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Adiós Nord Stream 2. Alemania y Noruega trabajan en una conexión para transportar hidrógeno y eliminar el gas ruso

La situación en Ucrania ha provocado un vuelco en la política energética de Europa en menos de un mes. Como forma de castigo al agresor, Rusia, se ha acelerado la desconexión del gas ruso, el cual entra por gasoductos por el este, e iba entrar también por la conexión marítima entre Rusia y Alemania. La conexión Nord Stream 2 fue cancelada y la sociedad que lo gestionaba detuvo toda actividad.

Mientras por el suroeste europeo entra el gas del Magreb africano, los países del norte siguen necesitando gas para sus industrias, calefacción, uso vehicular, etc. Un socio evidente para reducir la dependencia de Rusia es la vecina Noruega, fuera de la Unión Europea pero dentro de la Zona de Libre Comercio (EFTA). Además, Noruega produce del 20 al 25% del gas natural que se consume en la UE y el Reino Unido.

Para acelerar la transición energética y reducir la mencionada dependencia de las energías fósiles de Rusia, Alemania y Noruega estudiarán la viabilidad de producir hidrógeno en esta última y transferirlo a la primera con una nueva canalización marítima, un hidroducto o gasoducto de hidrógeno. Si bien el objetivo es que se trate de hidrógeno renovable/verde, se aceptará que temporalmente sea de origen fósil/azul -con captura de carbono asociada-.

Robert Habeck, vicecanciller alemán y ministro federal de Asuntos Económicos y Acción Climática, y Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega, se reunieron ayer por la tarde con sus equipos para firmar el acuerdo de cooperación. La empresa energética noruega Equinor está realizando inversiones tanto en la producción de hidrógeno a partir del gas natural como a partir de energías renovables.

Como solución a corto plazo, los pozos más cercanos a Alemania están bombeando gas al máximo de su capacidad para importar menos gas de Rusia. Ya no solo se trata de cortar la dependencia del gas, sino de producir un daño económico a Rusia como forma de presión. Las principales materias primas que exporta el país más extenso del mundo son precisamente petróleo y gas natural.

Alemania depende de Rusia para la mitad del gas que consume, la mitad de su carbón y un tercio del petróleo

Sin embargo, estamos ante un parche, porque el hidrógeno inyectado en la red de gas natural es una tecnología poco desarrollada, y su uso sin mezclar presenta algunas complicaciones técnicas. Mucho hidrógeno tendrán que producir los noruegos para que se note positivamente en las importaciones de energía de Alemania. Este desarrollo es más pensando en años vista que en meses vista.

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