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Stellantis apostará por una integración vertical para reducir el coste de sus coches eléctricos

Si algo ha caracterizado a los grandes grupos automovilísticos en su apuesta inicial por el coche eléctrico, es por ser poco ambiciosa y poco efectiva. Que si plataforma multienergía, que si el software lo desarrollaba otra empresa, las baterías llegaban de donde buenamente se podía. Algo que ha dado como resultados costes mucho más elevados. Ahora, Carlos Tavares, presidente del grupo Stellantis, ha indicado que abordarán el futuro con una estructura más vertical.

El principal problema para Stellantis es que las ventas de sus coches eléctricos no solo no crecen, sino que están bajando de forma preocupante. Una dinámica que se ejemplifica en el caso particular del pequeño Fiat 500 eléctrico, cuya producción incluso se detuvo hasta septiembre para hacer frente a la desaceleración de las ventas.

Las razones son evidentes, y es que para llevarse a casa un 500 eléctrico, la versión con motor de 118 CV y 330 km de autonomía WLTP, el cliente tiene que enfrentarse a una factura de al menos 33.000 euros. Un coste que desanima a muchos que por ese presupuesto prefieren lanzarse a por alternativas de mayor autonomía y mayor tamaño.

La solución según Tavares

Fabrica de baterías en vigo

Para solucionarlo, Carlos Tavares ha indicado en una entrevista que Stellantis apostará más por el desarrollo y producción de componentes de forma interna. Una integración vertical que ya ha levantado algo de polvareda entre algunos de sus actuales suministradores, Valeo, Continental, Magna International y Forvia, que ven como su principal cliente está comenzando a moverse para eliminarlos de su lista.

Este tipo de integración además de costes, también permitirá acelerar los procesos de desarrollo de nuevos modelos. Algo clave en un grupo como la propia Stellantis que tendrán que lanzar hasta 75 nuevos modelos eléctricos hasta 2030, y vender unas 5 millones de unidades para esa fecha.

Pero al mismo tiempo que dicen que el desarrollo y producción propia de componentes clave es la solución, Stellantis paraliza la construcción de dos grandes fábricas de baterías en Europa que preparaba junto a Mercedes, y que tendrán que esperar todavía más para comenzar su producción.

Una apuesta por la verticalidad que marcas como Tesla han adoptado desde el primer momento, y que vemos en su plenitud en los grupos chinos, como BYD, que lo ha llevado hasta el extremo, incluso con la extracción de los componentes para la producción de las baterías.

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