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Las fábricas europeas comienzan a transformarse para producir componentes para coches eléctricos; las plantas de motores españolas, a la cola

Los fabricantes de automóviles europeos, embarcados en un proceso de transformación que culminará con la prohibición de la Unión Europea de vender coches térmicos nuevos a partir de 2035, no solo tendrán que adaptar sus plantas de producción de vehículos, sino también las de motores de combustión interna y componentes.

En el año 2019, Europa produjo más de 20 millones de propulsores gasolina y diésel. Dado que el volumen de fabricación se irá reduciendo paulatinamente en los próximos años, los grandes grupos tendrán que cerrar o adaptar a la nueva realidad de la industria sus plantas de motores. La pérdida de empleos asociada podría compensarse sin embargo con la creación de nuevos puestos.

Un buen ejemplo lo encontramos en Renault, que transformará su planta de cajas de cambios en Sevilla en una Refactory centrada en el reciclaje y la economía circular (mismo destino que le aguarda a la factoría francesa de Flins, donde actualmente se ensambla el modelo ZOE). Sus instalaciones de Cléon por su parte ya fabrican motores eléctricos.

«Lo que vemos es una transformación de las plantas de motores en países con altos costes como Francia y Alemania para fabricar motores eléctricos o gigafábricas, mientras se mantienen los motores de combustión interna en países de menor coste como España o Rumania», explica Romain Gillet, analista principal de sistemas de propulsión de EMEA en S&P Global Mobility.

Tesla Giga Berlín

España, rezagada en la transición

Los pronósticos indican que la producción europea de motores de vehículos ligeros disminuirá a 19,3 millones de unidades en 2025 tras el pico de 24 millones alcanzado en 2017, una caída del 20%. La producción de propulsores diésel en particular se desplomará hasta en un 66%, pasando de 11 millones a apenas 3,6 millones, mientras que los de gasolina se mantendrán estables gracias a los híbridos.

Los analistas de LMC Automotive señalan que el número de vehículos ligeros fabricados en Europa con motores de combustión interna (gasolina, diésel e híbridos) caerá a 14,7 millones en 2029, una reducción considerable en relación a los 22,8 millones de 2019. La producción de vehículos eléctricos a baterías por su parte pasará de 310.000 a 9,5 millones.

Aunque actualmente hay 52 fábricas de motores térmicos en la región paneuropea, esta cifra se reducirá a 34 en 2029. El resto pasarán a realizar otras actividades (mayoritariamente producción de componentes para coches eléctricos) o cerrarán sus puertas. Además, aumentarán ligeramente las importaciones de trenes propulsores de otras regiones.

Fuente | Automotive News Europe

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