diferente en los otros tres países incluidos en el estudio, donde el porcentaje de aquellos que dudan de las credenciales ecológicas de los automóviles eléctricos es mucho menor, oscilando entre el 11% en los Estados Unidos y solamente el 1% por ciento en Japón.

El caso alemán destaca como consecuencia del interés por parte del gobierno de la nación teutona de aumentar la prevalencia de los vehículos eléctricos mediante incentivos monetarios.

En 2020 se han disparado las ayudas con coche 100% eléctrico aumentando significativamente las ayudas a la compra como parte del paquete de estímulo económico para superar la crisis del coronavirus.

Los datos de la encuesta muestran, sin embargo, que las dudas son más estructurales y como consecuencia de la desinformación que la sociedad aún posee ante la transición y las posibilidades que ofrece un coche eléctrico, algo que supone un reto importante para el mercado y una sociedad que debe hacer todo lo posible para rebajar la emisiones de gases efecto invernadero y nocivas para la salud de la ciudadanía.

Fuente | Continental

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