Volkswagen anuncia la interrupción del desarrollo de nuevos motores térmicos para dedicarse por completo al eléctrico

La nuevas normas Euro 7 pueden terminar convirtiéndose en la lápida del motor de combustión interna. A medida que la década avanza hacia un 2030 que marcará un antes y después en la industria, la movilidad y la cultura de las emisiones, los fabricantes comienzan a posicionarse para decidir cuál será su futuro.

Tras la decisión de Audi, recogida por FCE, que ha conformado el abandono del desarrollo de nuevos motores diésel y gasolina, se hace palpable que la nueva normativa Euro 7 pude ser el fin de una era.

La norma que entrará en vigor en 2026 y que se estima supondrá reducir un 40% el límite actual de 95 gramos de CO2 por km, lo que supondría alcanzar los 40 gramos. Esto implica desarrollos casi milagrosos y, sobre todo, de alto coste para una sociedad y unas políticas encaminadas a prohibir, cada día más, el acceso a los centros urbanos a los automóviles, especialmente a los contaminantes.

Markus Duesmann, director ejecutivo de Audi, ya ha dejado claro que el Euro 7, «técnicamente un gran desafío con, al mismo tiempo, poco beneficio para el medio ambiente«.

Volkswagen mueve ficha

Ahora desde Volkswagen, anuncian que «por el momento, no espero que se lance más una nueva familia de motores de combustión«, al menos esta es a versión del director ejecutivo de Volkswagen, Ralf Brandstaetter, en una entrevista realizada por la revista alemana Automobilwoche.

Dos declaraciones de máximos responsables de dos marcas de gran importancia a nivel mundial, que marcan la postura del grupo automotriz que está acelerando su transición hacia el coche eléctrico puro.

Esto no quiere decir que a partir de mañana se interrumpa el desarrollo de sus propulsores térmicos, que Volkswagen tratará de hacer compatibles con las nuevas normas, puesto que son vitales para la supervivencia del grupo alemán.

La realidad tras estas declaraciones parece bastante evidente. Los motores actuales o previstos para un futuro inmediato serán los últimos de su era. No habrá nuevas generaciones de motores en el horizonte.

Actualizar antes de dar el salto

Más bien se alargará la vida de los actuales inventando la forma de que sena compatibles con las normas, aquí la electrificación no significa para los constructores lo mismo que para los lectores de FCE y amantes de la movilidad cero emisiones.

Para los fabricantes tradicionales el motor de combustión interna unido a uno eléctrico, en forma de híbrido enchufable, es una solución perfecta para extender la vida de una tecnología que toca a su fin.

Mientras los nuevos jugadores, startups y nuevas compañías que inundan el mercado con innovadoras propuestas coinciden en la tecnología como base de sus propuestas.

Todas ellas miran hacia la movilidad 100% eléctrica, dejando atrás una tecnología basada en la quema de combustibles fósiles, en pos de una electrificación escrita con mayusculas, que no es un instrumento sino un fin.

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